Paola Buenrostro: en un precedente histórico para las mujeres trans, su crimen se considera feminicidio

Tras una década de lucha, la comunidad trans logró la reclasificación del crimen. El agresor ya fue detenido. “Hoy nos devolvieron la dignidad”, dijo Kenya Cuevas, quien encabezó la lucha por justicia.

CIUDAD DE MÉXICO. México. Casi una década después del transfeminicidio de Paola Buenrostro, trabajadora sexual asesinada en Ciudad de México el 30 de septiembre de 2016, el presunto responsable fue detenido. Tras la audiencia inicial una jueza de control lo vinculó a proceso por el delito de feminicidio. 

Esa vinculación llegó después de protestas por omisiones y faltas de una agente del Ministerio Público de la Fiscalía de Feminicidios que presentó el caso en la primera sesión de la audiencia inicial como “homicidio calificado” y no como feminicidio. 

Además, negó la identidad de género de Paola Buenrostro y Kenya Cuevas, amiga de Paola y víctima indirecta que ha luchado una década por justicia. También malgenerizó a otras trabajadoras sexuales que fueron testigas del crímen. Y al dar lectura al caso al hablar de trabajo sexual lo mencionó como “sexo servicio” y “sexo servidores”

El cambio en la clasificación de homicidio calificado a feminicidio durante esta etapa inicial fue el resultado de una estrategia entre Kenya Cuevas, su asesoría jurídica y la Fiscalía de Feminicidios. 

“Hoy nos devolvieron la dignidad. Para mí es un descanso de mi alma. Era algo que buscaba desde ese 30 de septiembre de 2016. Fueron muchos años de espera para que se reconociera su vida y su identidad de Paola”, dijo Kenya Cuevas al salir de la audiencia. 

Escuchar a las víctimas

De acuerdo con la defensa de las víctimas, la diferencia clave fue la preparación técnica y metodológica mostrada por el agente del Ministerio Público durante la segunda sesión ante el tribunal. La Fiscalía de Feminicidios asignó el caso a un agente con experiencia previa en transfeminicidios en el Estado de México. 

“Ya no se trata solo de capacitaciones, la Fiscalía tiene la obligación de sentarse a escuchar a las víctimas y su perspectiva, y de estudiar la carpeta de investigación. Sabemos que las Fiscalías están limitadas pero lo mínimo indispensable es la escucha, pelear los argumentos de las víctimas porque ellas lo vivieron. Construir un proceso digno. Ese tiene que ser el parámetro de aquí en adelante porque es lo que hemos trabajado durante diez años. Hoy vimos que cuando las Fiscalías trabajan con el equipo victimal, que esa es su chamba (trabajo), lo hacen bien y nos devuelven la dignidad”, comentó en entrevista para Presentes la abogada Amaranta Valgañon, integrante de la asesoría jurídica de Kenya Cuevas.  

Durante la audiencia, el agente del Ministerio Público sostuvo y peleó técnicamente las razones de género y las vulneraciones sistemáticas que enfrentan las mujeres trans trabajadoras sexuales. 

Audiencia para pedir justicia por Paola Buenrostro.

¿Qué le pasó a Paola Buenrostro?

Paola tenía 25 años y fue una mujer trans que migró por las condiciones de violencia y exclusión familiar del estado de Chiapas a la Ciudad de México, donde ejerció el trabajo sexual. Sus amigas en la ciudad fueron su familia. Kenya Cuevas, su mejor amiga, la recuerda como “una mujer explosiva pero también muy noble”. 

La noche del 30 de septiembre de 2016, Paola se subió a un auto gris en donde venía Arturo ‘N’, un ex militar que entonces laboraba como policía privado. Esa noche Arturo ‘N’ llegó a Puente de Alvarado, punto de trabajo sexual trans conocido en la ciudad. Empezó a negociar un servicio y al menos tres de ellas se lo negaron porque no cubría la cuota. Paola accedió.

Después de subirse al auto, avanzaron unos metros y Paola pidió auxilio, y gritó el nombre de su amiga Kenya quién corrió hacia el auto. Mientras se acercaba, se escucharon tres detonaciones de arma de fuego. Al llegar al vehículo, Kenya vio cómo Arturo ‘N’ empujó a la ventana del copiloto a Paola, quien estaba agonizando. 

Kenya Cuevas comenzó a grabar con su celular. Arturo ‘N’ tenía el arma en su mano. Apuntó a Kenya y el arma se encasquilló. Otras trabajadoras sexuales rodearon el auto para evitar que se diera a la fuga. Luego llegaron policías y Arturo ‘N’ fue detenido. 

Altar en homenaje a Paola Buenrostro y pedido de justicia por su feminicidio.

Después de esto vendría un ciclo de omisiones y revictimización. En 2016 la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México no tomó en cuenta a Paola como una mujer y fue malgenerizada.Tampoco consideró a Kenya Cuevas como familia social de Paola, ni como víctima indirecta. 

A las 48 horas de la detención del agresor, bajo el argumento de un resultado negativo en la prueba de rodizonato de sodio, residuos que se impregnan en la piel y ropa de quien dispara o de quien está muy cerca, un juez de control puso en libertad a Arturo ‘N’. 

Casi diez años después, el 31 de agosto de 2026 Arturo ‘N’ fue detenido, derivado de una orden de aprehensión girada el 19 de octubre de 2016. 

Arturo ‘N’, vinculado a proceso por feminicidio de Paola Buenrostro

En la segunda sesión de la audiencia inicial, el 4 de septiembre de 2026, una jueza de control lo vinculó a proceso por el delito de feminicidio. También reconoció la identidad de género de Paola Buenrostro y a Kenya Cuevas como víctima indirecta y familia social. 

“Señor Arturo, usted es vinculado a proceso por el tipo penal de feminicidio por privar de la vida a PB que se identificaba como mujer”, dijo la jueza de control que vinculó a proceso a Arturo ‘N’, agresor de Paola Buenrostro. 

La segunda sesión de la audiencia inició a las 8:42 am del 4 de septiembre de 2026. 

El abogado defensor de Arturo ‘N’ argumentó con base en el testimonio del imputado del 30 de septiembre de 2016 que hubo un forcejeo. Dijo: “la víctima, hoy occisa, quería arrebatarle el arma. Y además, hubo dos dictámenes que determinaron que no encontraron pólvora y bario en sus manos, por lo que no hay pruebas de que él haya disparado”. 

El turno de la Fiscalía para contraargumentar estuvo sostenido en datos de prueba de dictámenes balísticos, de lesiones, de mecánica de hechos y las entrevistas a las testigos que fueron otras trabajadoras sexuales, entre ellas Kenya Cuevas. Se incluyó la prueba de plomo-bario, también negativa, en las manos de Paola.

Justicia por Paola Buenrostro.

El cambio de narrativa sobre los transfeminicidios

En los procesos judiciales por transfeminicidio en América Latina, una de las coartadas recurrentes por parte de las defensas de los agresores es apelar a una narrativa de la sorpresa. Esta línea sostiene que el imputado contrata servicios sexuales ignorando la identidad de género de la víctima y que, al percatarse de que se trataba de una mujer trans, reacciona de manera violenta bajo un supuesto estado de shock.

Sin embargo, durante la segunda sesión de la audiencia inicial, la Fiscalía de Feminicidios y la asesoría jurídica lograron desacreditar este relato a través de la interpretación técnica de las pruebas testimoniales y periciales de los hechos ocurridos aquella noche. Tomando en cuenta el prejuicio, la interseccionalidad de la víctima, la relación de confianza que se da en el contexto del trabajo sexual y la posición de indefensión que las mujeres trans trabajadoras sexuales tienen frente a sus agresores.  

“Lo relevante de esta audiencia no es únicamente que se reclasificó como feminicidio. Sino que hoy figuró el prejuicio como un elemento de esa interseccionalidad que viven las mujeres trans y las violencias que enfrentan. No fue un güey que se sorprende. Es un güey que sabía, tenía una intención de matar a una mujer trans”, comentó en entrevista con Presentes, la abogada Valgañon.

Y agregó: “el argumento de la relación de confianza es clave porque ninguna trabajadora sexual se sube a un coche con un desconocido esperando que la maten. Sería contraintuitivo”. 

“Cuando Paola grita, ‘Kenya, Kenya’, ella en todo momento está en una posición de víctima, le tiene miedo a su agresor. Entonces, lejos de la narrativa social que se está construyendo de que las mujeres trans son violentas, son agresivas, son un movimiento como como efervescente. Lo cierto es que cuando las compañeras se encuentran en ese contexto existe una relación de confianza, y en el cuerpo a cuerpo están totalmente en estados de indefensión. Hoy con todo esto empezamos a construir una narrativa mucho más compleja como lo hicimos también con Natalia Lane y en el caso de Vicky Hernández, en el cual participamos junto a las compañeras de Cattrachas”, explicó la abogada a Presentes

Razones por prejuicio y trabajo sexual como agravante de relación laboral

La asesoría legal de Kenya Cuevas reforzó lo dicho por la Fiscalía de Feminicidios y presentó bajo sus argumentos que hubo razones por prejuicio en el actuar de Arturo ‘N’ contra la vida de Paola Buenrostro.

“El hoy imputado sabía a dónde iba y quienes trabajan ahí. Es un punto conocido de trabajo sexual de mujers trans. Su mecanismo fue humillar y castigar. Además, existió una relación de confianza para que PB realizara su trabajo. El imputado abusó de forma dolosa de esa confianza (…). Por estas razones esta representación legal y la institución solicitamos la reclasificación al delito de feminicidio”, dijo el asesor legal de Kenya Cuevas durante la audiencia.

Luego de escuchar a las partes la jueza aprobó la reclasificación. En su decisión mencionó que Paola Buenrostro era una mujer. Hizo hincapié en el valor que tiene el testimonio de Kenya Cuevas y los datos de prueba. Además, de considerar como agravante la existencia de una relación laboral por el trabajo sexual que realizaba Paola. 

La comunidad pide justicia por Paola.

En su intervención, la jueza leyó un fragmento de la acción de inconstitucionalidad 129/2022 que resolvió la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la que se reconoce que las muertes violentas de las mujeres trans deben ser consideradas dentro del delito de feminicidio. 

También hizo mención al caso histórico de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, “Vicky Hernandez vs Honduras”, que reafirma la aplicabilidad de la Convención de Belem Do Pará frente a la violencia basada en prejuicios sustentados en la orientación sexual, la identidad o la expresión de género

La audiencia terminó a las 9:45 am. Al final, en su única intervención Kenya Cuevas dijo a la jueza: “gracias por el reconocimiento de mi hermana”. La jueza respondió: “No solo a ella, también a usted Kenya, por ser víctima indirecta”. 

La jueza además advirtió y exigió a la Fiscalía de Feminicidios “reforzar la protección”. “Deben respetarse los derechos humanos y analizar el contexto de este sector”, concluyó.

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