Tras varios ataques lesboodiantes en Honduras huyeron a México: el sexilio de Maricela y Alejandra

Maricela Rodríguez, su hija de 12 años y su pareja Alejandra llegaron a México hace un mes huyendo de los ataques lesboodiantes que sufrieron en Honduras, su país natal. En el camino fueron estafadas y agredidas y ahora esperan obtener asilo.

Por Dunia Orellana. Ilustración: L A C H É para la Red Lésbica Cattrachas. Fotos: Gentileza Cattrachas.

Maricela Rodríguez, su hija de 12 años y su pareja Alejandra llegaron a México hace un mes huyendo de los ataques lesboodiantes que sufrieron en Honduras, su país natal. Apenas llegar, en México deportaron a Alejandra “por discriminación”, según relata Maricela a Presentes. “En marzo nos separaron a pesar de que les dijimos a las autoridades que éramos pareja”. Alejandra retornó a Honduras y a los días volvió a cruzar Guatemala para reunirse con su pareja. No se quieren quedar en México porque las violencias que vivieron son similares a las de Honduras. “Somos gente trabajadora y sin vicios. He estado trabajando en una barbería, pero los clientes me han dicho de todo. Es horrible”, cuenta Maricela a Presentes. Esperan obtener asilo en Estados Unidos. Maricela y Alejandra forman parte de las muchas personas de la diversidad sexual que migran huyendo de las violencias. A este tipo de migración se la conoce como “sexilio»; exilios motivados por la orientación sexual o identidad de género.

La primera agresión grave que sufrieron en Honduras fue en diciembre de 2019. En un partido de fútbol, jugadoras rivales insultaron a Maricela y quebraron los botaguas y bumpers de su camioneta. Aunque le dolió, tuvo que hacer menos deporte. Maricela conoció a Alejandra mientras jugaban fútbol.

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El segundo ataque fue días después, cuando un agresor no identificado hirió a Maricela con un arma punzante mientras estaba estacionada en su moto. “Fue por homofobia y odio”, dice a Presentes.

Además de las agresiones, Maricela y Alejandra soportaron actos discriminatorios cada vez peores. Trabajaban cerca de Tegucigalpa vendiendo autos y terrenos y cuentan que la gente de los alrededores las hostigaba e insultaba constantemente. “Prácticamente me querían quitar mi negocio”; dice. Según denunciaron, el acoso llegó a un punto en que revisaban el negocio de Maricela y Alejandra en busca de teléfonos robado.

Volvieron a atacarlas una noche que volvían en carro de trabajar. “Dos individuos salieron de un callejón y nos sacaron del carro. No nos robaron nada. Creo que la intención era abusar de nosotras y nos comenzaron a golpear y a mi pareja la dejaron inconsciente”. Denunciaron el hecho, pero según relatan, la policía no investigó.

Agencia Presentes ha solicitado la versión oficial de la Policía de Honduras, pero no obtuvo respuesta.

En Honduras en los últimos 11 años han asesinado a 374 personas de la diversidad sexual, de las que 43 eran lesbianas, según el observatorio de muertes violentas de la Red Lésbica Cattrachas.


“En Honduras ha existido y existe un contexto de violencia contra las personas LGBTI”, dijo el investigador y abogado peruano Carlos Zelada Acuña. El experto dio esa declaración durante su intervención en la audiencia del caso de la transexual hondureña Vicky Hernández contra el Estado de Honduras realizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en noviembre de 2020.

La noche de la huida

Huyeron de su pueblo la noche del 17 de febrero de 2021, después de que sufrieran un ataque en su propia casa. “El 14 de febrero escuché un estallido de vidrios”, cuenta Maricela a Presentes. “Corrí al dormitorio de mi hija y la saqué por la ventana trasera. Alejandra salió por la otra ventana. Salimos como locas. Un camión nos llevó a un río y allí estuvimos horas”.

Estaban tan traumatizadas que huyeron a Tegucigalpa sin averiguar nada. Fueron a la posta y les rogaron a los policías que las acompañaran a su casa. Lo que vieron las horrorizó.


“Vi la moto quemada, las ventanas quebradas, unas rayas en la pared”. La policía les exigía nombres de agresores para poder actuar contra ellos, pero ellas no sabían quiénes eran.

Se dieron cuenta de que ya no podían seguir viviendo en Honduras, donde corrían riesgo de morir y las autoridades no hacían nada para protegerlas. “‘Ya no, ya nos quieren matar, me dije”, cuenta Maricela. Tomaron algo de dinero y escaparon.
Primero se ocultaron en un hotel del 17 al 23 de febrero donde recibieron apoyo de algunas organizaciones, entre ellas la Red Lésbica Cattrachas. “Entonces tomamos la decisión de venirnos a México. Creí que iba a ser fácil”.

“En el hotel de Tegucigalpa les dije que no tuvieran miedo”, cuenta la asesora en investigación criminal de Cattrachas, Fátima Ulloa. “Pensé que su pesadilla había terminado, pero no ha hecho más que continuar”.

Les quitan todo, menos la dignidad


“En Guatemala nos asaltaron, nos quitaron bastante dinero”, dice Maricela. Tuvieron  que dormir en las calles guatemaltecas.
También en México les robaron. “El policía nos quitó 3,000 pesos para dejarnos pasar y, después, el taxista nos quitó 5,000”.


Entonces las separaron. Había pagado 6,000 pesos por tres boletos a Puebla, en el centro mexicano, pero las bajaron del bus en Nuevo México. “Cuando le dije a los de Migración que éramos pareja, que nos llevaran a las tres, me dijeron ‘acá eso no se vale, no se permite ese tipo de cosas’”.


Maricela tuvo que gastar el dinero que le quedaba para volver a juntarse con Alejandra en México, donde ahora esperan que el Gobierno mexicano les dé asilo. Entretanto, Cattrachas siguen en comunicación constante con ellas.

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