Ser trans en ‘100 días para enamorarse’: “Lo que se muestra es ilusorio, ojalá fuera así”

Gabriela Mansilla, mamá de Luana e integrante de la Asociación Infancias Libres (que nuclea a 60 familias de niños, niñas y adolescentres trans) reflexiona sobre la representación de un chico trans en la tira diaria argentina “100 días para enamorarse”. Por Gabriela Mansilla  Está bueno que se visibilicen a las identidades trans en la tele…

23 de julio de 2018
Gabriela Mansilla, mamá de Luana e integrante de la Asociación Infancias Libres (que nuclea a 60 familias de niños, niñas y adolescentres trans) reflexiona sobre la representación de un chico trans en la tira diaria argentina “100 días para enamorarse”.

Por Gabriela Mansilla 

Está bueno que se visibilicen a las identidades trans en la tele pero el tema es cómo se hace. Porque en “100 días para enamorarse” hay una realidad que no se está viendo, una realidad de que la sociedad no se hace cargo. Pintan un cuento de hadas y la verdad es que nuestra realidad – por lo menos la de las familias de niños, niñas y adolescentes transgénero- no es así.

¿Por qué nosotras seguimos luchando tanto? Somos conscientes de que necesitamos que se apruebe la ley de Diana Sacayán de cupo laboral trans a nivel nacional porque no tienen acceso al trabajo. Y las personas trans están dentro de un promedio de vida que bajó de los 35 a los 32 años. Llevamos unas 40 travestis y trans muertas en lo que va del año. El índice de suicido no baja, es del 40%. Además la educación no se hace cargo. En las escuelas de esto no se habla. La ley de educación sexual integral (ESI) no lo contempla.

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No existe la diversidad de les cuerpes, sino que seguimos bajo el sistema binario. Y de repente nos pusimos todas las familias contentas porque se iba a visibilizar la temática trans en un medio tan masivo, en un horario que mucha gente lo ve y la realidad no es así. Veo que la mamá apenas el chico se lo explica lo entiende, no pasa nada, consigue a una psicóloga especialista cuando sabemos que es muy difícil que haya psicólogxs en este país que no reprima a tu hije y no nos trate como locas diciéndonos que si son trans es por nuestro deseo inconsciente, que estamos transformando a estos niñes a nuestra realidad.

En la novela se acepta todo esto de una manera súper amorosa cuando la realidad no es así. La chica más bonita del curso se enamora de él. Antes de la transición y después sigue enamorada. Tiene el valor de enfrentar a la clase de decir “llámenme Juan” y todxs lo aplauden. Ojalá sucediera esto.

A nosotras, la familia de Infancias Libres nos duele. Nos duele porque necesitamos que la realidad se muestre, porque esta sociedad tiene que cambiar. Entonces sin hay docentes que no se hace cargo van a seguir sin hacerse cargo. La escuela es el segundo lugar de expulsión, el primero es su propio hogar.

Necesitamos tanto que se hable de este tema que terminamos agradeciendo que se muestre esto tan ilusorio. Esto no es real y la sociedad va a creer lo que ve en televisión. Nadie va a decir: “lo están pintando re lindo”, pero no es así y nadie lo va a decir. Al contrario, nos van a decir que somos unas locas exageradas ya que, según lo que se muestra, transicionar es muy fácil: la sociedad lo acepta y la familia contiene y abraza.

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Yo entrevisté a más de 100 familias de niños, niñas y adolescentes trans que pasaron por mi corazón y no es verdad que se acepte tan rápido y con tanto conocimiento. Los psicólogos y psicólogas son desastrosxs. La violencia que se aplica sobre nuestres hijes es impresionante. La ley de identidad de género no se respeta. Tenemos niñes menores de 13 años a quienes se les niegan sus cambios registrales en la provincia de Buenos Aires.

En “100 días para enamorarse” todo está endulzado, idealizado. Entiendo que sea una ficción, pero la gente castiga mucho al colectivo trans. Estamos en una situación de lucha para que se visibilice y se hable de las infancias y adolescencias y si se habla de esta manera nos llena de angustia porque no es la realidad.

Estaría bueno que lo tomen con más conciencia, respeto y responsabilidad. La sociedad tiene que cambiar y si le pintamos un mundo de colores maravillosos nadie va a entender y nadie se va a hacer cargo.

23 de julio de 2018

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