México: cuatro transfeminicidios en una semana alertan a activistas

Activistas denuncian cuatro transfeminicidios en una semana en México. Al menos 18 mujeres trans fueron asesinadas durante este año.

CIUDAD DE MÉXICO, México. En una semana cuatro mujeres trans fueron víctimas de transfeminicidio en México. Vega Mojarro fue asesinada en Mexicali y su cuerpo fue localizado en un canal de riego. En Ciudad de México fueron asesinadas Queta Palafox y Abiel García, ambas trabajadoras sexuales. En Sonora se reportó el asesinato de Samantha Rivas al interior de su domicilio. Solo uno se investiga bajo el protocolo de feminicidio. 

Las activistas que registran estas violencias denuncian que en todos los casos hay un alto ensañamiento contra las víctimas. 

Jey Fernandez del Observatorio de Letalidad Anti-trans (OLAT) y Rocío Suárez, del Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT) llevan más de una década registrando la violencia transfeminicida en México. Este año, ambas observan patrones repetidos en los casos y otros nuevos que han identificado. Ellos son la exposición de los cuerpos de las víctimas en zonas pluviales, además del borramiento de su actividad laboral como trabajadoras sexuales.

El Estado mexicano sigue sin recabar información diferenciada sobre estos crímenes de odio. Además, las activistas denuncian que algunos medios de comunicación que informan estos hechos siguen malgenerizando a las víctimas y revelando sus nombres registrales.

De acuerdo a los datos del CAIT y OLAT, en lo que va del 2026, al menos 18 mujeres trans han sido asesinadas en México

Vega Mojarro fue reconocida por su familia social

El 16 de julio el cuerpo de Vega Mojarro, mujer trans de entre 45 y 50 años de edad, fue encontrada al borde de un canal de riego en la zona del Valle de Mexicali. Su cuerpo presentaba signos de violencia extrema

De acuerdo a Jey Fernandez, el reconocimiento de la víctima por parte de su familia social ocurrió el 17 de julio gracias a la identificación de sus tatuajes. 

Queta y Abiel, asesinadas en Ciudad de México

El 18 de julio Abiel García fue asesinada en Coyoacán. Su hermana identificó su cuerpo y  la Fiscalía abrió una carpeta como “feminicidio por otras causas”. A unos kilómetros de ahí, Queta Palafox de 58 años fue encontrada sin vida en su departamento en Iztapalapa. Ambas ejercían trabajo sexual. 

Las activistas denuncian que sus cuerpos presentaban violencia extrema y tortura. También señalaron que algunos medios de comunicación informaron de los hechos malgenerizandolas y revelando sus nombres registrales. 

En el caso de Queta Palafox hay un hombre detenido en prisión preventiva, Luis ‘N’. 

Samantha Rivas asesinada en Sonora

El 21 de julio Samantha Rivas era una mujer trans adulta mayor asesinada en su domicilio. La prensa local reportó el hecho usando el nombre registral de la víctima y mencionaron que su cuerpo presentaba signos de violencia, pero argumentaron que “de acuerdo a datos oficiales de la Fiscalía, falleció por un choque hipovolémico por una lesión pulmonar”.

En la página web de la Fiscalía de Sonora no hay, aún, un comunicado sobre este hecho. 

Nuevos patrones

Rocío Suárez del Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT), denuncia un fenómeno de “blanqueamiento” al trabajo sexual en la narrativa de los medios y algunas organizaciones. “Casi todas las víctimas son nombradas como activista. Hay un borramiento sobre la actividad laboral y del contexto de las víctimas”, señala Suárez

“Pareciera que decir ‘es activista’ va a ayudar a la investigación o que llegue más rápido la justicia. No así si se dice que era trabajadora sexual… estamos dejando de lado los contextos de vulnerabilidad”, menciona.

Al omitir que muchas de las víctimas de transfeminicdiio eran trabajadoras sexuales, se invisibilizan los riesgos específicos y la falta de seguridad en los espacios donde ejercen su labor. 

El análisis de los casos que hacen las activistas ha permitido identificar formas de violencia que antes no eran tan claras. Uno de los más repetidos este año es el asesinato de mujeres trans emprendedoras y el hallazgo de los cuerpos de las víctimas arrojados cerca de cuerpos de agua o en infraestructuras hídricas. 

“Además, el perfil de las víctimas está cambiando, vemos más casos de mujeres trans emprendedoras que están siendo blanco de ataques y de cobro de piso (un tipo de extorsión)”, agrega Jey Fernández. 

“La tipificación del transfeminicidio no garantiza que no haya más casos”

Mientras la violencia se recrudece, el apoyo institucional retrocede. En la Ciudad de México, alcaldías como Iztapalapa, donde fue asesinada Queta Palafox, cancelaron sus programas de apoyo a la diversidad sexual este año, de acuerdo a información recabada por Rocío Suárez.

La tipificación del transfeminicidio en algunos estados parece insuficiente si no se acompaña de políticas preventivas y “herramientas de vida”, como lo nombra Suárez. 

“La tipificación no está parando la violencia, y no garantiza que no haya más casos. Se necesitan herramientas para la vida y ejercicios de prevención reales para las poblaciones más vulnerables, que en este caso son trabajadoras sexuales, por eso borrar eso al momento de registrar los casos no ayuda a contextualizar la violencia y enfocar mejor esos recursos y esos apoyos”, dice Suárez. 

Y recuerda que la Ciudad de México, a pesar de la tipificación (en 2024), desde entonces ocupa los primeros lugares en transfeminicdios a nivel nacional.

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