Gabriela Mansilla: “La batalla de las niñeces trans no termina con el documento"

La mamá de Luana la primera niña trans argentina en obtener el cambio registral, acaba de publicar su segundo libro “Mariposas libres”. Después de “Yo nena, yo princesa”, cuenta cómo siguió la vida de su hija y cómo es la realidad de la vida y la crianza de lxs niñxs trans en la Argentina.

Por Paula Bistagnino  Foto: Ariel Gutraich Luana fue la primera niña trans argentina en obtener su DNI tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, el 9 de mayo de 2012. Es una legislación pionera y casi única en el mundo porque contempla el derecho al cambio registral para lxs menores de edad. Pero no fue fácil: a su mamá, Gabriela Mansilla, le llevó casi un año conseguirlo. Desde entonces, aprendiendo sobre la marcha, Gabriela se convirtió en referente de la lucha por los derechos de las niñeces trans en Argentina. Fundó la organización Infancias Libres de Violencia y Discriminación para ayudar a otras familias y escribió “Yo nena, yo princesa”, donde contó la historia desde que Luana dijo esa frase, a los 18 meses, hasta que obtuvo su DNI. Ahora publica “Mariposas Libres” –editado también por la Universidad Nacional de General Sarmiento- en el que cuenta cómo sigue la vida de su hija y, a través de ella, de todxs los niñxs trans en la Argentina.

«La crianza de Luana no es solo mía»

Mariposas libres habla de Luana, de cómo siguió su vida después de tener su DNI, de cómo el cambio registral es apenas un trámite en la vida de nuestrxs hijes, de toda la lucha social y cotidiana que conlleva: la lucha con lo binario y el estereotipo es todo el tiempo, día a día, en todos los espacios”, dice Mansilla a Presentes, pocas horas antes de la presentación en La Feria del Libro de Buenos Aires. Las anécdotas se alternan con textos de Susy Shock; de Marlene Wayar; de las psicólogas de Infancias Libres; de la directora de la escuela; de la maestra y de la profesora de patín de Luana. “La crianza de Luana no es sólo mía. Están todas esas personas que fueron y son parte fundamental de que mi hija pueda ser una mariposa libre”, agrega. -¿Qué cambió a 6 años de la sanción de la Ley y a casi 5 de que Luana tenga su documento con la identidad autopercibida? Pasaron un montón de cosas. Algunas buenas y otras no tanto. Es un trabajo duro, paso a paso, lento. La Ley nos sirve para ir a exigir el trato y el respeto para nuestrxs niñes, pero la ley no modificó a la sociedad. Entonces esos derechos que plantea no se dan si uno no va detrás haciéndolos cumplir. -¿Es desconocimiento o es resistencia? -Mucho es desconocimiento. Es falta de información, es miedo y prejuicio también. Somos las mamás las que llevamos la Ley a las escuelas: hay un montón de maestrxs y directorxs que no tienen ni idea de que en Argentina existe la Ley de Identidad de Género. Pero que no tienen ni idea. Y te das cuenta porque cuando se enteran, la mayoría de las veces se sorprenden para bien y se interesan: incluso les ayuda saber qué sus alumnes tienen estos derechos, saben qué hacer. -¿Pasa en todo el país? -Esto se acentúa en las provincias, pero pasa en todos lados; en Buenos Aires también. No hay un solo caso de una familia que diga que cuando fue a la escuela a hablar sobre su hije, le hayan dicho: “Sí, dale, vení, pasá que nosotros entendemos de esto y te vamos a acompañar a vos y a tu hije”. Olvidate. Eso no existe. Es más, en muchas escuelas siguen pidiendo informe psicológico para nombrar a les niñes como quieren ser nombrades. -El año pasado hubo al menos dos casos en la provincia de Buenos Aires de niñxs que iniciaron el cambio registral y después de meses no se lxs daban. ¿Hay un retroceso? -Sí, en la provincia de Buenos Aires hay un retroceso enorme. Porque son casos que se cajonearon. Tuvimos que hacer una campaña con Abosex para lograr que se lo dieran a una nena y ahora estamos con un nene que está desde octubre. Y a la nena hasta le habían prohibido ir a una excursión en la escuela porque no tenía el DNI. ¿Sabés a cuantxs niñes no los iban a llamar con el nombre elegido por no tener el DNI? Y eso es falta de información, porque está clarísimo en el Artículo 12 de la Ley*: no es necesario tener el DNI para que se cumpla el derecho. Estamos todavía instalando los derechos de las infancias trans. Las instituciones todavía nos dan vuelta la cara. -Decías que el DNI es apenas un trámite y que ahí no termina nada. ¿Cuáles son las batallas que hay que dar? -Una batalla cultural, que es mucho más importante y mucho más difícil: la aceptación, el diálogo con el compañero, combatir el bullying, la descalificación, la mirada de los otros. Enfrentar todo eso es una batalla constante. “Mariposas libres” tiene que ver con eso: no podemos quedarnos con el DNI y listo. No sólo no es suficiente sino que no es casi nada en una niñez trans cuando la sociedad todavía está muy por detrás. -¿Qué es lo más urgente hoy? -La educación. Necesitamos que haya una orden y una bajada de línea del Ministerio de Educación urgente para modificar la Educación Sexual Integral (ESI): los cuerpos de nuestrxs niñes no están en la ESI, no están en la escuela, no están en un libro, no están en la clase de biología. El cuerpo de mi hija no está en ningún lado en el sistema educativo. El cuerpo de Luana no está en ningún lado. Para la ciencia, Luana tiene el cuerpo de un varón. Entonces, ¿esto le van a decir a mi hija? La educación sigue siendo nena-vulva / nene-pene. Es urgente habilitar, integrar, asumir, nombrar, enseñar, explicar, lxs cuerpxs disidentes. Ni siquiera se nombran las infancias trans en la escuela. Nosotros tenemos niñas y niños que van a  escuelas públicas, como mis hijos, pero también privadas y religiosas. Necesitamos que todas las escuelas se abran a la diversidad, que dejen de tratar de ocultar a nuestrxs hijes: no alcanza con que el DNI de la nena diga que es nena y ella use pollera. Eso es lo que más aceptan: que se llame como nena y que parezca nena. Listo, cierra con las normas. -¿Esa “norma” lleva también a la hormonización y a la operación como casi condición de la transición? -Claro, de eso también es este libro: de liberar a nuestrxs hijes de esa presión social de que sus cuerpxs tengan que seguir normas que siguen siendo binaria. Si su DNI va a decir “mujer”, entonces tiene que “parecer” una mujer: por supuesto ese parecer es según los estereotipos binarios y heteronormativos. La nena con pene no la acepta nadie. El nene sin barba y con tetas tampoco. Esa mochila todavía es muy pesada. Estamos reproduciendo, aun con ley, prejuicios y estereotipos. Seguimos condenando a lxs cuerpxs diversxs. Hasta que no logremos hablar de esto adentro de la escuela, no vamos a ningún lado. Se respeta porque es una ley y te pueden denunciar, pero no hay respeto genuino. Cuando con la excusa de “cuidar” mando al baño de preceptores o de discapacitados al niñe, no lo están cuidando. Es mentira. Lo están discriminando. Ellxs tienen el problema: no se sacan la genitalidad de la cabeza. -¿Cuántas familias hay hoy en Infancias Libres? Yo sola en estos años he acompañado a más de 80 familias y en este momento somos 40, con niñes que van de los 4 a los 14 años. ¿Sabés lo que más me duele? Que a muchas familias que llegan con la duda, cuando les explico lo que tienen que hacer, no vuelven más. Vienen esperando que les digamos que sus hijes no. Y cuando les decimos que sí, que son niñxs trans, no vuelven. Eso para mí es lo más doloroso. Eso y también que no se cuide a los chicxs: cuando veo que los muestran y los exponen, eso en Infancias Libres jamás se hizo y yo creo que no están protegiendo a lxs chicxs, que no van a tener una vida más fácil porque salgan en televisión. Al contrario. -¿Los padres son la primera resistencia? -Sin duda: la primera batalla es contra uno mismo, porque las mamás y los papás tienen mucha resistencia al principio: escuchan la historia, saben lo que les está pasando a sus hijes, pero después no pueden o no quieren seguir. Vienen, están un tiempo, pero el padre no quiere o el día en que lo ven con una pollera se van; y después hay papás y mamás que enseguida sacan todo su amor para acompañar a sus hijxs. Hay mamás solas que enfrentan esta lucha aun con muchas dificultades y cuidan de sus hijxs. -¿Qué tienen que hacer una mamá, un papá, un tutor, un abuelo…? -Hay que escuchar al niñe. Hay que mirarlo a los ojos y decirle: ¿Qué necesitás? ¿Qué sentís? ¿Qué es lo que te está pasando? ¿No te gusta el pantalón? ¿Querés una pollera? ¿Cómo querés que te nombre? ¿A qué querés jugar? ¿Dónde te querés formar en la fila? Decime vos quién sos.  Nadie va a definirte mejor que vos. -¿Sos optimista con la nueva generación? -Yo no soy optimista. Porque los niñes que nacieron con la LIG están educados por padres que dicen “mirá el trava, viene con picaporte, vienen con sorpresa”. Lo digo así porque aunque parezca una locura así lo dicen. Y pasa mucho también que cuando son muy chiquitos no pasa nada, pero cuando crecen… Todo bien hasta que al nene cis (que su biología se corresponde con su identidad de género) le gusta la nena trans. Ahí el padre explota. Entonces, mientras en la escuela no haya lugar es un problema. La ley está pero tiene que cambiar la sociedad: no hay publicidad, los manuales de la escuela niegan lxs cuerpxs trans, los juguetes, las películas, los dibujitos animados. No hay diversidad. Hasta la identidad se la bancan pero la diversidad de lxs cuerpxs no la pueden soportar. Los cuerpos de nuestrxs niñes siguen atentando contra la Iglesia, contra la familia. Para ellos mi hija es una abominación. -¿Cómo convive Luana con ese mundo heteronormativo de los programas y los juguetes? -Los consume, porque tienen que quedar bien delante de sus compañeras. Todos los chicos quieren encajar y ella ya sabe que desencaja con su cuerpo, entonces quiere ser parte. Todavía no logré que se resista. No puede escapar a eso aún. Y cuando está conmigo me dice: ¿viste qué tontos? ¿Viste que ponen para nenes y para nenas? Por suerte ahora en 5to grado le tocó un maestro que le lee a Susy Shock y que escribe Bienvenidxs. Pone niñxs en los comunicados y ella está chocha. *(ARTICULO 12. — Trato digno. Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en su documento nacional de identidad. A su solo requerimiento, el nombre de pila adoptado deberá ser utilizado para la citación, registro, legajo, llamado y cualquier otra gestión o servicio, tanto en los ámbitos públicos como privados. Cuando la naturaleza de la gestión haga necesario registrar los datos obrantes en el documento nacional de identidad, se utilizará un sistema que combine las iniciales del nombre, el apellido completo, día y año de nacimiento y número de documento y se agregará el nombre de pila elegido por razones de identidad de género a solicitud del interesado/a. En aquellas circunstancias en que la persona deba ser nombrada en público deberá utilizarse únicamente el nombre de pila de elección que respete la identidad de género adoptada).  ]]>

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