Ociel Baena: Por qué es falso hablar de “crimen pasional”

A partir de las muertes de le magistrade y activista no binarie Ociel Baena y su pareja, Dorian Herrera, circulan en redes y medios una serie de desinformaciones. Las impulsan algunos medios de comunicación y sectores de la Justicia, que así obstaculizan el acceso a investigaciones con perspectiva de género y derechos humanos en las violencias hacia personas LGBTIQ+.

17 de noviembre de 2023
Geo GonzálezMelina Barbosa
Edición: María Eugenia Ludueña, Liliana Elósegui/Verificado

El 13 de noviembre la pareja conformada por Ociel Baena, magistrade del Poder Judicial Electoral de Aguascalientes (México) y Dorian Herrera, abogado y modelo, fueron encontrades sin vida al interior de su domicilio. Desde entonces, la Fiscalía local mantiene una versión del hecho: “todo indica que podría tratarse de un tema de índole personal”. 

El fiscal Jesús Figueroa Ortega afirma que “no hay indicios para poder determinar que una tercera persona diferente a los fallecidos estuviera en el lugar”. Y que las lesiones ocasionadas por objetos cortantes “son las lesiones que provocaron la pérdida de la vida de estas dos personas”.

Las familias rechazan la única versión de la Fiscalía y piden a la sociedad “no les crean”. Los activismos exigen que la Justicia investigue con perspectiva de género y que los medios de comunicación respeten la dignidad de la pareja y la identidad de género de Ociel Baena. 

La versión que los medios de comunicación han reproducido es la misma que la de la Fiscalía de Aguascalientes -tal como se explica en este comunicado -. Que Herrera supuestamente atacó a Baena hasta matarle, por lo que activistas y personas LGBT+ en México rechazan la narrativa de ‘crimen pasional’, una definición prejuiciosa y sin sustento jurídico.

¿Por qué la muerte violenta de una persona LGBT debe investigarse como crimen de odio?, ¿Por qué alimentar la narrativa de ‘crimen pasional’ desinforma y es contraria al enfoque de derechos humanos?, Presentes y Verificado explican. 

En México sí existen los crímenes de odio contra personas LGBT

Ciro Gomez Leyva en su programa de televisión del 15 de noviembre—posicionado dentro de los más vistos en México— afirmó que supuestamente “es falso” que exista odio hacia las personas LGBT+, y respaldó  la versión de las autoridades pese a que están documentadas las amenazas que le magistrade recibió meses antes del suceso.

En América Latina y el mundo la forma más visible de violencia contra las personas LGBT+ son los crímenes de odio, una forma de violencia de género, de raíz patriarcal. 

Las situaciones de discriminación, marginalización y violencia así como los discursos de odio se dan en distintas intensidades y está presentes en la vida cotidiana de las personas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también habla de violencia por prejuicios en estos delitos. 

Qué es la violencia por prejuicios

La CIDH señaló en su informe de 2015 sobre violencia contra personas LGBT en las Américas que “el concepto de violencia por prejuicio resulta útil para comprender que la violencia contra las personas LGBT es el resultado de percepciones negativas basadas en generalizaciones falsas […]. Y el denominador común de esta violencia es el deseo del perpetrador de ‘castigar’ las identidades, comportamientos o cuerpos que difieren de las normas sociales y roles de género tradicionales, o que son contrarias al sistema binario hombre/mujer”.

A falta de datos oficiales, son los observatorios internacionales, regionales y nacionales sobre crímenes de odio contra personas LGBT+ impulsados por los activismos los que construyen estos datos. A partir de estos ejercicios estadísticos sabemos que México es el segundo país a nivel mundial, después de Brasil, con mayor número de muertes por prejuicio registradas contra personas LGBT+. 

La información recopilada en los observatorios coincide además en que son las personas trans, sobre todo mujeres y aquellas con expresión de género femenina en contextos de precarización, el mayor número de víctimas de crímenes por prejuicios.

De acuerdo a la organización Letra S, en lo que va del año, en México al menos 50 personas LGBT han sido asesinadas y en los últimos cinco años al menos 453 personas fueron víctimas de crímenes por prejuicio, aunque la cifra real es mayor dado que existe un subregistro de personas LGBTI+.

Solo en 79 de estos casos hubo al menos una persona detenida pero se desconoce cuántas cumplen una sentencia. 

El INEGI da cuenta que desde 2017, la discriminación aumentó en 14 entidades federativas, y las personas LGBTIQ+, afrodescendientes y trabajadoras del hogar han sido las más afectadas, datos que también reflejan los altos niveles de discriminación que persisten en México.

De acuerdo con la ENADIS 2022, 37.3% de la población de 18 años y más de la diversidad sexual y de género declaró haber sido discriminada, siendo su forma de vestir o el arreglo personal el principal motivo. 

¿Por qué la muerte violenta de personas LGBT debe investigarse como crimen de odio?

La Fiscalía de Aguascalientes no ha mencionado la identidad de género de Baena, ni la orientación sexual de elle y su pareja, Dorian Herrera. Por tal razón los activismos exigen que se investigue el hecho con apego a los derechos humanos y desde un enfoque de género y diversidad sexual, también piden que la Fiscalía General de la República (FGR) atraiga la investigación.

A pesar de existir un Protocolo Nacional de Investigación de Delitos contra personas LGBT la Fiscalía local no lo ha aplicado. De acuerdo a los principios de dicho protocolo, las personas funcionarias públicas del sistema de justicia mexicano deben actuar respetando la dignidad, bajo los principios de igualdad y no discriminación, investigar los hechos con enfoque difrencial y especializado, con análisis de contexto de la víctima y con apego a la protección de los derechos humanos, y debe garantizarse la no revictimización y la no criminalización.  

El mismo Protocolo menciona que se apega a lo establecido por la CIDH en relación a la debida diligencia sobre prevenir, investigar y sancionar la violencia contra personas LGBTI+.

Entre los principios rectores de la debida diligencia se establece que “cuando un crimen es cometido contra personas LGBT, los Estados deben garantizar desde el inicio de la investigación que se realice un examen sobre los motivos, y que en este examen se considere la relevancia de la orientación sexual o identidad de género, real o percibida, de la víctima. De este modo, la hipótesis de que el crimen estuvo motivado por prejuicio se puede confirmar o descartar durante el curso de la investigación”

Falsa narrativa del ‘crimen pasional’ atenta contra los ddhh

Según el fiscal de Aguascalientes, Jesús Figueroa Ortega, Dorian Herrera atacó a Ociel Baena hasta matarle. Esta única versión de los hechos ha sido denunciada por los activismos bajo la consigna: “crimen pasional, mentira nacional” y por esa razón exigen una investigación apegada a derechos humanos y con perspectiva de género y diversidad  sexual.

“El concepto del crimen pasional es un concepto lleno de prejuicios porque afirma y está diciendo que las personas LGBTI son más pasionales que el resto de la población. Por ser más pasionales, son más violentas y como son más violentas se matan entre sí. Ese es el trasfondo del prejuicio, el que responsabiliza a la víctima de su propia muerte, y es un concepto totalmente prejuiciado que no tiene sustento jurídico y es violatorio de los derechos humanos”, comenta Alejandro Brito, fundador de Letra S, una organización que documenta crímenes de odio en México desde hace más de una década.

Y agrega, “la intención de establecer la narrativa de ‘crimen pasional’ no solo fortalece los prejuicios que ya existen, sino que acalla la protesta, la exigencia de justicia y de una investigación apegada a los derechos humanos y a la debida diligencia”, reflexiona Brito. 

Letra S, ha documentado que la prensa mexicana ha nombrado ‘crímenes pasionales’ a los hechos de muerte violenta contra personas LGBT desde hace al menos cinco décadas. Incluso en su informe de 2022 registraron un caso que fue catalogado con esta figura sin sustento jurídico como parte de la línea de investigación.  

Malgenerizar también es violencia 

Ociel Baena era una persona que defendía en todos los espacios su pronombre, elle. 

Al darse a conocer su muerte, los medios de comunicación decidieron no respetar su pronombre.

Al hecho de dirigirse a alguien con un pronombre con el cual no se identifica se le dice malgenerizar. Las personas no binaries son comúnmente asociadas con el pronombre neutro (elle), pero el uso de éste es una decisión personal. No hay una sola forma de ser no binarie y no todas las personas no binaries usan única y exclusivamente este pronombre

Aquí una guía sobre el uso del lenguaje inclusivo y pronombres que puede ser útil para no malgenerizar ni invisibilizar desde el lenguaje a las personas no binaries.

A la violencia simbólica de la prensa, se sumaron tuits de congresistas de derecha, empresarios, comunicadores, influencers y periodistas como René Franco, Ricardo Salinas Pliego, Eduardo Verástegui, Lilly Tellez, Teresa Castell. 

Aunque algunos medios de comunicación y usuarios de redes sociales también insisten en entrecomillar la palabra magistrade a manera de apodo, la realidad es que el Tribunal Electoral de Aguascalientes confirma que Magistrade en Funciones por Ministerio de Ley era el puesto de Baena y por tanto, no va entre comillas.

Además de malgenerizar a le magistrade, se ha negado que los discursos de odio tengan consecuencias en la vida de las personas. 

“La discusión se ha llevado al uso de una letra -e- y no al centro del problema que es la violencia contra las personas LGBT, y en este caso contra una persona no binaria. Urgen medidas pedagógicas para desactivar los prejuicios porque estos discursos de odio sí tienen consecuencia en la vida de las personas y lo estamos viendo; pero también confío en que la gran movilización que este hecho despertó en las comunidades de la diversidad sexo-genérica habla de otro nivel de organización y respuesta y debemos agarrarnos de ahí para tener fuerza en la exigencia de justicia”, concluye Alejandro Brito.

Las portadas que componen la ilustración de la nota fueron modificadas de manera digital por ser altamente revictimizadoras.

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