Tristán y los días por venir: el documental que retrata cómo es ser un adolescente trans

Tristán y los días por venir registra en clave de cine documental la transición de género de un adolescente entre los 14 y los 22 años. La película de Gabriela Uassouf y Martina Matzkin retrata la centralidad del acompañamiento de familia y amigues, el impacto del contexto político y la urgencia de proteger los derechos de infancias y adolescencias trans.

BUENOS AIRES, Argentina. Lo cotidiano es político. Esa es una de las ideas que aparecen en Tristán y los días por venir, un documental de Gabriela Uassouf y Martina Matzkin. La película acompaña durante 8 años a Tristán Miranda en su transición de género. El registro comienza a los 14 y finaliza a los 22, ahora. Se presenta como un “retrato de crecer”. Y eso implica su proceso y el de quienes lo acompañaron durante esos años de búsqueda hacia su propia expresión de género. 

“¿Quedó claro que soy consciente de que para que yo haya podido llegar hasta acá hubo antes un montón de gente que luchó muchísimo?”, pregunta Tristán a Agencia Presentes luego de la charla post proyección. La película registra dos contextos políticos totalmente diferentes. Su crecimiento y la transición atraviesa la pandemia, la crisis, el cambio de gobierno y el ataque a los derechos de las personas de la diversidad sexual. Particularmente de las personas trans. 

Las risas, la ternura y también los temores estructuran el relato y la vida. “La gran excepcionalidad en esta película – explica Rocío Pichirili, productora del film- es que Tristán fue acompañado por su familia, su escuela, sus amigos y sobre todo, en aquel momento, por el Estado. En algún momento esto cambia y Tristán entiende que debe salir a defender un montón de cosas que hasta ese momento habían estado garantizadas”.  

Las realizadoras, que también dirigieron Cuidadoras, proponen una mirada desprejuiciada y potente sobre el desarrollo de las adolescencias trans y la necesidad de una normativa que se cumpla. El documental se estrenó comercialmente el 18 de junio en el Cine Gaumont, en la Ciudad de Buenos Aires. 

Tristán y los días por venir relata la transición de un adolescente. Foto: Gentileza realizadoras.

“Tristán porque viene de triste. Para sentir felicidad también hay que sentir tristeza”, le dice el joven de 15 años a su mamá Virginia en el registro civil. Están haciendo el trámite de cambio registral que “no fue tan fácil como se ve ahí”. 

Cuenta que por la relación que tiene con las directoras, no se sintió invadido, a pesar de que el film toma momentos muy personales en su vida: el cambio registral, la llegada del documento de identidad con su nombre elegido y el inicio del tratamiento hormonal. 

Discutimos siempre sobre qué queríamos mostrar y qué no. Si me proponían filmar algo y yo no me sentía bien, no lo hacíamos. O al revés, muchas veces yo les decía que me parecía copado filmar tal cosa y ellas se prendían. Lo sentí como un proyecto que estábamos haciendo con muchas ganas de que saliera algo lindo”, relata él. “Me gustaría que la gente viera el documental con todo el amor con el que está hecho con las personas que aparecen. El amor hacia mí mismo y también hacia la delicadeza de lo artístico.” 

El círculo virtuoso: de la transición al acompañamiento

Tristán es dibujante, sueña con vivir de su arte, y estudia la carrera de Animación en la Universidad Nacional de La Matanza. Durante los años en que buscaba su expresión de género, se contactó con mucha gente para pedir ayuda o consejos. Hoy le escriben a él. 

“Mi objetivo siempre fue ayudar a otras personas, por ejemplo a quienes tienen la edad que yo tenía cuando empecé el docu, que se están cuestionando y no saben cómo hacer. Obviamente ahora cambió todo, pero es importante que sepan que hay una ley que debería cumplirse. Sin embargo, últimamente veo también muchas cosas. Personas que hacen la rectificación de la partida pero no les inscriben el cambio registral como corresponde en el DNI. Eso está mal. Ojalá pueda ayudar en algo este documental”, comenta con ilusión Tristán. 

Para la directora Gabriela Uassouf, se arma un círculo virtuoso. “Él nos contaba sobre lxs referentxs que tenía. O que había estado viendo un video la historia de tal y les había escrito para decirles que su historia le había servido mucho en ese momento de su vida. Ahora es él quien alienta. Es una construcción en comunidad más allá de este contexto adverso”. 

Gracias a la Ley de Identidad de Género

El documental muestra la centralidad de la Ley de Identidad de Género en la vida cotidiana. Y también cómo esta película en este contexto y con el decreto DNU 61 y 62/2025 vigentes, no hubiera sido posible. 

“En el momento en el que Tristán hizo el cambio registral, la ley nos amparaba”, recuerda Uassouf, Había un marco institucional hecho de personas que están detrás de los escritorios, con mayor o menor conciencia acerca de estas cosas. Tristán sabe muy bien, y su familia mucho mejor, que todo trámite era un acto de conciencia frente a la otra persona a la que había que explicarle para hacerlo avanzar”. 

Ese proceso estuvo acompañado por la Asociacion Mocha Celis. Desde allí además aportaron el asesoramiento de una abogada. “Cuando los discursos de odio proliferan, cuando el marco institucional se desarma, todo ese acto de conciencia día por día es mucho más difícil. Más allá del marco legal, existe el marco cultural en el que nos movemos. Ahí está la aceptación de que el otro tiene el derecho a elegir su nombre, a elegir su cuerpo. Eso hace tanto al cotidiano como el marco legal y eso es lo que también hoy está en riesgo” enfatiza Uassof. 

“En las mismas instituciones las personas que deberían tener la obligación de cumplir con la normativa o cumplir con lo que se venía haciendo, no lo hacen por ignorancia o simplemente porque no lo aceptan. Es terrible para esas personas y para las familias”.

Virginia, la madre de Tristán.

Virginia es la mamá de Tristán. Vivió con él hasta que cumplió los 18 años, aunque el año pasado le tocó volver a esa casa materna por unos meses. Recuerda Tristán: “No sé si en la película se llega a entender que no me fue tan fácil. No es que íbamos y nos cambiábamos porque sí el nombre. Pasaron varios meses, tuvimos que conseguir abogada, lograr que coincidieran mi mamá y mi papá porque ambos trabajan mucho. Él también está en ese proceso. Pero citaban a los dos padres y a una abogada de la niñez que certificara que este niño está haciendo esto porque quiere y no porque lo obligan”. 

La conversación entre familias y generaciones

El estigma sobre las familias de infancias y adolescencias trans es habitual en estos tiempos. Uassof y Matzkin recuperan en Tristán y los días por venir, los hermosos diálogos entre lxs amigxs adolescentes.

“Me impactó escuchar que las madres y los padres desplegaban un montón de preocupaciones acerca del futuro, del procrear o no procrear, del cambio del cuerpo, en contraste con la carga de presente en la conversación de les adolescentes. Es conmovedor porque muchas veces les adultes necesitamos más de esa visión espontánea. A la vez, las madres y los padres miran esto desde el amor. Me parece súper natural y conmovedor”, dice Uassof. 

El documental se propone como un modo de abrir esa conversación: las infancias y adolescencias trans, aunque muchxs no quieran verlas, existen y resisten. “La película no resuelve, no tiene una respuesta ni intenta ser irrespetuosa con la pregunta sobre el movimiento histórico LGBT, sino todo lo contrario. Busca tratar de tender un puente comunicante. Creo que es la gran tarea que tiene la comunidad hoy, ejercitar la memoria para que las cosas no se vuelvan a repetir”. 

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