Por qué la sentencia por el caso de Natalia Lane es histórica pero insuficiente: “El juez le falló a mujeres trans y trabajadoras sexuales”
El de Natalia Lane es el primer caso de una tentativa de feminicidio en agravio de una mujer trans trabajadora sexual en México que llega a la Justicia y también el primero en lograr una condena. Aunque este punto no fue la reparación que se esperaba.

CIUDAD DE MÉXICO. El juez Agustín Moreno Gaspar dictó una sentencia de 20 años y 5 meses de prisión contra Alejandro López Sánchez por el intento de feminicidio de la activista, periodista y trabajadora sexual Natalia Lane. Tras más de cuatro años de un proceso cargado de omisiones institucionales y criminalización hacia Lane, el agresor deberá cumplir poco más de 16 años efectivos tras descontarse el tiempo en prisión preventiva. Y además, pagar una reparación económica de 50.796 pesos (equivalentes a 2900 dólares estadounidenses).
El fallo se conoció el 20 de mayo tras un juicio oral que inició en enero, y representa un precedente histórico. Es la primera vez que se judicializa y obtiene una condena y sentencia por tentativa de feminicidio en agravio de una mujer trans trabajadora sexual en México.
“Hoy nos vamos a casa con la conciencia tranquila de que lo hicimos. Confiamos en el sistema de Justicia, y aunque una vez más nos volvió a fallar, no nos vamos a detener”, dijo Lane al salir de la sala de oralidad número 3 del Reclusorio Sur de la Ciudad de México.
Una sentencia “que no está a la altura de las circunstancias”
Para Natalia, quien sobrevivió al ataque el 16 de enero de 2022 en un hotel de la Ciudad de México, la sentencia que del juez Moreno Gaspar “no está a la altura de las circunstancias”.
Natalia y su equipo de abogadas esperaban la pena máxima por tentativa de feminicidio: 40 años. Ahora buscarán apelar para ampliar los años de cárcel por el delito de tentativa de feminicidio, pues el juez determinó el total de 20 años y 5 meses por los dos delitos que le fueron imputados a López Sánchez: tentativa de feminicidio y lesiones calificadas (a la otra víctima de este caso, un trabajador del hotel que auxilió a Natalia y resultó herido en su rostro).
Al finalizar la audiencia de clausura, ella se dirigió al juez y le dijo: “Para mí no fue una victoria. Le fallaste a las mujeres transexuales y trabajadoras sexuales”.
A la salida, Natalia se encontró con sus amigas y periodistas y les transmitió: “Hoy el juez decidió no creerle a las palabras de una trabajadora sexual y de una mujer trans. No alcanzó para una sentencia condenatoria máxima sin considerar los agravantes de ser una mujer trans y trabajadora sexual en México”.
Lane recordó que México es el segundo país del mundo con más casos registrados de transfeminicidios a mujeres trans que ejercen el trabajo sexual. El primero es Brasil.


Una reparación incompleta
A pesar del avance legal, Natalia ha denunciado que la Justicia ha sido un «viaje de desgaste» donde la reparación integral del daño sigue siendo una deuda.
El Juez determinó una cantidad de 50. 796 pesos por daño moral que deberá pagar Alejandro López Sánchez. Esto corresponde a 36 sesiones de terapia psicológica para Natalia Lane.
Sin embargo, el juez determinó que no hubo elementos para justificar otra cantidad económica para solventar el daño al proyecto de vida de Natalia tras estos años en que sus ingresos han disminuido en un 90%.
En una entrevista pasada con Agencia Presentes, Natalia comentó que para ella la verdadera reparación en vida debería incluir no solo el monto económico, sino también acceso a salud mental especializada, vivienda y políticas que frenen la violencia estructural contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales.
La sentencia se dio a conocer en una fecha cargada de simbolismo porque ese día, habría sido el cumpleaños 37 de Alessa Flores, mujer trans y trabajadora sexual asesinada en 2016, cuya memoria sigue impulsando la exigencia de justicia en México.
Al salir de la audiencia de clausura, Natalia subrayó que este logro no fue un regalo del Estado, sino el resultado de la presión constante y el acompañamiento de sus redes de afecto porque “ninguna trans sobrevive sola”.
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