#DianaSacayán "La muerte violenta de una travesti es un travesticidio", dijo fiscalía

En la décima audiencia, el fiscal Ariel Yapur y Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres y personas LGBTIQ (UFEM), pidieron condenar a prisión perpetua a Marino por el travesticidio, crimen por prejuicio de género, de Diana Sacayán.

25 de mayo de 2018

Por María Eugenia Ludueña y Ana Fornaro  Fotos: archivo Presentes/Ariel Gutraich/CIJ En la décima audiencia del juicio por la muerte de Diana Sacayán una sala -como siempre repleta- escuchó y se conmovió con el alegato que lxs fiscales Ariel Yapur, de la Fiscalía General nro. 5, y Mariela Labozzetta, de la UFEM (Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres y personas LGBTIQ) pronunciaron ante el al Tribunal Oral en lo Criminal N°4. Pidieron que se condene a Gabriel Marino a prisión perpetua por el delito de homicidio triplemente agravado: por haber sido cometido por prejuicio de género, mediando violencia de género y por el vínculo con la víctima. Y pusieron el énfasis en una “calificación correcta”: que “se llame al crimen por su nombre: un crimen por prejuicio y travesticidio, para comenzar a desandar el camino de invisibilidad e impunidad”. Foto: CIJ (Centro de Información Judicial) De izq a der: Kassargian, Sánchez, Yapur y Labozzetta.  Pautada para las 9:30, la audiencia empezó a las 10:40 en el sexto piso de los tribunales porteños. Gran parte de la familia Sacayán ayer no pudo estar. Hermanas y tías llegan a cada sesión del juicio con sus remeras que piden Justicia por Diana, pero esta semana hubo dos audiencias y asistieron el lunes, cuando alegó el INADI.

[LEE TAMBIÉN: #JuicioDianaSacayán: el INADI pidió prisión perpetua por travesticidio]

Aún así muchas personas quedaron afuera de la sala colmada. Siguieron el juicio en una de las pantallas del sexto piso, a través de la transmisión del Centro de Información Judicial. Sus aplausos resonaron en el edificio de aires aristocráticos –porque en el interior de la sala 6146 el clima en las cinco horas que duró el alegato sostuvo un silencio sagrado- en dos momentos. Primero, cuando el fiscal Yapur –que expuso las partes del alegato referidas al aspecto probatorio y a la calificación legal- expresó: “Como se trata de un caso de violencia contra un miembro de un colectivo violentado y estigmatizado, estamos ante un caso que debe ser llamado travesticidio, así lo llamaba Diana. Travesticidio social”, dijo el fiscal. El otro momento: cuando Labozzetta hizo el pedido de pena a partir de que “el Ministerio Público tiene por acreditado que Gabriel David Marino asesinó a Diana Sacayán el 11 de octubre de 2015 junto a otro hombre que todavía no se ha podido identificar”. Y pidió prisión perpetua “por haber cometido un crimen por prejuicio, un travesticidio”.

Pruebas: “contundencia abrumadora”

Lxs fiscales pidieron absolver a Marino por el robo de la plata que estaba en la casa de Diana. Consideraron que no existen pruebas que lo acrediten. En cambio, encontraron que las pruebas que lo sitúan en el lugar del hecho y participando del asesinato de Diana, “son de una contundencia abrumadora. Pocas veces tenemos tantas pruebas y tan evidentes”, dijo el fiscal Yapur. [embed]https://www.youtube.com/watch?v=c50-8xF2E5A[/embed] El alegato de la Fiscalía fue valioso por muchos y diversos motivos. Para probar la participación de Marino, el fiscal mostró las grabaciones de las cámaras de un local de ropa que lo registraron entrando al edificio de Flores donde vivía Diana a las 22:35 en la noche del sábado 10 de octubre. Y saliendo junto a otra persona –aún no ha sido identificada- a las 3:38 del domingo. Recordó que el encargado del edificio fue la última persona que vio con vida a Diana cuando la activista bajó a abrirle la puerta, primero al joven con campera deportiva (está en las grabaciones) y después a Marino, a quien besó en la boca.

Dos personas en la escena del crimen

Las pruebas de laboratorio hallaron la huella dactilar de Marino en la puerta del dormitorio donde Diana fue asesinada, y su ADN bajo la uña del dedo medio de la mano derecha de la víctima. El fiscal exhibió un plano de la escena del crimen que fue intercalando con fotografías de la habitación y de la autopsia para narrar la secuencia del brutal asesinato. Para dejar sentado que “el ataque tremendo habla a las claras de dos personas” volvió sobre dos huellas de zapatillas diferentes que se hallaron en el cuerpo: una marcada con sangre en un brazo y otra, distinta, tal brutal que dejó marcada una suela espigada bajo la piel de su mentón, como muestra una escalofriante foto de la autopsia.
[LEER MÁS: La autopsia dice que Diana fue asesinada con ferocidad]

Un caso sencillo, complejo e histórico

Una vez más, el tribunal y el público visualizaron mentalmente a lo largo del relato cómo Diana fue atacada, intentó defenderse -“el acusado entabló una lucha cuerpo a cuerpo”-, fue reducida, salvajemente golpeada, amordazada, maniatada, acuchillada; mientras en el living de su departamento seguía sonando una playlist de Youtube con cumbia santafesina y colombiana, que siguió sin parar hasta pasadas las cinco de la mañana. La Fiscalía consideró “se trata de un caso sencillo dentro de lo fáctico probatorio”. En cambio, resaltó que la clasificación legal “merece tratamiento cuidadoso”. Yapur dedicó gran parte del alegato a este aspecto.

La interpretación del odio

La fiscalía recordó que el artículo 80 en su artículo 4, castiga los crímenes de odio: “racial, religioso, de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión”. Pero “Han sido pocos los casos que se trataron por este inciso 4to: como el crimen de un joven gay en San Juan. Por lo que el Tribunal se enfrenta a una oportunidad histórica, también frente a la comunidad internacional”. Yapur hizo énfasis en la trascendencia de este juicio. Lo dejó sentado apenas arrancó su alegato y reforzó la idea a lo largo y hasta el final: -Estar a cargo de este juicio implica una enorme responsabilidad profesional. No solo porque es uno de los pocos casos de muertes violentas de mujeres trans o travestis –como Diana prefiere que se la llame- que llega a juicio. Sino porque hay una inmensa posibilidad para el tribunal de abordar el inciso 4 –que a mi criterio ha sido mal usado-. Y porque este juicio está siendo seguido muy de cerca por las organizaciones y los organismos de la comunidad internacional de derechos humanos. El fiscal enfatizó la obligación del Estado de cumplir con sus tratados internacionales de derechos humanos en la sanción, persecución y prevención de estos crímenes. Uno de los documentos más citados en el alegato fue el informe de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, publicado en 2015, poco después del asesinato de Diana. El fiscal recordó, entre otras cosas, que ese informe señala la preocupación por el asesinato de Diana como travesti y defensora de derechos humanos.

Violencia por prejuicios

También habló de las características de estos crímenes, del ensañamiento y la brutalidad con que se perpetran (algo probado en diversos informes). Y repasó las múltiples lesiones en el cuerpo de Diana: en su rostro desfigurado, en su cabeza, en las heridas en su sus pechos, en el glúteo. “El altísimo grado de violencia guarda relación directa con la identidad de género travesti y su militancia”. Yapur explicó que la posición tradicional de la doctrina en jurisprudencia interpreta el inciso cuarto desde el contexto de lo “subjetivo individual” de quien actúa. Propuso otra interpretación: el crimen cometido en razón de la discriminación estructural de grupos vulnerados que merecen especial resguardo por parte del Estado, en virtud de que son minorías vulnerables. La fiscalía sugirió incluso ir más allá del concepto de crimen de odio, “porque estos hechos se comprenden mejor desde la violencia por prejuicio”. Como dice el informe de la CIDH: “La violencia es un fenómeno social y no sólo un hecho individual o aislado. Los crímenes basados en prejuicios constituyen racionalizaciones o justificaciones de reacciones negativas, frente a expresiones de orientaciones sexuales o identidades de género no normativas”.

Foto: CIJ. Gabriel Marino, acusado por el travesticidio de Diana Sacayán. 

Es un travesticidio

Yapur expresó: “Estamos ante un femicidio particular, no lo sufre cualquier mujer sino un colectivo particular. Se debe visibilizar adecuadamente la violencia de género, se debe reflejar que no se trata de violencia que sufren las mujeres sino un tipo de violencia particular que sufren las travestis, y revela la violencia por prejuicios a la que están expuestas. Yapur habló del término travesti como reivindicación política, una palabra extraída de la jerga policial por esos “cuerpos desobedientes” de un colectivo vulnerado desde temprano. La muerte violenta de una mujer travesti es un travesticidio, un crimen de género, violencia por prejuicio. “No voy a explicar el patriarcado, pero dos mil años de patriarcado hacen su trabajo”, explicó. “Frente a esa vulneración, se requiere más protección de la ley. Por eso propongo interpretar el inciso cuarto desde violencia estructural y no desde la condición subjetiva del autor. No sabemos qué se le pasa a Marino ahora por la cabeza, menos podemos saber qué se le pasó cuando mató a Diana”.

Travesticidio íntimo

“Marino es una persona que saca provecho de sus relaciones, como contó el testigo Dell Nero. A los ojos de Marino, Diana era alguien de quien podía sacar provecho¨, dijo el fiscal. Recordó que Marino conocía la militancia de Diana. La fiscalía afirma que Marino no hubiera podido acceder al departamento de Diana si esta circunstancia no mediara previamente, por eso pidió aplicar el inciso 1ro, que habla de vínculo previo, por más que no se tratara de un concubino. “Estamos ante un travesticidio íntimo”. “Me impresionó el testimonio de Lohana Berkins que se leyó aca”, dijo el fiscal y luego citó a Perlongher, que también había sido citado por la querella: “Y abriremos la puerta de calle al monstruo que mora en las esquinas”.

Relevancia del juicio

La parte final del alegato fue expuesta por Labozzetta como titular de la UFEM. Labozetta destacó la enorme relevancia del juicio y las condiciones en que se llevó a cabo la investigación El trabajo de esta fiscalía fue resaltado a lo largo del juicio, especialmente por los querellantes. “Este es el primer asesinato de persona travesti que llega a juicio por travesticidio, que se llama por su nombre esto. Los crímenes son muchos, pero el derrotero ha sido de invisibilización e impunidad.

La Comisión de Justicia por Diana

Labozetta destacó algunos logros de este juicio que ya es histórico. Por primera vez se escucharon las voces de las víctimas y las organizaciones. La Comisión de Justicia por Diana Sacayán fue acompañando el avance del juicio. Las organizaciones, al igual que los operadores judiciales, pudieron ir pensándose. No lo hicieron a espaldas del sistema sino adentro del sistema. Esa ha sido la primera conquista de este juicio.

No tenemos condenas y no porque no ocurran

Para la fiscalía es crucial probar el contexto en que se producen estos crímenes. El crimen, expresó, ha sido un crimen por prejuicio de género. Marino no mata a cualquier persona sino a una persona travesti y defensora de derechos, en un contexto de violencia contra el colectivo LGBTIQ. “Diana fue víctima de la violencia contra la que luchaba. Las defensoras de derechos humanos tienen mayor riesgo de sufrir violencia, está más expuestas, en la línea de fuego de cómo viven, luchan y mueren las travestis en la región”, explicó Labozetta. Citó que el informe de la CIDH muestra altos índices de ensañamiento contra personas LGBTI, pero también señala la ausencia de respuesta estatal para prevenir y reparar las violencias, que continúan ocurriendo de manera generalizada en el continente.
[LEE TAMBIÉN: #JuicioDianaSacayán: un alegato y un festival que hicieron historia]
No hay antecedente de condena por estos crímenes. No tenemos condenas y no porque no ocurran, dijo Labozzetta. Citó: el informe de la CIDH que atribuye esto a prejuicios que persisten tren los operadores de justicia. Estos crímenes, cuando son investigados, se tratan como homicidios simples, perpetuando la invisibilización. La aplicación y sanción de estos crímenes de odio tiene un doble mensaje: sacarlos del anonimato y dar un mensaje de fin de la impunidad. El travesticidio –explicó- es un fenómeno complejo, sistemático. Las travestis son asesinadas en toda la región y sus cuerpos, descartados como basura. Valoró la visibilidad que significó la figura de femicidio para los crímenes por violencia de género. Si no tienen nombre, no se los reconocen. Si no se los reconoce, no tienen amparo y sigue perpetrándose. Para la fiscalía fue un travesticidio, un asesinato de una travesti, un crimen por prejuicio”. La fiscalía insistió en la necesidad de establecer una calificación que capture la particularidad de la violencia contra las travestis para cumplir los acuerdos internacionales en materia de derechos humanos. Para cerrar, dijo que “el Ministerio Público tiene por acreditado que Marino asesinó a Diana Sacayán”. Y pidió se lo condene a prisión perpetua por travesticidio (inciso 4), mediando violencia de género (inciso 11) y relación previa con la víctima (inciso 1). El alegato también repasó el legado crucial de Sacayán. “Esta sala llena, los pasillos llenos, la presencia permanente de la militancia LGBT en la plaza frente a Tribunales durante todo este juicio es la demostración de cómo la memoria y lucha de Diana sigue viva”, dijo Labozzetta.

Medidas reparatorias

Por último, pidió al tribunal medidas reparatorias “para empezar a desandar el camino de invisibilidad”. 1) Correcta calificación jurídica del crimen: travesticidio. Este reconocimiento es el primer acto de reparación. 2) Difusión de la sentencia: comunicarla mediante el CIJ pero que se traduzca a un lenguaje claro y sencillo para los medios de comunicación y empiece a instalarse. 3) Que el Tribunal traslade a la Corte una sistematización de las buenas prácticas que se llevaron a cabo en esta investigación 4) Que todas las personas sean nombradas y tratadas conforme a su identidad de género no importa lo que diga su documento, conforme a la ley. En las audiencias previas las dos querellas, una de la familia de Diana Sacayán represetada por Luciana Sanchez, y otra del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), encabezada por Juan Kassargian, también habían pedido la pena de prisión perpetua para el acusado. Al concluir los alegatos, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta el 7 de junio a las 9:30. Ese día se escucharán los alegatos de la defensa del acusado, a cargo de Lucas Tassara.]]>

25 de mayo de 2018

Somos Presentes

Apostamos a un periodismo capaz de adentrarse en los territorios y la investigación exhaustiva, aliado a nuevas tecnologías y formatos narrativos. Queremos que lxs protagonistas, sus historias y sus luchas, estén presentes.

APOYANOS

Apoyanos

SEGUINOS

Estamos Presentes

Esta y otras historias no suelen estar en la agenda mediática. Entre todes podemos hacerlas presentes.

COMPARTIR