“Tu voz persiste”: Lemebel contado por sus amores

A dos años de la muerte del cronista, activista y performer chileno, Pedro Lemebel, referente latinoamericano de la disidencia sexual y las letras contraculturales, sus amigxs y compañerxs – sus amores- construyen un retrato coral a partir de su ausencia, que lo hace brillar más que nunca.

23 de enero de 2017
A dos años de la muerte del cronista, activista y performer chileno, Pedro Lemebel, referente latinoamericano de la disidencia sexual y las letras contraculturales, sus amigxs y compañerxs – sus amores- construyen un retrato coral a partir de su ausencia, que lo hace brillar más que nunca.

“Tu voz, tu voz, tu voz, tu voz existe”, cantamos emocionadas al son de Lucha Reyes recordando a Pedro Lemebel en un homenaje el pasado 19 de enero de 2017 en el Museo de Arte Contemporáneo en Santiago de Chile.

“Tu voz, tu voz, tu voz, tu dulce voz, tu voz persiste”, coreamos con fuerza colectiva tributando e interpelando la presencia de la loca madre de Chile que marcó los ripiados caminos de maricas, lesbianas y travestis proletarias, rebeldes, rojas, atrevidas e insurrectas.

Su nombre de fuego letrado forma parte del imaginario popular latinoamericano donde sus crónicas urbanas se leen desde bibliotecas comunitarias a universitarias y su vida personal es estudiada e investigada por periodistas y biógrafos nacionales e internacionales.

“La voz de Lemebel se ha diseminado y se ha convertido ubicua en grafitis callejeros, colectivos políticos, cánones del arte y literatura. Su voz es parte de una matriz popular que constituye a Chile frente a sí mismo y frente al mundo”, observa Marcial Godoy-Anativia, del Instituto Hemisférico de Performance y Política de la Universidad de Nueva York.

Hoy, 23 de enero de 2017, conmemoramos dos años de la muerte de Pedro Segundo Mardones Lemebel. La ausencia de una voz punzante, necesaria e inquietante que se extraña frente a tanto acomodo institucional de las demandas normalizadoras de la diversidad sexual local.

Lemebel en las calles de Bolivia 

¿Qué pensaría del Chile de hoy?

“Yo no soy loca de argolla”, decía la insurrecta Lemebel cuando le preguntaban por el matrimonio igualitario o las uniones civiles a la chilena. Y así, entre recuerdos, homenajes, presencias y ausencias, Pedro Lemebel aparece y reaparece en los tiempos del más acá travestido de múltiples formatos y expresiones: exposiciones visuales, programas del TV, homenajes literarios, libros póstumos y hasta la aprobación legislativa de un monumento en su honor en la popular comuna de Recoleta en Santiago norte, una iniciativa parlamentaria impulsada por el Partido Comunista de Chile. Me pregunto: ¿Pedro Lemebel hubiese deseado un monolito en su honor? Seguramente no, aunque algunos lo valoran como un gesto hermoso, justo y necesario.

Hoy, sus compañeros de ruta, sus aliadas, las maricas más cercanas, más que sus amigos, sus “amores”, como decía Lemebel, recuerdan su deliberante e inconfundible taconear en un Chile popular que se resiste a olvidar su batallante e inconfundible voz.

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Jaime Lepé, artista transformista conocido por su personaje de “Dajme”y amigo entrañable de Pedro, habla de este tiempo eterno sin Lemebel. Compañero de ruta y espectáculos, se expresa con seguridad y emoción.

“La gente siente la falta de su fina ironía política. Por un lado sería implacable a los financiamientos de empresarios de derecha a sus testaferros políticos, situación que han quedado al descubierto en este lapso de su desaparición y el oficialismo tampoco se hubiera salvado, aunque sería cuidadoso con la figura de la presidenta”, afirma Jaime, agregando: “Sin vociferarlo escritural ni públicamente, Pedro Lemebel era bacheletista desde su postura no militante pero de libre comunismo”, sostiene.

Foto: Álvaro Hoppe 

Lemebeleando todo

Constanza Farías trabajó los últimos años con Pedro proyectando sonidos y tonos de voces en las presentaciones artísticas y públicas de Lemebel. “Crónica – show”, las llamaba el cronista, escritor, artista visual y candidato al Premio Nacional de Literatura 2014.

“La ciudad ya no suena sin ti, se quedó en el silencio tieso, en el silencio facho. Se desangra el cielo sin tu sombra de árbol y el sol quema como aquel día en que partiste”, dice Constanza.

“Guardo el sonido intacto de lo contado, algunas tardes tristes revivo esos relatos al caminar por el centro de Santiago, aún siento el calor de tu brazo refugiándose en el mío y concluyo: Es evidente, lo Lemebeleaste todo, los muros, las calles e inevitablemente a tus amigos y amigas”, reflexiona la amiga y cómplice sonidista de Lemebel.

Transgredir los tiempos

Por su parte, Toli Hernández, activista lésbica feminista, señala que “Lemebel ha seguido presente y activo porque su obra trasgrede los tiempos. En esa transgresión habita la herencia que deja a la disidencia sexual. Su obra antes que todo es ejemplo de resistencia, pues no se puede olvidar que emerge en plena dictadura y que eso no era algo sencillo, porque era de vida o muerte”.

Toli recuerda los tiempos de Pedro Lemebel y Francisco Casas con el colectivo cultural: “Las Yeguas del Apocalipsis”. “Lemebel y Casas pusieron el cuerpo y eso no era fácil para una marica chilena. Su obra es ejemplo de resistencia porque no solo es que muestre realidades desconocidas para la época, sino porque hay un cuestionamiento del orden post dictatorial que se instalaba y que ponía en juego la confluencia perversa entre estado/sociedad civil/neoliberalismo”, analiza Hernández.

Toli recuerda los tiempos en que Lemebel apoyó acciones del movimiento de la diversidad sexual, particularmente lésbico, porque más allá de su mirada crítica a las agendas LGBTI importaba la urgencia, la solidaridad.

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“Supongo que es la identificación con lo femenino que defendía y le hizo ser voz disidente junto a las compañeras lesbianas feministas del colectivo Ayuquelén. Además de pelear por la derogación del artículo 365 del Código Penal chileno, que penalizaba con cárcel las prácticas sodomíticas entre varones adultos, Las Yeguas del Apocalipsis y las Ayuquelén defendieron una lucha más amplia”, dice Hernández.

“Lemebel cruzó en su obra variables estructurales de opresión, que van más allá de la sexualidad que defiende el movimiento LTGBI. Pedro entrecruzaba la sexualidad, el género y la clase que se perdió en este movimiento, pero que le conecta con el desarrollo del pensamiento lesbofeminista latinoamericano, sobre todo con aquel que pone la opresión lesbiana en una matriz más amplia de comprensión de la realidad”, agrega Toli Hernández. “Esta es una herencia que actualiza sus aportes y que compromete también una relectura de sus obras”, dice.

Lemebel y Víctor Hugo Robles 

Pedro monumentado

Cristián Condemarzo, poeta, performero y “escritor periférico”, como le gusta ser llamado, responde: “Lemebel hereda un campo de acción, una plataforma discursiva, un deseo de radicalidad, una historia con los calzones a media asta, hereda la posibilidad de ser reina en un castillo de arena y la fortuna de partir sin ser olvido”, dice. “Y que no herede tanto tampoco, niña, si las otras tienen que ponerse a trabajar. Queda harto camino para recorrer con tacos”, arenga.

Respecto de la necesidad e importancia cultural, histórica e histérica de un controvertido monumento para Pedro Lemebel en Recoleta, Condemarzo enfatiza: “Es mejor que exista un monumento a la literatura que un centro comercial, aunque Pedro Lemebel no necesita monumentos, los que vienen sí. Yo asumo que no hay asunción de santos sin prensa celestial, pero la memoria la hacen las personas. Es responsabilidad de nosotros darle vida a ese mármol muerto”, concluye Condemarzo.

Lemebel y Robles en la Marcha del Orgullo Gay de 1995. Foto: Álvaro Hoppe 

Toli Hernández, profundizando en la polémica, señala: “Quiero destacar que “monumentar” a Pedro es inquietante porque la interpretación de su figura puede verse ligada a lo dominante de la diversidad sexual y Pedro siempre fue contracultural. La hegemonía LTGBI debe haber aplaudido esta iniciativa porque lo interpreta como una valoración de sus logros y de sus demandas que se insertan en los limitados márgenes democráticos en los que se mueven.”

En septiembre de 2016 la Cámara de Diputados aprobó levantar el monumento a Pedro Lemebel, contando con 90 votos a favor y 18 abstenciones (del pinochetista partido Unión Demócrata Independiente UDI). El Movimiento de Liberación e Integración Homosexual (Movilh) declaró, complacido: “Hace honor a quien contribuyó a derribar la homofobia y el clasismo desde una pluma única, reconocida y premiada”.

El tributo de las locas

Alejandro Modarelli, periodista y escritor argentino que visitó Santiago de Chile en estos días, compartió y diálogo con las locas amigas de Pedro Lemebel, entretejiendo complicidades con un grupo de maricas que recordaron –recordamos- con porfía el legado político – cultural del artista y activista homosexual.

Respecto de su relación política, literaria y amistosa con Pedro Lemebel, Modarelli reconoce: “Siempre comento que volví a escribir literatura bajo el esplendente signo de Pedro. Lo que no significa que haya quedado cautivo en su registro, sino más bien cautivado. Un estilo es una suma inconciente de influencias, y junto al signo pétreo están tantas otras maricas de la tradición literaria”.

“Dichosa la loca que huye de la madre”, reflexiona Modarelli, recordando en este exilio literario al cubano Lezama Lima.

Marcha de la Diversidad, Santiago de Chile, 2007. Foto: Johnny Aguirre 

“Yo espero que mi madre nodriza (Lemebel) haya podido largar la mano para seguir sola mi camino, aunque claro, ella siempre fue controladora y debe andar cerca, criticona. Lo que sí espero, es que  me conceda desde donde esté el don de sostener públicamente una mirada crítica sobre la homosexualidad y el modelo gay triunfante. Porque, como dirían las mayores, adónde iremos a parar con tanto afán de asimilarse. A fin de cuentas, con traje, corbata y wedding planner -como me dijo un amigo cola argentino- de todos modos le siguen quemando la espalda con ese epíteto de “maricón de mierda”, dice Modarelli.

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Nosotras nos quedamos en Santiago, mientras arde en llamas nuestro país, habitando la ciudad sin Pedro, más triste y solitaria, como cantaría su Mina querida. Una ciudad más neoliberal y arribista. Una ciudad que evoca y convoca en sus callejuelas un atrevido transitar de causas estudiantiles, laborales, feministas, mapuches, medioambientalistas e identitarias, luchando, batallando, persistiendo e insistiendo junto a nuestra loca revolución.

23 de enero de 2017

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1 comentario

  1. SIN DUDAS LEMEBEL FUE MAS QUE UN CRONISTA, UN POETA, UN TRANSGRESOR… Y QUE SU OBRA ES UNA DE LAS MEJORES UNIVERSALMENTE HABLANDO… LO QUE MAS DESTACO DE SU FIGURA HUMANA ES QUE ERA UN MILITANTE BARRIAL!!!

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