#Paraguay: Dos imputados por brutal ataque sexual a un adolescente

Un adolescente de 17 años fue víctima de una brutal agresión sexual cerca de Caaguazú. Existen fuertes sospechas de que se trató de un intento de "violación correctiva". El joven recibía amenazas y era discriminado por su orientación sexual. El caso ya tiene dos imputados.

23 de agosto de 2017

Un adolescente de 17 años fue víctima de una brutal agresión sexual cerca de Caaguazú. Existen fuertes sospechas de que se trató de un intento de “violación correctiva”. El joven recibía amenazas y era discriminado por su orientación sexual. Por María Sanz, desde Asunción Ilustración: Florencia Capella Al joven de 17 años lo encontraron inconsciente en un cañaveral, en la partida rural Segunda Línea Balanza, cerca de la ciudad de Caaguazú, unos 180 kilómetros al este de Asunción. Tenía un traumatismo en el cráneo y una fractura en la mandíbula. Había sido víctima de una agresión sexual. Fue trasladado al Hospital del Trauma, en Asunción, de donde ya ha sido dado de alta. El adolescente está recibiendo asistencia psicológica. Por motivos de seguridad, no volvió a su domicilio original y reside en la vivienda de unos familiares en otra ciudad. Dos hombres fueron arrestados como presuntos autores de la agresión, perpetrada el 9 de julio. Se encuentran en prisión preventiva en la penitenciaría de Coronel Oviedo, a 60 kilómetros de la ciudad de Caaguazú. El caso se encuentra en etapa investigativa, informó a Presentes hoy el fiscal de la causa, Alfredo Mieres. Confirmó además que los dos detenidos ya fueron imputados por estos hechos, por los delitos de coacción sexual, violación y lesión grave, que tienen penas de 10 años de prisión. La Fiscalía se encuentra dentro del plazo de seis meses para presentar el acto conclusivo de la investigación. Mieres no quiso dar mayores detalles sobre el caso, al tratarse de una investigación en curso que afecta a un menor de edad, según expresó. El fiscal había relatado al medio digital  Hoy.com que familiares del menor mencionaron que el ataque estuvo motivado por su orientación sexual, y aseguró que seguiría recabando versiones sobre estos hechos.

Víctima de la ignorancia y los prejuicios

La encargada de la oficina de Caaguazú de la Defensoría del Pueblo, Ana Laura Rojas, dijo a Presentes que fue la tía del menor la que radicó la denuncia por estos hechos ante la institución. Rojas recibió la denuncia, y dispuso que la Defensoría acompañara al adolescente para el control del debido proceso judicial para esclarecer los hechos. Rojas dijo que el adolescente podría haber sido “víctima de la ignorancia” y los prejuicios que persisten en zonas rurales. Aseguró además que no constaban en la Defensoría denuncias anteriores por maltrato, violencia o discriminación contra el joven. Sin embargo, la tía del menor aseguró al canal de televisión SNT que el joven sufría repetidos malos tratos verbales por parte de los presuntos agresores. Ante las preguntas del entrevistador, la mujer admitió que el adolescente recibía amenazas por su orientación sexual y padecía discriminación, y reconoció que la homosexualidad es todavía muy mal vista en el interior del país.

Muy discriminado por su orientación sexual”

Zusana Cáceres, directora de la Coordinadora Municipal por los Derechos del Niño, la Niña y el Adolescente (Codeni) de Caaguazú, explicó a Presentes que esta entidad, que depende del Gobierno municipal, había intervenido en el caso de este adolescente hace alrededor de un año. Lo hizo ante las repetidas ausencias del joven y de sus hermanos menores a la escuela, dijo Cáceres. Al acudir a entrevistar a la familia, detectaron que los chicos no contaban con el acompañamiento de su familia. La madre padecía problemas de adicción al alcohol. El padre trabajaba en los cultivos de caña de azúcar de la zona y pasaba la mayor parte del día fuera del hogar. En aquella entrevista con el personal de la Codeni, el adolescente expresó que no quería seguir asistiendo a la escuela, debido a que se sentía muy discriminado. “Dijo que sentía mucho rechazo. Vivía en una comunidad rural, donde todavía perviven muchos factores culturales, mucho machismo. Y su orientación sexual era algo muy mal visto. El chico era muy discriminado por su manera de vestir y de relacionarse”, agregó Cáceres. La institución no tiene datos sobre si este tipo de agresiones homófobas son frecuentes en zonas del interior rural de Paraguay. Pero Cáceres aseguró que el pensamiento de rechazo a la diversidad sexual sí se mantiene en muchos de estos contextos. Este mismo pensamiento se reflejó en las declaraciones a la prensa de los familiares de los presuntos autores de la agresión, que incluso fueron más lejos. “Se referían al chico con términos peyorativos, e incluso decían que “él se lo buscó”. Era como si defendieran la agresión, dolía mucho escuchar eso”, dijo Cáceres.

Violación correctiva: “castigar” la orientación sexual

Cáceres desmintió que la agresión fuera perpetrada por los tíos o los primos del adolescente, como aseguraron en un primer momento varios medios de comunicación. La titular de la Codeni considera que quienes agredieron al joven tenían la intención de “castigarle” por su orientación sexual. “En la mentalidad de algunas personas que viven en el área rural, todavía persiste esa creencia de que “así va a aprender a ser un hombre”, y justifican la violencia”, dijo. Sergio López, activista de la organización LGTBI paraguaya Somosgay, coincide en que la agresión contra el adolescente de Caaguazú fue un crimen homofóbico. La ONG acompaña el caso a pedido de la estatal Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA), con la que mantiene un acuerdo. López dijo que en Paraguay todavía hay casos de violaciones “correctivas” contra personas homosexuales, especialmente contra mujeres lesbianas. “En estos casos no se puede separar el hecho de la violación, del hecho de que esa violación se produjo porque la víctima es homosexual”, agregó.

Sin legislación específica ni datos

No obstante, admitió que en Paraguay no existe ninguna legislación que condene de forma específica los crímenes motivados por la orientación sexual o identidad de género de la víctima. Las leyes paraguayas no contemplan las agresiones físicas, verbales o sexuales contra personas LGTBI como crímenes de odio. Tampoco establecen la figura de la discriminación -de cualquier tipo- en el código normativo. Un proyecto de ley contra toda forma de discriminación fue rechazado a fines de 2014 en el Parlamento paraguayo. Durante el debate parlamentario, varios legisladores manifestaron su temor a que la ley habilitara el matrimonio igualitario, y no faltaron las expresiones homofóbicas para oponerse al proyecto.

Niñxs y adolescentes LGBT: los más vulnerables

En relación con este caso, Somosgay emitió un comunicado en el que lamenta las vulneraciones de derechos que padecen las personas LGBT en Paraguay. Y alertó sobre la especial situación de vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes LGBT. “Cotidianamente los gays, las lesbianas, las personas bisexuales y trans sufrimos un Estado que no solo incumple sus obligaciones de garantizar los derechos de todas y todos indistintamente, sino que además fomenta todo tipo de vejámenes hacia nuestro colectivo, muchas veces con consecuencias nefastas e irreversibles. Los niños, niñas y adolescentes LGBT son los que más padecen al ser los más vulnerables; el caso de Caaguazú es uno de incontables en nuestro país”, dijo el comunicado de Somosgay. El documento también urgió al Estado a garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes LGBT. Y advirtió que los discursos de odio contra las personas LGBT promovidos por personas que ejercen cargos públicos “no son inocuos”, sino que incitan a la violencia y exponen a lesbianas, gays, trans y bisexuales a ser víctimas de la barbarie. Seis menores de edad abusados a diario Somosgay advierte en otro documento de que no están disponibles datos estadísticos o científicos suficientes para reflejar el impacto de la discriminación basada en la LGTB-fobia en Paraguay. Sin embargo, señalan el núcleo familiar y el ámbito educativo, “las dos emblemáticas instituciones de socialización”, como principales escenarios de abusos verbales, físicos o sexuales contra personas LGTB. También afirman que la población LGTB sufre este tipo de abusos en mayor proporción que sus pares heterosexuales. A nivel país, entre enero de 2016 y abril de 2017, la Fiscalía paraguaya contabilizó un total de 2.595 casos de abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. La cifra equivale a un promedio de seis menores de edad que son víctimas de abusos sexuales cada día en Paraguay, según recoge el Movimiento contra la violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes de Paraguay, una plataforma de organizaciones que lucha contra los delitos sexuales hacia menores de edad.]]>

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