#CrímenesDeOdio2017: más de 400 denuncias por violencia a personas LGBT en Paraguay

Este año que termina fue un año particularmente violento para las personas lesbianas, gays, travestis y trans en Paraguay. Si bien no hay registros oficiales de casos de discriminación, agresiones y asesinatos – y en el país no existe una legislación anti-discriminatorio o de agravante de penas por razones de género- las organizaciones de la sociedad civil LGBT llevan sus propios recuentos, que superan las 400 denuncias en 2017.

28 de diciembre de 2017

Por María Sanz, desde Asunción
Este año que termina fue un año particularmente violento para las personas lesbianas, gays, travestis y trans en Paraguay. Si bien no hay registros oficiales de casos de discriminación, agresiones y asesinatos – y en el país no existe una legislación anti-discriminatorio o de agravante de penas por razones de género- las organizaciones de la sociedad civil LGBT llevan sus propios recuentos, que superan las 400 denuncias en 2017.
La ola de ataques coincidió con una gran manifestación, a comienzos de octubre, de los grupos ultraconservadores autodenominados “provida” y “profamilia”, que defendieron los valores católicos tradicionales y las familias heteroparentales. El mismo día de la movilización, el ministro de Educación, Enrique Riera, prohibió la enseñanza de contenidos sobre género en las escuelas primarias y secundarias paraguayas, y se ofreció a quemar los materiales didácticos sobre esta temática en una plaza pública.

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La organización Aireana (Grupo por los derechos de las lesbianas) dispone de una línea de atención telefónica gratuita: el servicio Rohendu (“Te escucho”, en guaraní). Entre noviembre de 2016 y noviembre de 2017, Rohendu recibió un total de 203 llamadas telefónicas, según refiere el informe de Codehupy.

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De entre estas llamadas, 20 fueron por discriminación y violencia en el ámbito familiar, entre las que se cuentan casos de aislamiento, prohibición de la comunicación y otras formas de violencia psicológica, física o sexual contra adolescentes LGTBI que dependen de sus familias de origen. También recibieron cuatro llamadas por casos de violencia hacia personas LGTBI en la calle o espacios públicos, y dos llamadas por casos de detenciones arbitrarias de la policía a parejas de gays o lesbianas, o a personas trans. Otras nueve llamadas estuvieron vinculadas a la discriminación laboral y en el sistema educativo, o a despidos y acoso por orientación sexual.

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Por su parte, el Centro de Denuncias de VIH-Sida y Derechos Humanos, que también dispone de un servicio de atención telefónica, recibió entre enero y octubre de 2017 un total de 218 denuncias por discriminación, 58 de las cuales fueron casos de discriminación a personas trans, y 27 a hombres que tienen sexo con hombres.
Entre ambas organizaciones contabilizan un total de 421 denuncias a lo largo del año.
Las activistas Rosa Posa de Aireana e Yren Rotela de Panambí (Asociación de travestis, transexuales y transgéneros del Paraguay), junto con el activista Erwing Augsten del colectivo Mansión 108, elaboraron un reporte de casos de violencia, discriminación y retrocesos en derechos de las personas LGTBI en Paraguay a lo largo de 2017. Este reporte se incluye en el capítulo dedicado a los derechos de las personas LGTBI del informe anual de la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (Codehupy), que se presentó el 11 de diciembre

Trans-femicidio de Romina Vargas

Romina Vargas era una mujer trans de 28 años. Debido a su identidad de género, había sido expulsada del mercado laboral, y ejercía el trabajo sexual en la localidad de San Lorenzo, en el Gran Asunción.
El 15 de octubre de 2017, aproximadamente a las 14 horas, Romina salió a buscar algo para comer junto con una compañera. Un hombre se le acercó y, sin mediar palabra, la apuñaló en el pecho. Romina fue trasladada al Hospital Materno Infantil de Calle’i, donde los médicos verificaron que había fallecido. La organización Panambí responsabilizó de este asesinato al Estado paraguayo y a los grupos fundamentalistas autodenominados “provida”, por “seguir sembrando odios y violencia, con sus discursos que legitiman y promueven estos actos violentos”.

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El feminicidio trans de Romina se convirtió así en el asesinato número 59 de una persona trans desde la caída de la dictadura en Paraguay en 1989. La mayor parte de estos casos no han sido esclarecidos.
El autor confeso del crimen fue un hombre de 21 años, Blas Enrique Amarilla Bobadilla. En declaraciones a los medios de comunicación, Amarilla reconoció haber cometido el asesinato, y aseguró que lo hizo motivado por el odio que siente hacia las personas trans. Amarilla también fue relacionado con las agresiones contra Maira Bordón y Sheyla Brítez, ocurridas días antes del feminicidio de Romina. Actualmente se encuentra en prisión preventiva en el penal de Tacumbú, en Asunción.

Ataques denunciados a personas LGTBI en 2017

-10 de febrero. La locutora radial Karen Ovando denuncia a través de su cuenta de Twitter que varios usuarios de un chat grupal amenazaron con violarla para supuestamente “corregir” su orientación sexual, dado que es una mujer lesbiana. La organización Tedic (Tecnología y Comunidad) se hizo eco de la denuncia y expuso el caso como un ejemplo de violencia contra las mujeres y las personas LGTBI en Internet. En octubre, Karen contrajo matrimonio en Argentina con su pareja, la ilustradora Leda Sostoa, y ambas volvieron a ser agredidas en internet debido a su orientación sexual, como reflejan los comentarios en los medios de comunicación que se hicieron eco de su boda. En noviembre, Karen expuso su caso de ciberviolencia basada en su orientación sexual a través de un vídeo de denuncia que se divulgó como previa al 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
-31 de marzo. Las violentas protestas contra la reelección presidencial en el centro de Asunción se saldaron con decenas de personas heridas por la represión policial, más de 200 personas detenidas -que denunciaron torturas y tratos crueles-, la quema de parte de las instalaciones del Congreso paraguayo, y la muerte de Rodrigo Quintana, un militante opositor, a manos de la policía, en una presunta ejecución extrajudicial. En este contexto, al menos dos agentes de policía se trasladaron a las inmediaciones de la discoteca Hollywood, que frecuentan gays, lesbianas, bisexuales y personas trans, y que se encuentra a dos cuadras de la sede del Partido Liberal, donde fue asesinado Quintana.
Según los testimonios anónimos incluidos en el informe de Codehupy, los agentes agredieron de manera física y verbal a varias de las personas que se encontraban en la puerta de la discoteca, las atacaron con balines de goma y cachiporras, e incluso algunas personas denunciaron haber sido amenazadas con armas de fuego y atacadas con agua a presión procedente de carros hidrantes. Varias de las personas trans que fueron víctimas de los ataques reconocieron que no acudieron al hospital más cercano para ser atendidas por sus lesiones, por miedo a ser detenidas.

9 de julio. Un joven de 17 años fue víctima de una brutal agresión sexual en una partida rural de Caaguazú (centro de Paraguay). Fue encontrado inconsciente en un cañaveral, con un traumatismo en el cráneo y una fractura en la mandíbula. El joven era discriminado en la escuela por su orientación sexual, y se presume que la agresión sexual obedeció a un intento de “violación correctiva”. Dos hombres fueron arrestados en relación con estos hechos.
29 de agosto. Karina Fernández, una joven trans de 23 años, fue detenida en las inmediaciones de la terminal de ómnibus de Asunción, donde ejercía el trabajo sexual a falta de otras opciones laborales. Los policías que la detuvieron la acusaron de haber participado en un presunto robo ocurrido en la zona, y durante su traslado en el vehículo policial, Karina fue víctima de torturas y malos tratos físicos y psicológicos. Estuvo detenida hasta el 6 de septiembre, cuando fue liberada después de haber denunciado las torturas, y tras la intervención de Panambí y el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, un organismo estatal.

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– 16 de septiembre. Yren Rotela, activista trans y referente de la organización Panambí, recibe agresiones por parte de cuatro hombres, que intentan también golpearla. Rotela logró alcanzar su vehículo y escapar de los agresores. Ocurrió en San Lorenzo (Gran Asunción).
– 17 de septiembre. Nicol Rojas, joven trans trabajadora sexual, recibe un fuerte golpe en la cara por parte de un desconocido, que no fue detenido. Rojas debió salir corriendo de su lugar de trabajo por temor a mayores agresiones.
– 25 de septiembre. Maira Bordón, una mujer trans de 28 años, es atacada con arma blanca por un desconocido, que le dejó un corte a la altura del cuello.
– 27 de septiembre. Tres mujeres trans que se encontraban en la vía pública reciben agresiones verbales por parte de un joven desconocido.

– 3 de octubre. Maira Bordón recibe una puñalada en el abdomen y otra en el tórax mientras se encontraba en la vía pública, y es derivada a un hospital de San Lorenzo (Gran Asunción).
– 6 de octubre. Sheyla Brítez, una mujer trans de 20 años, recibe diez puñaladas en todo su cuerpo, y un gran corte en la frente. Tiene que ser hospitalizada. Sheyla identificó al autor de la agresión como Blas Enrique Amarilla Bobadilla, de 21 años. Ocurrió en San Lorenzo (Gran Asunción).
– 15 de octubre. Romina Vargas, una mujer trans de 28 años, es asesinada de una puñalada en el pecho mientras se encontraba en una calle de San Lorenzo (Gran Asunción). El autor confeso del crimen es Blas Enrique Amarilla Bobadilla, a quien se relaciona también con las agresiones contra Sheyla Brítez y Maira Bordón.
– 27 de octubre. Cuatro varones a bordo de un auto color blanco disparan con un rifle de aire comprimido contra varias mujeres trans que se encontraban ejerciendo el trabajo sexual en San Lorenzo (Gran Asunción). Ninguna de ellas resultó herida.]]>

28 de diciembre de 2017

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