PARAGUAY: Casa diversa, primer hogar para víctimas LGBT+ de violencia

Por Juliana Quintana, desde Asunción Fotos: Jessie Insfrán “Exigimos la despatologización de la identidad trans”. “Exigimos el derecho a la no discriminación”. “Exigimos el derecho a la identidad”. Son algunas de las consignas que cuelgan en las paredes de Casa Diversa, un albergue de tránsito para las personas de la diversidad sexual víctimas de violencia…

31 de enero de 2019

Por Juliana Quintana, desde Asunción

Fotos: Jessie Insfrán

“Exigimos la despatologización de la identidad trans”. “Exigimos el derecho a la no discriminación”. “Exigimos el derecho a la identidad”. Son algunas de las consignas que cuelgan en las paredes de Casa Diversa, un albergue de tránsito para las personas de la diversidad sexual víctimas de violencia o en situación de calle. Queda en la ciudad de San Lorenzo -una localidad a 13 kilómetros de Asunción- y es la primera casa trans del país.

Se trata de un proyecto autogestionado por personas que entienden lo que es la necesidad de contención ante situaciones de violencias y discriminación de las propias familias o parejas. “Con las otras organizadoras, Mónica, Liz Paola y Tami Tozzy, sabemos lo que es vivir en la calle. Sabemos lo que es ser adolescente, ser expulsadx de tu casa y estar en situación de prostitución”, contó a Presentes la activista e impulsora de Casa Diversa, Yren Rotela.

Por qué nació Casa Diversa

“Yo fui una niña y adolescente trans. No fue fácil para mí asumir mi identidad de género, enfrentar a toda una sociedad con una cultura machista que me discriminaba, y a la vez abusaba de mí. Muchos hombres que hablaban mal de las trans frente a sus familias y se tildan de grandes señores, fueron los mismos que también me buscaban. Yo a mis 13 o 14 años solo buscaba ser quien soy y no se me permitía. La calle fue el peor infierno para mí. Por estas razones y muchas más nació Casa Diversa. Lucharé contra viento y marea para que las personas LGBTI tengan las oportunidades que muchas no tuvimos”, sostuvo Rotela.

Las primeras residentes de la casa trans

De momento, en Casa Diversa viven tres chicas trans menores de edad: A, N y S. Todas cuentan sus historias con tristeza. A tiene 14 años y muchos hermanos, cuando sea grande quiere ser actriz. Según relata, a los cinco años se “vestía con ropa de mujer”. El día en que decidió salir del clóset con su familia, su hermano la golpeó y abusó de ella.

“Llegué a la casa de mi hermana a eso de las diez de la noche. Estaban todos. Yo me fui linda, con tacos y eso, pero tenía la sensación de que algo iba a pasar ahí. Cuando llegué, mi hermana mayor me saludó bien, me llamó luego por mi nombre. Yo les saludé y les dije: ‘yo soy una chica trans’ y ahí mi hermano me prendió una cachetada”, recuerda A.

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Desde aquel día su madre no acepta su identidad. La maltrató. Los vecinos la denunciaron a la Codeni (Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente) y hoy se encuentra presa por maltrato familiar.

“Yo vengo de la calle, donde fumaba crack y trabajaba como puta. Conocí a la organización Panambíde repente. Yren Rotela me invitó a una reunión. Me habló de Casa Diversa y quise venir. Tamara (Tozzy) me tuvo en su casa por tres meses y después me instalé acá”, contó A.

N quiere ser abogada. Lo escribió en uno de los letreros ubicados en la parte trasera de la casa, donde la profesora de apoyo les pidió que plasmaran sus proyectos de vida. “Era un caos mi vida antes de venir a Casa Diversa. Un amigo me habló de Yren, de la casa, y quise venir, pero en aquel momento aún no contaban con suficiente equipamiento para mantenernos”.

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La palabra “aceptar” se repite en las narraciones. Para N, con que su familia la acepte no es suficiente, si eso implica vivir bajo condiciones que no la identifican. “Ahora estoy mucho mejor acá. Ya no estoy en ese vínculo de prostitución donde los hombres abusaban de mí”, dijo.

S es actriz y quiere ser bailarina. Participó de la obra “Arte Drag II: Paraguay… sueños y pesadillas”, dirigida por Omar Mareco en la Alianza Francesa que finalizó el fin de semana pasado.  “La gente de mi comunidad en Caaguazú cree que yo vine a prostituirme”, cuenta S. En realidad vino para ensayar la obra de teatro. “A los once años yo me escapé de mi casa. Agarré la ropa y el maquillaje de mi mamá y me fui a lo de otra amiga. Salimos a bailar”, relata entre risas. “Muchas personas me discriminaban y me decían ‘nde puto’, me hacía sentir re mal. Después la gente ya empezó a chismosear y le dijeron a mi mamá que yo era gay. Ella me pilló bien y no me dijo nada, me aceptó luego porque tengo familiares trans. Mi abuela y mi mamá son creyentes y quizás por eso me aceptaron rápido”.

Militancia, donaciones y talleres de verano

El proyecto Casa Diversa -liderado por las activistas de Panambí- realiza actividades para recaudar fondos y sostener el hogar. Entre ellas, destacan los cursos de maquillaje (lunes) y teatro y artes plásticas (sábados). También tienen pensado ampliarlo a cursos de repostería y manicura. “Queremos darle una oportunidad a las compañeras. Las capacitaciones buscan promover su autonomía económica por medio de la inclusión social”, dijo a Presentes Liz Paola.

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La casa cuenta con dos habitaciones, un baño, una sala, una cocina y un patio. Aún necesitan elementos básicos como una heladera, camas, colchones, ventiladores, ropas y alimentos no perecederos. Por eso, casi a diario, publican avisos en las redes sociales apelando a la solidaridad de la comunidad.

Todos los artículos con los que hoy cuenta la casa trans fueron donados. Los gastos de vivienda corren por cuenta de las cinco organizadoras. “A veces no hay para la comida, a veces falta algo de limpieza. Esto claramente no es una mansión y no hay lujos. Pero lo que acá no falta es amor, apoyo y comprensión que, para mí, es lo primordial”, expresó Rotela.

Extravaganza: inauguración de Casa Diversa

El 1 de febrero, con motivo de su inauguración, Casa Diversa organizará un desfile-show con un espectáculo dirigido por Sandra Show.

Las entradas tienen un costo de 30.000 guaraníes y pueden adquirirse el día de la función en Weekend Disco & Pub (25 de mayo 760) o por medio de Casa Diversa llamando al +595 982 601 004. Todo lo recaudado será destinado a la casa trans.

“Extravaganza es la creación de una compañera trans que vivió en Italia por 20 años, se llama Sandra Torres. Ella es amiga, la conocemos hace muchos años. Empezó con el primer grupo trans en Paraguay. En Lazos hacía shows para juntar recursos para las personas que en ese momento morían de sida o estaban enfermas”, relató Yren. Y agregó: “si tengo que esperar esperar que el Estado responda nos van a seguir matando, lastimando y violentando nuestros derechos humanos. Estoy muy agradecida con las personas que confían en mí y que me ayudan en este sueño de constituir un espacio seguro y diferente”.

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