2018: Impunidad en ataques contra la comunidad LGBTI en Chile

Sin estadísticas oficiales, sólo el Movilh recopila casos. Acá un repaso por los casos más resonantes y el estado de las causas en la justicia.

27 de diciembre de 2018

Por Airam Fernández, desde Santiago. 

En Chile no existe una estadística formal ni informal sobre los crímenes de odio. Lo único que hay es una recopilación parcial de la situación de violencia en la comunidad LGBTI que cada año –desde 2002- arma el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y que se publica a fines de febrero de cada año. «No hay datos oficiales porque evidentemente a nivel de gobierno es un tema que no interesa. Sólo nosotros hacemos seguimiento a estos temas y todo lo recopilamos en nuestro informe anual que pronto publicaremos», explica ROlando JIménez, vocero del Movilh.

Según lo reportado en la página web, desde enero hasta diciembre, hubo varios graves: investigaciones inconclusas por discriminación y abuso de poder y autoridad en instituciones como Carabineros de Chile o Gendarmería Nacional; ataques a lugares emblemáticos del colectivo LGBTI como un incendio intencional a una disco gay o una golpiza a un profesor voluntario en un preuniversitario trans, que además todavía no tienen culpables. De los crímenes de odio más graves de este 2018 sólo el asesinato a puñaladas de un joven de 19 años es el único donde la justicia ha actuado, tras lograr detener al principal sospechoso: un adolescente de apenas 15 años. Los recopilamos en este informe que actualiza el estado de las investigaciones en los casos más resonantes de 2018.

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Ataques en las cárceles

Una mujer trans colombiana identificada como Vicky Rosas Méndez y privada de libertad en el Centro de Cumplimiento Penitenciario del Biobío, en la ciudad de Concepción, fue golpeada y torturada por tres funcionarios de Gendarmería. La primera semana de enero de este año el Movilh dio a conocer el caso que, según denunciaron, es recurrente.

A través de un comunicado, la organización señaló como responsables al sub-oficial Jorge González Roa y a dos capitanes. De ellos sólo lograron identificar sus apellidos: Molsalve y Valenzuela. También solicitaron formalmente al entonces director nacional de Gendarmería, Jaime Rojas Flores, una investigación sobre esta y otras irregularidades similares en ese centro penitenciario. Rojas Flores renunció al cargo dos meses después y no hubo avance.

En julio, la situación se repitió en el Complejo Penitenciario de La Serena: cinco internos gays y una mujer trans denunciaron haber sido humilladxs por ser LGBTI y algunxs, por vivir con VIH. También aseguró que Gendarmería les impidió que el acceso a medicamentos.

La mujer trans es María del Pilar López Barrera, quien antes de las últimas agresiones ya había ganado cuatro recursos de protección en diversos tribunales del país y dos fallos de la Corte Suprema; incluso Gendarmería fue sancionada por golpearla, insultarla y aislarla.

Diez días después de la última agresión, el Juzgado de Garantía acogió una medida cautelar a favor de López Barrera y ofició al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) para indagar sobre las condiciones de salubridad donde se encuentran las víctimas. En octubre, López quedó en libertad, señaló el activista Esteban Guzmán.

Incendio a una disco gay: “Si no se queman aquí, se quemarán en el infierno”

La madrugada del domingo 13 de mayo, una denuncia en la página de Facebook del club Frida Kahlo de Chillán alertó a la comunidad: “Fuimos atacados por una Iglesia Evangélica, Nos tiraron parafina”.

Jacqueline Ortega, dueña del club, señaló como culpable a José Cortés Muñoz, integrante de la Iglesia Evangélica Vid y vecino del lugar. Su casa está justo al lado, contó Ortega: “El fuego vino desde su pared hacia mi terraza. Fue lo que se le ocurrió para demostrarnos su odio”, dijo a Presentes.

No hubo heridos ni daños mayores, pero sí mucho caos y desesperación. Llamaron a los bomberos pero no llegaron. Solo apareció una patrulla de la Policía de Investigaciones y ante ellos, Ortega formalizó la denuncia.

La investigación sigue en curso y Ortega asegura que desde la Fiscalía de Chillán se han comunicado varias veces con su abogado y con el Movilh, también parte de la querella.

“Lo que no entendemos es cómo este hombre no está preso. Yo lo encaré y él se rió en mi cara mientras me decía que si no nos quemamos aquí, nos quemaremos en el infierno”, dijo la dueña del lugar.

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El crimen homofóbico de “Josecito”, sin detenidos

José Manuel Ferrada Aguilera, de 53 años, mejor conocido como “Josecito” fue asesinado el domingo 19 de agosto en Coihueco, en la región de Ñuble. Su cuerpo fue encontrado a pocos pasos de las canchas deportivas del Liceo Yire, muy cerca de una fiesta donde había estado la noche anterior. El certificado de defunción señala un “trauma encefálico complicado y compatible con golpes con objetos contundentes” como causa de muerte.

Su familia pidió ayuda al Movilh bajo la hipótesis de un presunto crimen de odio, debido a su orientación sexual. La organización entregó los antecedentes a la Unidad de Apoyo de Víctimas de Delitos Violentos del Ministerio del Interior y la Brigada de Homicidios de la PDI continúa realizando diligencias en la causa que lleva el fiscal jefe de Chillán, Pablo Fritz. Hasta ahora no hay detenidos.

En septiembre, Clara Ferrada, hermana de la víctima dijo al diario local La Discusión que a pesar de que las autoridades no se comunican con su familia, ella trata de llamar constantemente a la PDI.  “La última vez me dijeron que estaban viendo una pista”, señaló, sin revelar más detalles para no entorpecer la investigación.

Crimen homofóbico a puñaladas

Felipe Olguín Gómez, de 19 años, fue asesinado el 28 de agosto en un paradero cercano a su casa, en la comuna de Puente Alto. Sus familiares denunciaron que el joven había recibido amenazas e insultos por su orientación sexual.

Pocos días después del crimen, un adolescente de 15 años fue detenido por la Brigada de Homicidios de la PDI. La fiscal Yasne Pastén indicó que fue formalizado por el delito de homicidio calificado por premeditación conocida, con la agravante penal de discriminación por la Ley 20.609, mejor conocida como “Ley Zamudio”, que establece medidas contra la discriminación. Y este caso respondería, efectivamente, a su orientación sexual, confirmó la fiscal.

Jordán, la pareja de Felipe contó que días antes del crimen salieron a comprar un refrigerador y pasaron por una plaza donde había un grupo jóvenes. “Eran como cuatro hombres y tres mujeres. Cuando pasamos nos gritaron que éramos unos ‘maricones’ y cosas así. No los conocíamos. Felipe se acercó y tuvieron un altercado de palabras. No pasó de ahí pero a los tres días uno de ellos le mandó unos audios muy feos. Le dijo que lo iba a matar”, contó Jordán a Presentes. También señaló que desde que se supo de la detención del culpable, ha ido varias veces a la Fiscalía de Puente Alto a preguntar cómo va avanzando el caso.

“Sólo sé que el maldito está preso mientras sigue la investigación. Pero todas las veces que he ido me dicen que las audiencias se demorarán de ocho meses a un año. No entiendo por qué tanto tiempo si hay pruebas que demuestran las amenazas. Y sé que nada ni nadie me devolverá a mi amor, pero solo quiero que se haga justicia”, dijo.

Una pareja de lesbianas atacada en la calle y discriminada en Carabineros

Scarlett Campos y Naomi Monsalves, dos mujeres lesbianas, fueron atacadas por un hombre, el 25 de agosto. En su cuenta de Facebook, Campos relató lo ocurrido, con una foto de su oreja rota y ensangrentada. “Por ser lesbiana tengo que aguantar a hueones matones que porque se les paró la raja me vienen a hacer daño a mí, a mi polola (pareja) y a parte de mi familia por defenderme”, escribió la joven de 23 años. Su novia Naomi contó a El Ciudadano que el agresor es vecino de Scarlett: “El tipo intentó coquetearme y le dije que era lesbiana. Él se molestó y tuvimos que aguantar varias cosas”.

Ambas decidieron formalizar la denuncia ante la policía, en la 66 Comisaría de Bajos de Mena, en Puente Alto. Ahí se encontraron con otra agresión: “Llegamos a la Comisaría después de ue me suturaran la oreja y me encontré con dos tipos de carabineros: uno entendió mi impotencia e intentó que el trámite fuese más ameno (…) cuando aparece un Sargento 2° L. Torres F. (…), entra de manera prepotente, por mi aspecto físico pensó que yo era hombre y cuando mi polola le dice que soy mujer su cara se transformó. Comenzó a increparnos y a gritarnos: ¿Él fue el cabrito al que le cortaron la oreja?”, recordó Scarlett.

El Movilh participó de la denuncia y el 11 de septiembre derivó los antecedentes ante Carabineros, solicitó un sumario y una respuesta. Hasta ahora no han tenido noticias. Presentes también trató de comunicarse con la fuerza, pero tampoco hubo respuesta.

Otro maltrato homofóbico de Carabineros

El 3 de noviembre Carabineros detuvo a un joven de 19 años identificado como Fernando Pino Arancibia, junto a su hermano Cristóbal Pino y un amigo de ellos en la ciudad de Puerto Natales. El Movilh y los jóvenes denunciaron golpes e insultos homofóbicos por parte de las autoridades.

«Íbamos de regreso a nuestra casa, con un amigo, cuando me quedé atrás para buscar unos audífonos en mi mochila y aparecieron unos funcionarios policiales que me tiraron al piso, me esposaron y subieron a una camioneta», señaló Fernando a Radio Cooperativa.

Según su relato, luego alcanzaron a su hermano y a su amigo y también los detuvieron. «Vi cómo a mi hermano lo tenían del cuello y lo estaban estrangulando. En mi desesperación le di una patada al vidrio al vehículo. Ahí nos metieron a los tres a un furgón, pero a mi amigo no le hicieron nada, lo soltaron y le señalaron que quedaría como testigo”, contó. En ese momento lo golpearon y luego fueron a un hospital: “Me arrastraron del pelo desde el estacionamiento hasta la entrada. No nos revisó nadie, porque según los Carabineros estábamos muy agresivos. Solo estuvimos cinco minutos ahí». Luego, en la comisaría, los llevaron a un calabozo. “Me decían que era un maricón y que los hombres no lloraban. Nadie nos leyó nuestros derechos y recién alrededor de las cuatro de la tarde, en el otro turno, se comunicaron con nuestra mamá», dijo la víctima a ese medio.

El Mayor Alaín Valderrama, de la segunda comisaría de Puerto Natales, señaló a ITV Patagonia que abrieron una investigación interna y que si “se comprueba la veracidad de los hechos” procederán a la aplicación de medidas correctivas. Presentes trató de comunicarse con la institución pero no hubo respuestas.

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Homofobia en el Ejército

A principios de noviembre, Carlos Fica Henríquez denunció discriminación en el Destacamento de Montaña Número 17 de Los Ángeles, donde prestó servicio hasta agosto.

Según su relato, sus compañeros sabían que era gay pero la supuesta aprobación cambió cuando descubrieron unas fotos en su cuenta de Facebook alternativo, en el que se mostraba como transformista con un nombre de mujer. “Me pidieron que cerrara todas mis cuentas y que ocultara toda la evidencia de mi vida exterior. Como a mí me gustaba mi trabajo en el Ejército, lo hice. Pero desde entonces un teniente empezó a molestarme todos los días y a burlarse de mí. El ambiente se volvió muy tenso e incómodo y yo me sentía muy mal. No es fácil que te digan maricón todos los días en tu trabajo. A los tres meses me ofrecieron darme de baja y yo no lo acepté. Ya después sí cedí porque la presión era mucha, me asignaban todas las guardias de 24 horas, nunca podía ver a mi familia y creo que eso lo hicieron para castigarme. Estaba muy cansado y me quebré psicológicamente”, contó Carlos a Presentes.

Lo hizo público cuanto decidió dejar el Ejército y formalizar una denuncia. “Abrieron una investigación sumaria administrativa que concluyó que ese teniente debía ser sancionado por su trato discriminatorio”, señaló Carlos. Sin embargo, todavía no le comunicaron formalmente cuáles serán las sanciones. Hasta que eso no ocurra, Carlos no puede revelar el nombre de su agresor psicológico, por recomendación de sus abogados.

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Paloma, la trans más longeva del país murió tras un ataque

Paloma era la mujer trans más antigua de Chile y falleció el 14 de  febrero, a los 74 años. Estuvo internada durante dos semanas en el Hospital San Juan de Dios, en Santiago, por un accidente cerebro vascular que le ocasionó un fuerte golpe en la cabeza.

Sus amigxs más cercanxs y compañerxs de lucha denunciaron que Paloma llegó a ese hospital porque un vecino la agredió. En abril, Kathy Fontey, presidenta de TravesChile, presentó una querella en contra de quienes resulten responsables por este crimen que, asegura, se trató de un ataque transfóbico. Como antecedente, incluyó un video de Paloma, cuando todavía estaba consciente, donde identifica a un hombre llamado Pablo Plaza como su agresor.

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Desde la organización denunciaron varias veces que el Ministerio Público no avanzaba con la investigación y que ni siquiera habían asignado un fiscal a la causa. Hace algunos meses les comunicaron que necesitaban que un familiar directo se hiciera parte del caso para poder avanzar con el expediente. “El único familiar de Paloma que conocemos vive en el norte del país y no puede venir. Y según la Justicia, desde la organización no podemos seguir insistiendo. Así que por ahora esto quedó así. Es muy lamentable tanta impunidad”, dijo Fontey a Presentes.

A raíz de su muerte, TravesChile impulsó la creación del  primer mausoleo para trans de Chile y América Latina en el Cementerio General de Santiago. Tiene una capacidad para 20 personas y dará privilegio a adultos mayores o personas que estén en una situación vulnerable.

Ataque callejero a un joven gay: “Sólo pensaba que podía ser yo el próximo Daniel Zamudio”

Diego Torres tiene 22 años, estudia pedagogía en inglés y es profesor voluntario del preuniversitario Mara Rita, un curso orientado a personas de la diversidad sexual.

Durante la madrugada del 14 de noviembre, sufrió un grave ataque en el Parque Forestal de Santiago. Iba caminando a su casa, cuando fue sorprendido por cuatro sujetos: “En principio pensé que venían a robarme pero luego se convirtió en un ataque sin razón, porque yo no tenía nada de valor y aun así ellos me lanzaron al piso y me golpearon”, dijo a Presentes.

El joven recuerda que, entre la golpiza, le gritaban “maricón asqueroso”: “Yo iba con unos shorts muy cortos y trataron de quitármelos. Fue todo muy humillante. Como pude, saqué fuerzas y lancé golpes también. Así pude levantarme y salir corriendo”, recuerda. “Por suerte vivo cerca del parque. Pero mientras corría a resguardarme solo pensaba que ahí pude ser yo el próximo Daniel Zamudio”, lamenta la víctima.

Tuvo una fractura en el húmero, el hueso que une el hombro con el codo. También le fracturaron la nariz. Lo atendieron pero no pudieron operarlo de inmediato. Al día siguiente formalizó una denuncia ante la Primera Comisaría de Carabineros. Sin embargo, el caso quedó caratulado como “robo con violencia” y pasó a ser investigado por la Fiscalía Metropolitana. Desde ahí, sólo han llamado a Diego una vez, para constatar la declaración.

Hace poco lo operaron. Para pagar la deuda en la clínica, que supera los 3 millones de pesos (más de 4.300 dólares), el preuniversitario Mara Rita decidió levantar una campaña para recolectar fondos. El viernes pasado también organizaron una fiesta a beneficio. “Me siento muy agradecido por la manera en que me han ayudado, pero también quiero que se haga justicia. Esto no puede seguir pasando”, exigió Diego.

27 de diciembre de 2018

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