"Ante la crisis, prejuicios y represión contra población LGBTI"

La activista lesbiana Rosa Posa Guinea dice que, en medio de la crisis política de Paraguay, la represión se ensañó con mujeres y personas LGBTI. "Con la legalidad del Estado a su favor, patotearon, hirieron, sembraron el terror y dieron rienda suelta a todos sus prejuicios. Hasta el momento no hay ninguna investigación sobre este hecho".

25 de abril de 2017

La activista lesbiana Rosa Posa Guinea dice que, en medio de la crisis política de Paraguay, la represión se ensañó con mujeres y personas LGBTI. “Con la legalidad del Estado a su favor, patotearon, hirieron, sembraron el terror y dieron rienda suelta a todos sus prejuicios. Hasta el momento no hay ninguna investigación sobre este hecho”.  Mientras la ley antidiscriminación se demora, se pregunta: “No somos prioridad ¿Qué tiene que pasar para serlo?”.  Rosa Posa Guinea * Ilustración: Florencia Capella Foto:  Augusto Ferreira  Cuando hay problemas que afectan a todo un país, brotan y rebrotan los prejuicios hacia el colectivo LGTBI.  En Paraguay, a finales de marzo y luego de varios meses de tensión, estalló una crisis política: la posibilidad de la reelección presidencial (prohibida en la Constitución actual), a través de una enmienda constitucional. Uno de los temas planteados era si la vía idónea para permitir la reelección era o no la enmienda, o si se debía realizar una reforma a la Constitución. La aprobación de la enmienda en la Cámara de Senadores – en una sesión polémica- derivó en manifestaciones frente al Parlamento. Alrededor de 200 personas incendiaron el edificio en un episodio aún en investigación. Además, la policía ingresó ilegalmente al espacio del principal partido de oposición y ejecutó a Rodrigo Quintana, un dirigente de 25 años. Para una gran parte de lxs parlamentarixs, siempre hay temas más importantes que los derechos de las personas. Mientras se pelean en el Senado por intereses de las cúpulas partidarias, no se ha logrado aprobar nuestro proyecto de ley contra toda forma de discriminación. Su atención no está ahí. Hay que destacar que este proyecto de ley abarca todas las formas de discriminación, no solamente a LGTBI. Esto significa que no somos prioridad ¿Qué tiene que pasar para serlo?

Represión contra mujeres y personas LGBTI

El día de la represión policial, la ferocidad también se ensañó con las mujeres y con las personas LGTBI. Fue extrema y no se limitó a las personas que se manifestaban frente al Parlamento. En la puerta de una discoteca de “ambiente LGTBI”, la policía golpeó y disparó balines de goma contra unas 20 personas (trans, gays y lesbianas), pateó, golpeó. Insultó: “puto de mierda”, “parásitos, “¿Eres hombre o mujer?”. Un grupo de tipos desatados, con toda la legalidad del Estado a su favor, patotearon, hirieron, sembraron el terror y dieron rienda suelta a todos sus prejuicios. Hasta el momento no hay ninguna investigación abierta sobre este hecho en particular.   
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En las redes sociales no faltaron personas pidiendo que no exagerásemos. Otras, que no nos hiciéramos las víctimas. Sabemos bien que el centro de todo este desastre político no son los derechos LGTBI. Pero sabemos mejor que si no denunciamos, colaboramos en la naturalización de una violencia que de por sí está muy silenciada. Quiero decir algo políticamente incorrecto: hay muertes más estratégicas que otras, más manipuladas por intereses o más manipulables. 57 personas trans fueron asesinadas en Paraguay desde 1989 hasta ahora, no cambiaron nada en realidad. Las compañeras trans vienen denunciando desde hace años, visibilizando para ser escuchadas. Pienso en los crímenes a lesbianas y a gays que quedan escondidos bajo titulares como “acuchillado en una fiesta” o “la encontraron muerta en su domicilio”. Me vienen a la mente las denuncias que retiran muchas lesbianas violentadas por sus propias familias, en las muertes sin investigar. Recorro el camino mental que hacen los gays, las lesbianas, las personas trans, bisexuales e intersex que llaman al servicio “Rohendu” de Aireana, en todas las veces que llaman y cortan, porque lo que aprendimos es el miedo, pero luchamos por todo lo contrario. La semana pasada, el presidente de Paraguay Horacio Cartes anunció que renuncia a su reelección. Dudo que esta crisis arrasadora concluya con su religiosa renuncia. Digo religiosa porque para comunicar esta decisión al país, lo primero que hizo fue entregar una carta al arzobispo de Asunción. Es una muestra más de que el presidente no sabe qué es un Estado Laico. Mientras este jefe de Estado se siga encomendando al dios católico para gobernar, difícilmente nuestros derechos se van a reconocer.
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Con todo esto las organizaciones feministas y LGTBI seguimos construyendo. Y no lo hemos hecho solas, tenemos alianzas en muchos lugares, incluyendo a gente pro y anti enmienda constitucional. Lo que ya hicimos no se destruye en una noche.  

*Rosa Posa Guinea integra Aireana, una organización de la sociedad civil por los derechos de las lesbianas. 

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