Qué hay detrás de la prohibición del uso del lenguaje inclusivo en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires

La prohibición se extiende a los contenidos que llegan a las aulas. Repudios desde distintos sectores.

10 de junio de 2022
Maby Sosa

BUENOS AIRES, Argentina. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió el uso del lenguaje inclusivo en las escuelas mediante una resolución. La prohibición no sólo incluye el uso en las aulas, sino también el material producido para fines educativos que contemplen el uso del lenguaje inclusivo.

La decisión de la ministra de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue comunicada en la Circular 4/2022 el Ministerio de Educación porteño. Allí se ordenó a les docentes desarrollar las actividades de enseñanza y realizar las comunicaciones institucionales “de conformidad con las reglas del idioma español, sus normas gramaticales y los lineamientos oficiales para su enseñanza”. La medida, según se aclara en la resolución, “aplica únicamente a los contenidos que dictan los/as docentes en clase, al material que se le entrega a los/as estudiantes y a documentos oficiales de los establecimientos educativos”.

Una excusa para discriminar

Desde el Ministerio afirmaron que esta decisión se tomó luego de los resultados en Lengua obtenidos por los estudiantes en las evaluaciones realizadas tras la pandemia. En conferencia de prensa tanto la ministra Acuña como el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos, Horacio Rodríguez Larreta defendieron la prohibición. “A partir de ahora, los docentes en la ciudad de Buenos Aires tienen que respetar las reglas del idioma español. Tanto cuando están frente al aula como cuando se dirigen a sus familiares. En la escuela hay que respetar el idioma español”, dijo Rodríguez Larreta.

Por su parte, la ministra de Educación, Soledad Acuña, aclaró. “No estamos persiguiendo ni es una caza de bruja; queremos enseñar mejor para que los chicos aprendan. No les pedimos permiso a los sindicalistas, tomamos decisiones sobre evidencias y consultando a especialistas”.

El Ministerio de Educación de la Nación, Jaime Perczyk criticó la disposición. “Hay que mejorar la educación, pero eso no se hace prohibiendo el lenguaje inclusivo”. También la ministra de las Mujeres, Género y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta se pronunció al respecto. «Las escuelas deben ser ámbitos inclusivos y democráticos que respeten la libertad y la diversidad. Nada bueno se aprende de una prohibición», afirmó.

En la actualidad, son más de veinte las instituciones académicas que aprobaron el uso del lenguaje inclusivo.

“Es un retroceso muy profundo”

 En 2021, la diputada nacional Mónica Macha, que preside la Comisión de Mujeres y Diversidad, presentó un proyecto de ley para el ejercicio del derecho a la utilización del lenguaje inclusivo de género ante el Congreso. Ese proyecto fue una respuesta a otro que habían presentado las abogadas las abogadas Patricia Alejandra Paternesi y Cynthia Roxana Ginni para prohibir el uso del lenguaje inclusivo. Esa presentación fue patrocinada por dos legisladores que pertenecen a Juntos por el Cambio, el partido que gobierna hoy la Ciudad de Buenos Aires.

“La definición de Soledad Acuña, ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, es un hecho político antidemocrático y excluyente. Negadora de la ley, identidad de género y más. Si hay algo que tiene la escuela es ser un lugar de transmisión de saberes, de experiencias, de un posicionamiento histórico”, expresó a Agencia Presentes la diputada Mónica Macha. Prohibir el lenguaje inclusivo significa que haya muches niñes que cuando necesiten ser nombrades tengan más dificultades. Eso tiene impacto directo en la construcción subjetiva de las niñeces. Me parece muy grave«, destacó. “Es, políticamente, un guiño para los sectores de ultraderecha».

El lenguaje inclusivo es para periodistas y políticos que trabajan en la construcción de los discursos de odio uno de los blancos de ataque permanente. “Para la población en general es un retroceso muy profundo y que va a contramano de todo un proceso político, cultural, histórico, que va a favor de la de la posibilidad de la inclusión”.

La experiencia en las aulas

Sol Fantín es licenciada en Letras, docente de primaria y además dicta clases de Educación Sexual Integral para profesores. Para ella, esta decisión se trata de una medida intimidante y persecutoria.

“Nos pone en la situación de tener que vulnerar derechos de algunos de nuestros estudiantes, colegas y de otros miembros de la comunidad, por ejemplo, miembros de nuestras familias, las familias de los estudiantes».

El fundamento de esta prohibición, afirma la licenciada, no tienen sustento. “Genera confusión sobre la naturaleza de la lengua y su enseñanza para los docentes que no sean especialistas o no vengan del área de lingüística y de la lengua. El gobierno de la Ciudad dice sin ningún fundamento lingüístico ni didáctico que el lenguaje inclusivo daña el aprendizaje de la lengua”.

Y aporta, «la lengua castellana admite ampliar su rango de género, lo admite morfológicamente y no se daña a la comprensión. El fundamento de esta decisión es un fundamento político de política lingüística. Están difundiendo una información que es falsa en términos lingüísticos».

Lo que no se puede prohibir

Francia y Uruguay también intentan y presentan reformas y prohibiciones para impedir el uso del lenguaje inclusivo. “La resistencia al lenguaje inclusivo tiene que ver con el no reconocimiento de las academias de lengua a este lenguaje, que son quienes rigen las normas. Esa falta de reconocimiento genera incertidumbre, sin embargo, de a poco se está instalando el uso por parte de la población en su mayoría menor a 35 años”, explica a Presentes, desde Uruguay, Inés Garbarino traductora y profesora de idioma francés.

En 1990, en Francia comenzó una reforma ortográfica que se comenzó a aplicar en 2016. Consistió en simplificar ciertas reglas ortográficas para facilitar el aprendizaje. “Se logró hacer esta reforma, pero hubo muchas resistencias. La lengua es un bastión donde se amparan muchos conservadurismos, por eso hay tantas resistencias”, afirma. “Hay que tener en cuenta que la lengua es un organismo vivo por lo que probablemente el lenguaje inclusivo tarde o temprano se convierta en norma”.

Con respecto a la justificación del gobierno de la Ciudad, Inés Garbarino afirma. “Puede tener una base en la definición de la alfabetización en quienes están comenzando a tener noción de la escritura, porque se necesitan normas. Se entendería en ese caso, pero, de todos modos, hay un docente que puede hablar y explicar cuál es el fenómeno en proceso. Y que ese fenómeno existe. El lenguaje inclusivo no se puede prohibir, porque si se instala en el uso no se puede frenar. No se puede frenar un fenómeno lingüístico”.

Una prohibición inaplicable

Desde la secretaría académica del Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis, Manu Mireles, afirma, “en el Mocha Celis es inaplicable esta resolución por distintos motivos. Pero el principal es que en esta escuela hay personas que además usan pronombres neutros y usan la ‘e’ para expresar diversidad. Esta medida expulsiva es inaceptable en el contexto de esta institución por todo lo que genera en las vivencias del sistema educativo”.

«Para mí la nueva resolución es un acto que claramente viola los derechos y la avanzada de garantía de derechos que hoy tenemos en la Argentina”. Entre los puntos que destaca Mireles afirma que se esta prohibición reproduce matrices de violencias que, a su vez, generan una gran exclusión en la educación.

“La Ciudad de Buenos Aires expulsó sistemáticamente las personas travestis y trans. Particularmente con la falta de información a los equipos docentes y la falta de implementación de una educación sexual integral. Me parece inaceptable que a 16 años de la aprobación de la ESI no se aplique y que, el año pasado cuando lo valoramos, vimos que hay una aplicación de sólo el 40% a nivel federal”.

“En el Mocha Celis entendemos que el lenguaje es una construcción colectiva. Nuestro trabajo que hacemos es fruto de la militancia de los colectivos travesti trans que vamos a seguir profundizando. Tenemos evidencias suficientes de la necesidad el sistema educativo formal de replantearse y repensarse para garantizar derechos”

Violencia y discriminación

Mireles observa que esta resolución viene de la mano de una serie de discursos y situaciones de violencia que se repitieron en el último tiempo y que la prohibición aporta a esa violencia. “Una medida como esta anula la vivencia de identidad y la posibilidad que tenemos de seguir avanzando a todas aquellas personas que formamos parte de la diversidad. Particularmente, que podamos tener ambientes seguros y libre de violencias y discriminación en nuestras escuelas”.

Y agrega, “esto sucede en el mes del orgullo haya este tipo de disposición. No es casual, hace semanas vandalizaron el bar H, luego el hotel Gondolín. Son situaciones que nos preocupan, para adelante seguirá pensar colectivamente acciones administrativas para que no avance esta medida”.

Los repudios

Organizaciones, sindicatos, referentes educativos y militantes repudiaron la decisión que comunicó el gobierno de la Ciudad.

“En pleno mes del #Orgullo, el gobierno de la Ciudad emite una “resolución” prohibiendo el uso del lenguaje inclusivo en aulas y comunicados oficiales. No solo está vulnerando la libre expresión de estudiantes, docentes y familias, sino también va en contra de las leyes de Identidad de Género y de Educación Sexual Integral”, expresa la editorial Chirimbote.

“Cada vez más estudiantes se identifican con un género diferente al asignado, o con ninguno, o están en transición. ¿Así se sanciona el derecho a ser y ser nombradxs como deseen? La propuesta pedagógica de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, es censurar identidades, sobre todo, de infancias y adolescencias”.

También la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) repudió la resolución. “Lo que no se nombra no existe: Negar desde el lenguaje a las infancias y adolescencias trans y no binaries constituye un ataque al derecho a la identidad de todes y cada une, y a ser en un ambiente en el que la diversidad es respetada”.

En ese sentido, UTE amplió el concepto de esta prohibición en un contexto en que los discursos odiantes tienen lugar en los medios de comunicación. “Forma parte de la ofensiva de la derecha en la educación. El lenguaje es una construcción colectiva que está en permanente transformación y que construye realidades. Les docentes continuaremos construyendo una escuela pública e igualitaria para todes, reconociendo y abrazando amorosamente a todes y cada une de nuestres estudiantes”.

La legisladora e integrante de las comisiones de Educación y Mujeres, Géneros y Diversidades, Laura Velasco de la Ciudad, también se refirió a este tema. “Es una provocación. El gobierno porteño durante tantos años no aplicó con presupuesto ni programa específico la Educación Sexual Integral en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires. Si existen problemas de aprendizaje tienen que ver con la falta de presupuesto y de decisión política para generar una educación de calidad para todos, todas y todes”, aseguró Velasco, quien también es educadora, maestra y profesora en letras, y especialista en ESI.

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