“Ni confundida, ni en transición: ser bisexual es mi decisión”

Las integrantes del colectivo “Bisexualidades Feministas” se conocieron durante el Encuentro Nacional de Mujeres de 2011 en Bariloche y decidieron armar un taller paralelo. Ya para el año siguiente ‘Mujeres y bisexualidades’ era incluido en la grilla de talleres oficiales del Encuentro y ese fue sólo el comienzo.

19 de mayo de 2017

Las integrantes del colectivo “Bisexualidades Feministas” se conocieron durante el Encuentro Nacional de Mujeres de 2011 en Bariloche y decidieron armar un taller paralelo. Ya para el año siguiente ‘Mujeres y bisexualidades’ era incluido en la grilla de talleres oficiales del Encuentro y ese fue sólo el comienzo. Para conocerlas mejor, les hicimos 5 preguntas. Por Lucas Gutiérrez Abierto a mujeres (cis y trans) la agrupación va creciendo. En Buenos Aires, Rosario y Córdoba existen grupos que se reúnen periódicamente, además del constante cruce por redes sociales. Ya sea para generar actividades, compartir vivencias, celebrar y reclamar, el espacio las une. “Somos cada vez más y tenemos muchas ganas, muchas ideas y mucha rabia”, dicen las Bisexuales Feministas.

1- ¿Qué implica políticamente enunciarse bi?
-Lo personal es político, por eso nos parece importante construir y visibilizar al grupo de bisexuales feministas. Porque nos hace bien, porque creemos que los espacios de intercambio y reflexión son necesarios. Porque creemos que la sororidad mató al macho, como dicen nuestras remeras. Enunciarse bi implica cuestionar el binarismo y el monosexismo. Implica también intentar recuperar la historia de las bisexualidades como movimiento. Porque así como desde siempre existieron personas que se pronuncian lesbianas, gays o trans, también desde siempre las hubo y las hay bisexuales.
2- ¿Con qué prejuicios tienen que lidiar?
-La bisexualidad es constantemente invisibilizada, y hay muchísimos prejuicios y maltrato hacia las personas bi. Se piensa que navegamos entre ser hetero o no serlo, cuando en realidad no somos ni hetero ni tortas. Nuestro deseo no es heterosexual, ni depende de las personas con las que nos estemos relacionando, fluye independientemente del género de nuestrx compañerx, por ello tampoco hablamos de genitalidades. La invisibilización tiene un peso enorme, sobre todo en algunas etapas de la vida, lo escuchamos bastante en nuestro espacio de experiencia y en los Encuentros de Mujeres. Aceptar que el propio deseo es bi, cuando todo a nuestro alrededor nos dice que eso no es posible, implica muchísimos conflictos y contradicciones. Por eso nos parece importante que en la Educación Sexual Integral se puedan incluir alternativas al binomio heterosexual-homosexual, para reflejar la realidad y acompañar mejor a niñxs y adolescentes.
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Más allá de la invisibilización, también hay estereotipos negativos sobre lxs bisexuales que nos ubican como indecisxs, infieles, traidorxs, promiscuxs, foco de infecciones, etc. Algunas seremos más fiesteras que otras, pero no se puede generalizar, ni asumir que porque seas fiestera no podés ser honesta en tus vínculos afectivos. La realidad es que pensamos y reflexionamos mucho sobre los vínculos, buscamos establecer relaciones sanas, cariñosas, consideradas. Salirse de la mononorma es un desafío en este sentido, y poder conversar y construir nuevas maneras de vincularse tiene una gran carga emocional. Exige mucho cuidado y compromiso.
3- ¿Es en el ámbito familiar, médico, laboral o activista donde reciben más violencia las personas bi?
– En todos, aunque con diferentes intensidades en cada experiencia. Hay familias que se adaptan mejor, ambientes más inclusivos y abiertos que otros. La realidad es que vivimos la bifobia muy de cerca dentro del movimiento LGBTIQ. Es triste que lo vivamos justamente con las lesbianas, que son también con quienes marchamos por la libertad de Higui, bailamos en una marcha del orgullo o apretamos en una fiesta. Somos todas parte de las mismas luchas, somos aliadas, es ridículo pensar que porque somos bisexuales, andamos de paso por el lesbianismo mientras aguardamos la sagrada llegada de un varón. Así como hay machirulos que le dicen a dos mujeres juntas que les falta probar o que no saben lo que es bueno, a veces eso mismo recibimos de compañeras lesbianas, que ya nos vamos a dar cuenta. Son violencias que se repiten sin pensar y arraigan o perpetúan visiones negativas y prejuiciosas que, cada una desde nuestro lugar, nos esforzamos para deconstruir.
4- ¿Cómo es la visibilización bi en la actualidad?
-Hagamos al revés, fijate vos cuánto material ves al respecto. No hay bibliografía, no nos mencionan cuando implica extenderse más allá de la B en la sigla que agrupa a las disidencias. “No me entran en una hoja A4”, nos dijo repetidas veces una funcionaria de la Defensoría LGBTIQ, a modo de chiste al que ninguna rió. Invisibilizar, ocultar las diversidades, tiene un impacto. Nos encanta formar parte del colectivo LGBTIQ pero también pensamos que es necesaria la construcción y visibilización de cada uno de esos grupos, sus experiencias, su historia, vivencias y necesidades. Claramente vamos a tener muchos espacios comunes, y esto es algo que celebramos, pero sin anular las especificidades. No somos una simple B que le queda colgada a las siglas del colectivo. Con activismo y visibilización, rompiendo con el silencio opresivo, así iremos demoliendo prejuicios. La visibilización para nosotras responde al por qué activar, el por qué encontrarnos, el por qué participar de todo lo que afecte al colectivo. Porque directamente nos influye, somos parte.
5-¿Qué exigen?
-Buscamos que se respete nuestra identidad y dejen de cuestionar nuestra existencia. La bifobia es una realidad con la que convivimos y es tristísimo que esto se refuerce al interior del movimiento LGBTIQ, del cual formamos parte y donde militamos activamente: en las calles, en las casas y en las camas. Somos bisexuales y feministas, y como tales también exigimos educación sexual integral, aborto legal, seguro y gratuito, cupo laboral trans, autonomía sobre nuestros cuerpos, presupuestos que estructuren y pongan en práctica programas serios, para terminar con la violencia contra las nenas, mujeres, lesbianas, travestis y trans, y la misoginia imperante en nuestra sociedad heteropatriarcal y sus instituciones. La justicia tiene a Higui presa, la misma justicia que no le cree a las víctimas, la misma que tuvo a una mujer presa por un aborto espontáneo. No queremos punitivismo, tampoco queremos más policías que nos agarren de los pelos cuando salimos de comer una pizza, como nos sucedió el pasado 8 de marzo. Queremos que se respeten los cuerpos y las voces de las mujeres. Queremos un estado laico. Cuestionamos la monogamia compulsiva, la maternidad obligatoria, la imposición de formas supuestamente más legítimas de relacionarse, condicionando y juzgando nuestras elecciones. Luchamos por una sociedad más libre e inclusiva, donde cada unx pueda ejercer su deseo, sin invalidar o afectar negativamente el ajeno. Es una lucha contra gran cantidad de prejuicios con los que nos enfrentamos en lo cotidiano.]]>

19 de mayo de 2017

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3 comentarios

  1. Pregunto por curiosidad y espero no ofender a nadie.. no es contradictorio el mismo término ‘bisexual’ dentro de este contexto? Osea, se plantea el reconocimiento de atraccion hacia dos generos que no estan explicitados en el nombre, o no se trata de dos géneros sino de dos sexos? Por ejemplo… a un bisexual le puede gustar una mujer trans que nacio con sexo masculino y que es de genero femenino o esa atraccion tiene otro nombre por no encajar con la idea de ‘bisexualidad’? No se si me explico… desde ya, gracias por las respuestas.

    • La bisexualidad, además de incluir obviamente a les no binaries (como dice el manifiesto: “No asuman que la bisexualidad es binaria[,,,]. No asuman que hay solo dos géneros”), incluye a les trans. De hecho, todas las sexualidades incluyen a les trans! Que una persona diga que solo está atraíde a hombres y/o mujeres cis es transfóbica, pero no tiene que ver con su sexualidad: esta no puede ser transfóbica, las personas son las transfóbicas!

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