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Yo, que no soy trans

Yo, que no soy trans, nunca experimenté una tensión de ajenidad radical respecto de mi cuerpo ni mi familia me rechazó por mi orientación sexual. Durante mi adolescencia pasé las mañanas en el liceo, las tardes con amigos y las noches en mi casa. Empecé a trabajar desde muy joven sin que eso me impidiera culminar mis estudios terciarios.