Cuando el límite del feminismo son las feminidades trans

¿Por qué dentro de algunos grupos feministas aun existe reticencia a integrar y visibilizar a las trans en sus luchas? La activista Violeta Alegre escribe sobre los peligros de caer en los biologicismos y la necesidad de un reconocimiento de las feminidades disidentes en las luchas contra el patriarcado.

6 de febrero de 2017

¿Por qué dentro de algunos grupos feministas aún existe reticencia a integrar y visibilizar a las trans en sus luchas? La activista Violeta Alegre escribe sobre los peligros de caer en los biologicismos, y la necesidad de un reconocimiento de las feminidades disidentes en la batalla contra el patriarcado. Por Violeta Alegre* Foto: Ariel Gutraich Una de las charlas que se vienen dando entre compañeras militantes/activistas del movimiento travesti-trans es la sorpresiva aparición de varios post de mujeres que se reivindican feministas pero con fuertes mensajes de odio hacia el colectivo trans. No todo lo que vibra es sororidad, cuando de las identidades trans hablamos. Parecería hay un límite que no permite pensarnos frente a un mismo enemigo, frente a una misma opresión. Tristemente, ese límite se manifiesta con discursos biológicos, pareciendo ser mucho más fuerte el binarismo y el cis-sexismo, el cual da ciertos privilegios. O mínimamente masividad para invertir parte de un poder del cual tanto se reniega.

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Un ejemplo de esto, y que ha generado mucho intercambio e indignación en las redes sociales, fue el posteo de una autodenominada “feminista radical”. Allí dice: “Hace unos días, la página feminista radical Plataforma Antipatriarcado, subió un extenso artículo en que fundamentaba su crítica al feminismo trans, entre otras cosas, porque ser mujer no es una sensación, sino que implica rasgos biológicos que son socialmente interpretados como femenidad. Y porque tras la aparición de liderazgos de mujeres trans en el feminismo, avizoran una re-captura del feminismo por parte de los hombres (esta vez diciendo que “se sienten” mujeres). La página, nunca manifestó una crítica hacia las trans, sino a su interpretación del género, como una suerte de esencia interna e individual que es “verdadera”. En fin, el tema es complejo, pero si es posible acceder de nuevo al artículo, veréis que no era un ataque bruto y transfóbico, sino más bien un llamado de atención de corte teórico y político.” (…)

La biología (otra vez) como destino

No me interesa tanto analizar este posteo – su autora tiene absoluta libertad para pensar y decir lo que quiera- pero sí utilizarlo como disparador para desandar algunas cuestiones. En los últimos años, el fenómeno de visibilización de las temáticas de género y el feminismo ha nucleado a muchas personas dando aliviadoras respuestas a la opresión sentida, a las desigualdades todas, a las violencias. A partir de los encuentros de mujeres, paros, asambleas y más, se crearon espacios de sororidad. Esto lo abrazamos y festejamos todas las feminidades. No obstante, parece ser que a muchos sectores del feminismo la sororidad se les termina en la genitalidad que porte esa persona, aunque sea igualmente o mucho más violentada. Y más aún cuando las personas trans pedimos aunar luchas, ya que somos víctimas de un mismo sistema. Lo que castiga el sistema patriarcal es, entre otras cosas, el cuerpo socialmente leído como femenino: devenir  marica, androginx, ambigux.
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Gran parte de la identidad la da la cultura, la misma que cuestionamos, ya que genera violencias y muertes día a día. Por eso pienso que no basta con que un sector se nombre “feminista”. Sin cultura, ese movimiento puede ser muy violento con el resto que también sufre las mismas opresiones. Si nos vamos a las premisas  de Simone de Beauvoir de “ser mujer no se nace, se hace”  porque “la biología no es un destino” parece inconcebible que a las personas trans nos sigan aplicando cuestiones biológicas. Más aún cuando todas acordamos que el género es una construcción, una ficción política para el control de los cuerpos  y de las formas de vida de cada sujeto. Es el mismo pensamiento machista que lee “falo” y no puede salir de la idea de varón. Esa forma de pensar opera en muchísimas personas y feminidades.

Lohana, la brillante feminista

No quisiera entrar en el debate de lo cis* (personas cuya su identidad de género coincide con su genitalidad) vs. lo trans, aunque voy a hilar en algunos bordes. No siento que el problema sean las personas cis sino el cis-sexismo y la utilización de los privilegios que da el mismo. Concretamente y casi sutilmente lo vivo en los masivos encuentros de mujeres en donde no falta alguna que se acerque y me diga: “gracias por acompañarnos”.  En lo concreto, no somos parte. ¿Por qué no lo seríamos? ¿Por qué algunas feminidades no queremos pagar con el cuerpo una identidad? En ese caso, ¿no se estarían poniendo del mismo lado de las ciencias que nos intentan binarizar con cirugías, tratamientos hormonales para aproximarnos lo máximo posible a ser leídas mujeres? Cuando digo que el cuerpo travesti interpela, veo que no hablo solo de las masculinidades.
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No creo que sea casual que este tipo de debates se den en este contexto, un contexto sin Lohana Berkins, quien fue una de las referentes que supo aprender y articular enormemente en los movimientos feministas. Muchas veces desde esos feminismos le aplicaban el biologicismo. Sin duda, estos sectores ofrecen una mirada que retrocede y tira abajo todo lo construido. En realidad lo que falta no es una brillante travesti activista como fue Lohana, sino, y sobre todo,  una brillante feminista que también era travesti. Por eso, y por muchas cuestiones más, es que algunas de nosotras pedimos ser nombradas-convocadas  con nuestras especificidades, con nuestras feminidades disidentes. Porque lo que no se nombra no existe. Porque sabemos el poder del lenguaje, porque sumamos en las masivas marchas pero aun nunca fuimos nombradas desde ahí. Aún  hay resistencia cuando pedimos que sea “encuentro nacional de feminidades”, “paro nacional de feminidades”. Porque mientras nosotras somos pocas – y aprendemos a leernos- el enemigo es el mismo, y no escatima en matarnos. *Activista trans, docente, consultora para el Banco Mundial, diplomada en Género por la Universidad Nacional de General Sarmiento.  ]]>

6 de febrero de 2017

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7 comentarios

  1. Es q yo rechazo el término “feminidades”!!!!, no me siento apelada a luchar por la feminidad, entiendes? ese término no me apela, de hecho yo deseo luchar contra la idea de la feminidad!!!!. Rechazo y lucho profundamente con que, por tener un organo genital determinado, me eduquen y se espere de mí que tenga un comportamiento “femenino”, que adquiera unos roles “femeninos”, con todo lo que ello conlleva. No quiero que haya ni feminidad ni masculinidad, quiero que seamos libres para sentirnos como queramos y no tiene por que ser ni dicotómico ni siquiera clasificlable.
    A mí me apelaría una consigna que luche contra la asignación de roles de género concretos por el hecho de nacer con unos genitales determinados. Eso creo que es lo que nos une, creo.
    Entiendo vuestra opresión, pero sororidad desde luego no es cerrar una página que estaba currando mucho para conseguir la igualdad. Si sois tan sororas, debéis entender por qué nos resulta necesario apelar a la biología simplemente para rechazar que ésta se vincule a unos roles determinados. Acudimos a la biología para de hecho cuestionarla absolutamente. Pero en ese transito de cuestionarla necesitamos nombrarla pq conlleva unos problemas específicos. Las cosas se pueden hablar.
    Muy mal y bajo x cierta parte del colectivo trans!!
    Así no!!

  2. El uso de “feminidades” denosta un error garrafal de la interpretación del feminismo. El objetivo del feminismo no es defender la feminidad en abosluto!!! no me apela ni me llama a la lucha!!! el concepto de feminidad es una construcción social!!! q cada un@ se sienta como quiera!! construyamos y hagamos rico nuestro sentir más allá de una simple dicotomía. Hasta que no os entre ne la cabeza no avanzaremos junt@s.

  3. Si bien mujeres cis y trans tenemos algunas luchas que son específicas de cada grupo, como el derecho al acceso al aborto, o a la hormonoterapia y cirugías, o el derecho a la identidad de género, el resto de nuestras luchas son comunes, y así lo hemos visto por años. Y nos hemos acompañado mutuamente. Me cuesta pensar que mujeres que se dicen feministas crean que la biología es destino, ya que no es lo biológico lo que nos relegó al lugar que ocupamos.
    El feminismo es tan maravilloso porque cuestiona la sociedad entera, cuestiona todas las clases y jerarquías que el patriarcado impuso por siglos. Cuestiona desde el modelo de familia, hasta la economía, el racismo, la violencia en todas sus formas y especificidades.
    Tal vez parte de lo que pasa, es que viviendo otra vez en un gobierno neoliberal, que fomenta el individualismo, muchas caen en la trampa de olvidarse del resto, de achicar sus horizontes, de repetir viejos discursos.

  4. Yo entendí diferente la nota, en ningún momento habla de feminismo = femineidad, habla de la expulsión de femeneidades disidentes del feminismo, pero tomando las causas que reivindica como movimiento el feminismo, me pareció excelente, el concepto de mujer es la construcción social, y eso esta claro como se explica.

  5. El feminismo es el movimiento social más importante de este siglo. Es el movimiento compuesto por hombres y mujeres que bregan y luchan para terminar con las desigualdades y las discriminaciones, no importa si sos mujer, nena o nene. No importa si sos trans o lo que sientas o como lo denomines. Los derechos humanos son de las personas, sin importar tu color de piel o tu identidad. El feminismo es eso, lo demás no es feminismo.-

  6. No creo que de mi parte, ni de parte de muchxs otrxas personas que se consideran feministas, haya una mala intención presente en decir “paro nacional de mujeres” o cosas similares. Desde mi lugar siempre entendí que eso convoca a todas las mujeres, así se expresen y entiendan a si mismas del modo que lo hagan. Quizá cometo un error en mi ignorancia al naturalizar que “mujeres” encuadre a mujeres cis, trans y otras… Pero creo que no hay mala intención en esto y así se da con un grupo más amplio.

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