Cuando el sistema médico viola derechos de personas LGBT

A las lesbianas les hablan, siempre, como si fueran heteros, a las personas trans no se les respeta la identidad de género, a los gays se los asocia con el VIH y la lista sigue. Si bien en Argentina ha habido avances, gracias a los consultorios inclusivos, el sistema salud no acompaña como debería la legislación vigente y la población LGBT se enfrenta a diario - cuando accede a la salud- a los prejuicios de lxs medicxs y a la violación de sus derechos.

26 de abril de 2017

A las lesbianas les hablan, siempre, como si fueran heteros, a las personas trans no se les respeta la identidad de género, a los gays se los asocia con el VIH y la lista sigue. Si bien en Argentina ha habido avances, gracias a los consultorios inclusivos, el sistema salud no acompaña como debería la legislación vigente y la población LGBT se enfrenta a diario – cuando accede a la salud- a los prejuicios de lxs medicxs y a la violación de sus derechos. Por Amanda Alma Ilustración: Florencia Capello La doctora Marina Elichier es una joven lesbiana que atiende en el centro de salud N°19 del Bajo Flores. El consultorio donde trabaja está emplazado en el margen de uno de los barrios más poblados donde conviven comunidades altamente estigmatizadas. Un día a la semana se abre la consulta de salud sexual donde atiende la Dra. Elichier. Ella viene trabajando desde hace años en la subversión de las estructuras patriarcales que sostienen el sistema de salud. Además de su visibilidad, pone en juego uno de los principales obstáculos de acceso para las lesbianas: la presunción de heterosexualidad. Entre las primeras preguntas que hacen los médicos, se asume que las mujeres son heterosexuales y se les brindan información centrada en el embarazo y en las enfermedes de transmisión sexual con varones. Por esto, en los consultorios muchas lesbianas se silencian o se ocultan frente a la certeza la palabra médica.

“Prejuicios y fantasias”

Elichier recuerda que hace unos años en una encuesta que hizo para una primavera lésbica entre lesbianas, resultó que la gran mayoría había sido maltratadas, y que habían presumido que eran heterosexuales. “Al responder que no eran heteros la información que se les brindó era muy general, basados en prejuicios y fantasías”, dice a Presentes. Cuando ingresó a la Universidad, uno de los primeros desafíos que asumió fue con sus compañerxs de estudios. En cada clase cuestionó la falta de información sobre la salud de las lesbianas y las prácticas que refuerzan el binarismo y el heterocentrismo. En la residencia logró que cada paciente pudiera eligir con qué médico preferia atenderse “para que no se impongan varones en las consultas ginecológicas”.

Consultorios inclusivos

En Argentina el sistema sanitario está descentralizado desde hace muchos años. Por eso el primer nivel de atención recae en los municipios, la expresión más pequeña de la organización del Estado. Esa cercanía genera una fantasía de proximidad que no se concreta sin políticas públicas. En el año 2010 el Ministerio de Salud de la Nación implementó en varias ciudades del país consultorios inclusivos. En articulación con las organizaciones sociales intentó allanar el camino para que lesbianas, homosexuales, personas trans, tarvestis e intersex pudieran acceder a la salud pública. En el municipio de La Matanza se implementó el primer proyecto impulsado por Diana Sacayán, militante travesti referente política de M.A.L (Movimiento Antidiscriminación de Liberación). Allí  viven un millón 700 mil habitantes.
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En dos años,  se llegaron implementar siete consultorios en todo el país: actualmente en la provincia de Buenos Aires hay 19 y buscan llegar a 24. Pero “son políticas aisladas, con alguna intención de generar una línea en común, pero es muy difícil”, sostiene Elichire y remata: “la reglamentación del artículo 11 de la Ley de Identidad de Género le dio un impulso desde las políticas públicas pero muy pobre que garantiza lo mínimo, pero que cada vez es menos lo que se hace.”

No todxs heteros

Uno de los principales obstáculos que hay que remover es llegar a la consulta. Los prejuicios y la estigmatización que recae sobre las lesbianas, personas travestis, trans, intersex y homosexuales impiden en general franquera la recepción del hospital. Diego Bocchio es militante político y participó de la coordinación del consultorio inclusivo con perspectiva en diversidad sexual en Morón: “lo primero que hicimos fue capacitar al plantel médico y a todo el personal de administración. Necesitábamos que en la puerta no se expulsara a las compañeras”.
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Como miembro de Conurbanos por la Diversidad, una organización social que interviene en el territorio, trabajó de manera articulada con el municipio y el programa de Sida y ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) del Ministerio de Salud de la Nación. Durante dos años realizaron talleres para difundir el marco normativo vigente y desmontar prejuicios; salieron a la calle, a los lugares de trabajo sexual y de encuentro de los grupos de la diversidad sexual para difundir los horarios de atención. Pero con el cambio de gobierno sólo se garantizó la continuidad del personal médico que atiende sin todo el trabajo territorial que se venía haciendo.
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Si bien el dispositivo busca acercar a la comunidad LGBTI al hospital, no se trata de un consultorio aparte, ni de un edificio particular. Es el mismo consultorio externo en donde cada día se atiende una especialidad diferente. En Morón el viernes a la tarde se reserva específicamente para quienes se reconocen en la diversidad sexual, pero puede consultar también las personas heterosexuales. Esta iniciativa apunta a desarticular los prejuicios de quienes transitan los efectores públicos de salud. Bocchio recuerda que “ocupábamos la sala de espera, venían de programas de inclusión laboral a conversar de proyectos, cuando murió Lohana Berkins una compañera trajo una poesía y la leímos”. Lamenta que la nueva gestión de gobierno dejó de ir al territorio porque con eso disminuyeron mucho las consultas por que “ya nadie sabe si el consultorio sigue”.

Atender a ciegas

El desconocimiento que hay entre el personal médico es otra de las dificultades fundamentales a las que se enfrentan en el sistema de salud. Bocchio afirma que “hay una incomprensión general dentro del sistema sanitario y de las autoridades políticas, de cuáles son las demandas y necesidades del colectivo LGTBI”. Es que el conocimiento científico se centra en el cuerpo masculino y todos los otros cuerpos son objeto de estudio relativamente reciente o un signo de pregunta sin respuesta. En ese sentido la doctora Elichier advierte: “hay un abuso del cuerpo de lxs pacientes por parte de lxs médicxs que se desconoce, se exponen en ateneos o congresos sin consentimiento”.

Las lesbianas, invisibles para la medicina

La salud de las lesbianas es un tema invisible que se encuentra fuera de la bibliografía y de las campañas de prevención y acceso a la salud. Tampoco cuenta con la evidencia científica suficiente para respaldar investigación, ni con el financiamiento para impulsarlas. En general son asimiladas al colectivo “mujeres” para reforzar el binarismo de género que la medicina sostiene. Las lesbianas como parte del colectivo de la diversidad sexual están excluidas de las acciones en los territorios y terminan camufladas en las campañas de VIH con preservativo en mano.
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Además, la falta de investigación de los problemas propios que enfrenta cada parte del colectivo, hace que mucha información que circula no sea correcta. Entre las lesbianas se difunde el uso de productos de latex para prevenir contacto de fluidos, pero muy poco se promociona la forma de utilizar las barreras generando así la frustración entre quienes intentan, sin éxito, sumarse a las prácticas de cuidado. Sin dudas las escasas campañas de prevención que se realizan desde los Ministerios hablan de igual manera a lesbianas, travestis o trans, asumiendo que la sexualidad no heteronormada es uniforme. “Así como a las personas trans se las desnuda innecesariamente, con las lesbianas se refuerzan los mitos” dice Elichier.]]>

26 de abril de 2017

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1 comentario

  1. Me preocupa que en la nota no se mencione la Intersexualidad. Las personas intersex son uno de los colectivos más invisibilizados y perjudicados por este sistema medico que antes de ser heterocapitalista, es normativo. Y acá la lucha no va por tener un medico o una medica piola que atienda en un consultorio LGBT friendly… Hay que atacar la raíz: es en las universidades donde los machotos siguen enseñando como ejercer la ley del bisturí.

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