¿Qué conocimiento guardan las travestis que las universidades desprecian?

Abracé la iniciativa de aquellxs estudiantes que pedían cupo laboral trans. ¿Pero desde qué lugar se exige para un espacio educativo donde no hay trans? 

10 de octubre de 2018

Por Quimey Ramos*

Hace un par de sábados me acerqué a una actividad por el cupo laboral trans en la Facultad de Humanidades de la Plata, en el marco de la toma estudiantil contra el ajuste en la educación. La jornada era a favor de un cupo laboral trans en la Universidad. Sin embargo, me encontré con un llamativo panorama: entre todes les que estábamos, la única persona trans, era yo. ¿Desde dónde nos pensamos al hacer un reclamo en favor de un colectivo cuando éste no está presente?

Abracé la inciativa de aquellxs estudiantes que pedían, entre la vorágine que implica sostener una acción directa, cupo laboral trans. ¿Pero desde qué lugar se exige un cupo laboral trans para un espacio educativo donde no hay trans? 

En presentación de de su libro «Travesti: una teoría lo suficientemente buena», Marlene Wayar habló de su concepto “nostredad»: la capacidad de reconocernos como un nosotrxs en la otredad. Esta capacidad, echada a andar desde el momento en que alojamos a lx otrx en nosotrxs, nos permite empatizar con el dolor y las opresiones que vive esx otrx, de forma tal que cuando lx otrx es violentadx, no permaneceré inmutable.

¿Nos hemos puesto a pensar desde dónde reclamamos algo para un grupo social del que no tenemos un imaginario de nuestra experiencia personal? 

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Por su parte, Lohana Berkins, decía: «Cuando una travesti entra a la Universidad, le cambia la vida; pero muchas travestis dentro de la universidad, le cambian la vida a toda la sociedad.»

¿Qué proporción de ese conocimiento que guardan con recelo las universidades, como vestigio de las abadías eclesiásticas, es un privilegio que deberíamos convertir en derecho para todxs, y qué porcentaje es un conocimiento hecho desde el poder constituido para sí mismo, y por lo tanto desechable?

Lugares desde dónde pararse 

¿Qué conocimiento guardan las travestis, que las universidades desprecian y por ello nos cierran la puerta? Y si adhiero a la nostredad a la que invita Marlene ¿Qué me dice esto como estudiante universitarix, de mi cuerpo y su lugar en el mundo, de las posibilidades que tengo para construirlo libremente, y sobre todo, de aquellas posibilidades que no tengo, si las travestis no están donde yo sí? 

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¿Dónde está mi potencial yo en ese cuerpo social que se nombra trans-travesti?

¿Cómo podría devenir travesti, como posibilidad deseada, si tengo bien incorporado que mi cuerpo no será deseado en muchos espacios?

Estos interrogantes, que deseo abrir y no tanto responder, son necesarios para que la lucha por una universidad plural y crítica avance.

Si para entrar a la Universidad las travestis debemos ser destravestizadas, entonces no es mi lucha.

Tender los lazos y puentes donde nos reconozcamos en nostredad, ya sea que estemos dentro o por fuera, es fundamental para construir saberes diferentes. Un colectivo que pueda frenar el brazo del ajuste.

*docente y activista trans 

10 de octubre de 2018

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