Soledad Cayunao: a juicio por defender el agua, fue absuelta y su caso destapó la trama del despojo

Soledad Cayunao fue a juicio por defender las nacientes del Río Chubut. A pesar de haber sido absuelta, no puede volver al territorio mapuche. Durante el juicio, el empresario que la acusó de usurpación desató un escándalo al revelar cómo consiguió esas tierras. Cómo sigue para la mujer, su lucha por el agua y la trama detrás del despojo.

22 de abril de 2026
María Eugenia Ludueña
Edición: Maby Sosa

BUENOS AIRES, Argentina. El mismo día, horas después de que en la Ciudad de Buenos Aires el Congreso de la Nación aprobara una cuestionada y resistida reforma a la Ley de Glaciares tras una sesión que terminó de madrugada, en un tribunal de Bariloche, Soledad Cayunao, defensora mapuche, celebraba su absolución. Fue el 9 de abril, cuando el juez Marcelo Álvarez Melinger dio su veredicto en el juicio que Hugo Alberto Barabucci, un polista santafesino, empresario e intermediario del fideicomiso Amaike, impulsó contra ella. La acusó de usurpar y causar daños y destrozos en lo que alega es su propiedad.

Eso que él llama su propiedad es un territorio en el valle del Río Chubut. Un sitio estratégico en la Patagonia argentina: se trata de un predio a 40 kilómetros de El Bolsón y a 65 kilómetros de Bariloche (Río Negro), al que Soledad accedía por El Maitén (provincia de Chubut).

“Nací en Ñorquinco, a 35 kilómetros de El Maitén. La zona que ahora sale a la luz y hace años que vengo denunciando, es donde -quienes nos acomodamos al clima-, nos trasladamos durante los meses de verano para el pastoreo de los animales. Pero también para dejar descansar a la tierra. Nuestra cosmovisión y nuestro modo de vivir está ligado al cuidado de la tierra. Estar en los lugares cuando se debe estar”, explica. Por eso, durante muchos años, cada verano la familia Cayunao y otras familias mapuches subieron hasta las altas cumbres donde nace el río. Pero en los últimos tiempos, un cerco de alambre y una serie de carteles de “No Pasar” les cortaron el acceso.

Al principio, Soledad intentó frenar con su cuerpo a los trabajadores que la empresa enviaba a alambrar, como contamos en Presentes en esta nota de Denali DeGraf que recorrió con ella la zona. A 1600 metros de altura, en ese puesto ancestral de veranada, adonde no llegan señales de telefonía ni de internet, ella y su familia se acercaban a cada trabajador para recordarle que no podían avanzar sobre su territorio. La respuesta de la empresa fue primero el hostigamiento, después una serie de amenazas y finalmente este juicio. Como guardiana de las nacientes del Río Chubut, Soledad cuenta que ha sido testiga de cómo la empresa abría caminos de acceso privado y construía lagunas artificiales.

Paradójicamente, en el juicio no sólo se pudo probar que Soledad es inocente, que no existía un delito de usurpación, daños ni destrozos, sino que el mismo hombre que la sentó al banquillo de los acusados, reveló públicamente ante la Justicia y con absoluta impunidad cómo llegó a conseguir estas 20 mil hectáreas en 2017. Fue con dos millones de dólares donados por el gobierno de Emiratos Árabes Unidos, donde él vive la mitad del año.

La revelación se convirtió en noticia y escándalo, tal como difundió el diario Tiempo Argentino en una nota de Alejandro Paireno, porque el predio queda en un Área Natural y protegida, avanza sobre una comunidad mapuche y una zona de seguridad de frontera. La operación podría involucrar, entre otros delitos, la evasión y la violación de Ley de Tierras Rurales, que data de 2022, pone límites a la propiedad extranjera y el gobierno intenta derogar. Por eso los abogados de Soledad, Martín Palumbo y Milton Díaz, pidieron iniciar una investigación.


En febrero, en una nota de El Cohete a la Luna, la periodista Susana Lara había alertado: tanto las nacientes como el tramo superior del río Alto Chubut cuentan con un permiso de cateo minero “que la provincia de Río Negro otorgó a una empresa de capitales israelíes”: diez mil hectáreas habilitadas para que Tamar Mining, busque oro, plata, cobre y zinc comprometiendo las aguas de un río clave para la mitad de la población de la provincia de Chubut. En la zona, dice la misma nota, existe otro permiso para un área explotada por Amaike, la que llevó a juicio a Soledad Cayunao.

El despojo está latente”

Soledad Cayunao vive en un paraje rural en Chubut, cerca de la orilla del río, sin energía eléctrica. “Hablemos en un ratito. Ayer estuvo nublado y no se cargó la pantalla”, explica, porque para muchas cuestiones depende de la luz solar.

Ilustración: Beren

-¿Cómo sigue la vida después del juicio?

-Salí inocente de los cargos que me formularon por el delito de usurpación en nuestro propio territorio. Pero esto no se termina acá. Es una decisión a través de lo penal. Estamos lejos de que se resuelva por vía civil, tal como debe ser el reconocimiento territorial de los Pueblos Originarios. Más con este gobierno, si bien históricamente nos ha pasado que no reconozcan la preexistencia y nos lleven a la Justicia. Estoy libre de delito, pero mientras no siga entrando o caminando por los territorios que siempre hemos caminado. Si alguien quiere conocer la laguna que estamos defendiendo en los picos montañosos, cuando empiece a subir la cordillera se va a encontrar con alambrados y carteles que dicen “propiedad privada, no pasar”. El despojo está latente. A los lugares que antes podían usar las comunidades o cualquier ciudadano, no se puede acceder. Esto no se trata de mí sino de 14 mil hectáreas. De pobladores que se están quedando sin tierras. De cualquier persona que quiera ir a la montaña y no lo podrá hacer. El juez dice que yo soy inocente, pero en un punto no nos sirve de mucho porque ellos siguen avanzando. Ya no podemos pasar libremente por ahí, ni mi gente, ni yo ni el ciudadano común.

-¿Cómo es tu vínculo con ese territorio?

-Lof para nuestro pueblo significa familia. Y eso abarca mucho más que las personas. El cielo, las estrellas, el agua, el río. Lo que podés ver al levantarte y con lo que vivís. Cuando digo “Mi lof está corriendo riesgo, está enfermando”, puedo referirme a un río que no está en plenitud porque hay una laguna artificial. La tierra es parte de nuestra vida, de nuestra familia, por eso somos mapuche, gente de la tierra. Barabucci dijo en el juicio que hicieron un laboratorio para inseminación de ciervos. Yo este verano no pude subir. Desde que hubo cambio de gobierno no pude subir más. También porque no me manejo sola sino con mi cosmovisión. Si subía corría peligro de que me maten. Antes frenaba el alambrado, pero con este gobierno, y por acuerdo con la gente que me protege, me resguardo.

“Le llaman progreso pero son destrozos ambientales”

Este verano, mientras la patagonia argentina sufría en algunos sitios la sequía y en otros incendios devastadores, Soledad no subió a la veranada y se mantuvo en silencio, con la acusación pesando sobre ella y su familia.

“El juicio tendría que haber salido hace un año y lo cancelaron estratégicamente para silenciarme. Mientras tanto, continuaron alambrando. Hay una parte del territorio que ya fue despojada. Hace 27 años llegaron las forestaciones de pino y trajeron los ciervos y ahí empezaron los alambrados”, dice Soledad.

 “En la mal llamada ‘Conquista del desierto’ nuestra gente fue corrida de las mejores tierras, las que usan para comercialización de alimentos. Estamos viviendo una segunda Campaña del Desierto. Ahora vienen por el agua. Las altas cumbres hasta hace poco no les servían, ahora son lugares más buscados. Barabucci dijo ‘hicimos un adelanto’. Le llaman progreso pero son destrozos ambientales. Traen ciervos sobrepastoreos, sequía. Argumentan que tienen que seguir alambrando porque se reprodujeron mucho. Dejan a la gente sin espacio. Todos los territorios que han sido despojados de nuestra gente están destrozados. Este paraíso es un territorio que por generaciones estuvo en manos de nuestro pueblo, está intacto gracias a nuestro conocimiento y cuidado de la tierra. No pensamos en nosotros nada más sino en lo que va a venir. El espacio nos conoce tanto que tiene nuestra medicina.

-¿Cómo sigue la defensa del agua y del río?

-Así como estoy yo hay otros en otras partes del mundo. Nunca hemos bajado los brazos ni dejamos de ser quienes somos. Vamos a seguir luchando por la vida, por la lof, por nuestra medicina. El extranjero puede decir “propiedad privada”, para nosotros es nuestra familia. Ningún fallo judicial va a cambiar eso. El fallo no te dice de donde sos.

-¿Seguiste recibiendo amenazas?

-Hace 4 años recibí amenazas. Ahora directamente no nos dejan pasar, hay guardias armados. Es difícil vivir así. La lucha es muy desigual. Más cuando el Estado argentino en vez de cumplir leyes y derechos deja de lado todo con tal de servir al capitalismo. Aunque vivo casi aislada y tengo muy poco acceso a internet, me llegan muchos mensajes de gente que comparte y sé más allá de lo que están informando. Sé que los incendios son intencionales. Te queman el territorio, no podés volver porque se está preparando otra forma de despojo. Lo estoy viendo. Es distinto cuando estás lejos. Al vivir dentro del territorio lo vivís, ves lo que está pasando con el agua y con los glaciares.

“No es cambio climático, es la naturaleza que se defiende”

-El mismo día que te absolvieron se aprobó la reforma a la Ley de Glaciares.

-A pesar de eso, me puso contenta ver cómo salió la gente a pronunciarse. Se está tomando conciencia de lo que se quiere tocar. El agua. Los alimentos. Todos los alimentos vienen del agua. La gente salió a pronunciarse, no importa si sos de Pueblos Originarios o de determinada clase social: todos tomamos agua. Va a ganar la gente y la vida pero necesitamos estar en alerta permanente. Lamentablemente siempre fue así pero creo ahora estamos contra reloj. El mal llamado cambio climático se nota mucho en los territorios. Nos da tristeza cuando los animales empiezan a parir y cae una nevada en épocas que antes no solía nevar, y mata a todos los que están naciendo. La tierra está reaccionando a no cuidar nuestra casa. No es cambio climático, es la naturaleza que se defiende, que defiende a la tierra de la contaminación. Defender la Ley de Glaciares es defender la naciente del río Chubut, defender los ríos. Va todo de la mano.

-Vivís en un paraje remoto, casi aislada ¿Te sentís acompañada en la lucha?

Hubo un tiempo, un año atrás, en que me sentí muy sola. Veía que la gente no tomaba importancia de lo que estaba pasando. Todos los días la madre tierra te da oportunidades. Pero estos últimos tiempos se está viendo más conciencia y eso hace que tome más fuerza. Estoy muy agradecida con quienes me acompañaron de diferentes maneras en los últimos tiempos. Han subido a mi lof. Me ayudaron a picar tierra para la siembra, a acomodar la casa o levantar un cerco. Agradecida porque pude viajar a Bariloche al juicio gracias a la ayuda. En el comunicado que hice antes del juicio no quise convocar a la gente porque está jodida la situación económica de todos. Sin embargo llegaron muchas personas a acompañar. Y tuve el acompañamiento más grande que es el de mi territorio, mi lof, la fuerza que hay en él. La mapu. Mis guías. Mi cielo. Mi medicina.

-¿Qué balance hacés del juicio?

-Lo positivo del juicio es que Barabucci dijo que había comprado 14 mil hectáreas y cuando lo decía yo, la gente no me creía. Ahora salió por todos los medios donde dice que compró con donaciones de los Emiratos Árabes y a cambio de nada. Es bueno que haya salido de él. Hay que investigar si la compra fue legal. No podés comprar cualquier cosa, algo que tiene dueño. ¿Qué pasa con los derechos? ¿Se trata de plata nomás? ¿Comprás una casa habitada solo porque tenes plata que te donaron? La sentencia de absolución fue un alivio porque me estaban pidiendo tres años de prisión. Pero ser mapuche no es ser delincuente. Sabía mi verdad. No soy usurpadora. Estoy agradecida a la gente y a mi pueblo que hace años viene reclamando. Nos tenemos que sumar todos a esta lucha que es por la vida.

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