Salta: Promocionó un festival con imágenes de mujeres indígenas desnudas y la Justicia lo imputó

Un hombre difundió imágenes de jóvenes de comunidades originarias sin ropa para promocionar un festival organizado por el cantante Chaqueño Palavecino.

19 de julio de 2022
Elena Corvalán

SALTA, Argentina. Un docente del norte salteño que invitaba al Festival Trichaco con imágenes de mujeres indígenas fue imputado formalmente por el fiscal penal Armando Cazón.

La acción del poblador, que no es indígena, motivó el repudio de organizaciones originarias y de mujeres y diversidades. Todas destacaron que este hecho se inscribe en un contexto de perpetuación de la práctica de abusos sexuales, o chineo, a niñas y mujeres indígenas, perpetrados en banda por hombres criollos.

La “propaganda” que hacía el docente Rubén Omar Cuéllar se conoció el viernes último, cerca de la medianoche. Eso motivó la reacción de la Unión Autónoma de Comunidades Originarias del Pilcomayo (UACOP), cuyo presidente, Abel Mendoza (Lutsej, por su nombre wichí), difundió un texto de repudio y presentó una denuncia penal ante la fiscalía de Salvador Mazza, a cargo de Armando Cazón, de Salvador Mazza.

¿Qué es el Festival Trichaco?

El Festival Trichaco, organizado por el cantante Chaqueño Palavecino, se realiza desde hace 20 años en Rancho El Ñato, paraje ubicado a 16 kilómetros de Santa Victoria Este, localidad cabecera del departamento Rivadavia, en el norte de la provincia de Salta y en el límite tripartito entre Argentina, Paraguay y Bolivia, una zona mayormente habitada por poblaciones originarias.

Lutsej contó que Cuéllar, a quien se conoce por el apodo “Bigote”, puso en su estado de whatsapp la imagen de dos jóvenes indígenas de la Amazonia.

Ambas con atuendos ornamentales en sus cuerpos, y desnudas para el concepto occidental, con la leyenda “El Trichaco te espera”. Para el referente indígena, la publicación es una invitación abierta a cometer abusos sexuales y otras violencias sobre todo sobre las niñas y mujeres indígenas.

El festival se interrumpió durante la pandemia.
Foto: Facebook Festival Trichaco.

“Cuando hay ese tipo de festivales, hay abusos”

El referente indígena usó la palabra “chineo” para referirse a estas prácticas. Al término lo usaban los colonizadores y lo utiliza el Movimiento de Mujeres y Disidencias indígenas por el Buen Vivir, “porque no se puede desnaturalizar una práctica silenciada e histórica. Si no se la llama por el nombre con que se la conoce y se reproduce”.

“Cuando hay ese tipo de festivales, de eventos, hay abusos, hay violaciones. Y siempre los hubo, por ese motivo nosotros repudiamos, denunciamos”, sostuvo Lutsej. Y resaltó el lugar geográfico donde se lleva a cabo este festival, en una zona tripartita por la que circula “mucha sustancia prohibida”.

“Han pasado cosas acá en los festivales que las mujeres por temor no lo denuncian”, insistió el referente. Reivindicó en este sentido la labor de Octorina Zamora. La mujer wichí dedicó su vida a denunciar las injusticias que se cometen en perjuicio de su Pueblo, y los abusos sexuales, sobre todo de parte de pobladores criollos.

Lutsej explicó a Presentes que por estas razones consideraron que la publicación del docente constituye un hecho “grave”, lo denunciaron, y dijo que esperan que haya consecuencias. “Denunciamos maltratos del hombre blanco”, ratificó. También hizo una denuncia penal la titular del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades, Irene Cari.

La prohibición de la justicia

Cuéllar fue sometido el lunes 18 de julio a la audiencia formal de imputación por el delito de “divulgación de imágenes obscenas”. El fiscal Armando Cazón informó a esta agencia que el hombre dijo que se trataba de un meme que había recibido de otro usuario. No reconoció que él lo viralizó.

Apenas se realizó la denuncia, el fiscal pidió al juez interviniente, Héctor Mariscal Astigueta, de la ciudad de Tartagal, que le ordenara a Cuéllar “el cese y prohibición de difundir dichas publicaciones por cualquier medio, todo ello bajo apercibimiento de desobediencia judicial”. Para entonces el hombre ya había borrado la publicación de la imagen de su estado.

La fiscalía destacó que estas publicaciones exhibían “imágenes de mujeres originarias como un atractivo para la llegada de visitantes ajenos a las comunidades”. Sostuvo que se vincula “a la práctica del ‘chineo’ que consiste en el sometimiento de los criollos a las mujeres originarias”.

Por otro lado, se supo que Cuéllar trató de excusarse afirmando que no tuvo intención de fomentar el chineo, práctica que dijo condenar.

El trámite de esta causa continuará con testimoniales. Entre ellas, de Lutsej (Abel Mendoza) y de otro referente indígena, Octavio Barrozo, que también habría presentado una denuncia.

Si bien en Santa Victoria Este Cuéllar, de 62 años, es conocido como un funcionario del área de infraestructura del Ministerio de Educación de Salta y se supo que él mismo se presentó en ese carácter en la audiencia de imputación, la cartera de Educación volvió a negar ayer que cumpla funciones en ese lugar. “Es docente jubilado”, sostuvo ante la consulta de esta agencia.

Además de presentarse a declarar en la fiscalía penal de Salvador Mazza el docente trató de hablar con Lutsej. Tres veces lo llamó, contó el referente. Pero no lo atendió. “No voy a responder, porque con una persona así directamente no hablo”. “Él nos faltó el respeto, les faltó el respeto a las mujeres”, sostuvo Lutsej.

Añadió que por eso no quieren que esto “quede así”. Incluso están analizando la posibilidad de realizar otras acciones para visibilizar más estas violencias. “Vamos a estar esperanzados en que haya un resultado positivo a favor de las comunidades”, afirmó.

Una arenga a la violencia

Lutsej dijo que no han tenido novedades sobre el desarrollo del Trichaco, que se concretó el 15, 16 y 17 de julio. El festival estuvo dos años paralizado por la pandemia de la covid-19.

El referente agregó que el festival no solo trae violencia para las mujeres indígenas. También suele fomentarse la caza furtiva, y el corte de plantas nativas como el palo santo, cuya madera es muy preciada.

Cuestionó al anterior intendente de Santa Victoria Este, el criollo Moisés Balderrama, y al actual, el wichí Rojelio Nerón, por otorgar los permisos para que se haga este festival. Afirmó que se promociona como una actividad solidaria que busca reunir fondos para las escuelas de la zona.

Lutsej añadió críticas hacia Nerón, al que calificó de “machista”. El jefe comunal despertó el enojo de otros referentes indígenas, como el cacique Asencio Pérez, de Alto La Sierra. Fue porque en abril pasado aseguró que en Santa Victoria Este no hay casos de violaciones a mujeres y niñas indígenas cometidas por “blancos”.

“Santa Victoria Este está en crisis, es zona roja en salud, educación, en todo”, aseguró Lutsej. Y recordó que precisamente en Alto La Sierra fue violada por ocho varones una nena con retraso madurativo que se conoció con el nombre de Juana.

“Él es otro machista”, ratificó sobre Nerón: “Vamos a ir destapando la olla de a poquito, las mujeres se están animando a hablar”. En este aspecto, el referente destacó la acción de Octorina Zamora, fallecida a principios de junio último, para alentar a las mujeres a denunciar estos hechos.

Prácticas misóginas, racistas y sexistas

La publicación del docente salteño fue repudiada por un amplio arco de organizaciones de mujeres y disidencias. Con matices, hubo coincidencias en calificar al Trichaco como un festival “extractivista, sexista, misógino y racista». Así lo describieron al menos una docena de organizaciones feministas, indígenas y de identidades de género que emitieron el primer comunicado de rechazo.

El 17 de julio el Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir repudió el festival. También convocó a “rechazar categóricamente las prácticas misóginas, racistas, y sexistas, como lo es el Festival Trichaco y todo lo que implica”.

El Movimiento recordó que desde hace años denuncian “las formas en que el sistema patriarcal, racista y colonial opera en Argentina con complicidad estatal y social, haciendo invisibles las prácticas de chineo, trata y abuso sexual que son recurrentes en el Norte del país sobre nosotras y nuestras niñeces”.

Consideró que el uso de las imágenes de las jóvenes indígenas “como parte de los ‘bienes culturales’ a consumir expuso “cómo se fomentan y estimulan esas prácticas”.

Denunció que el Trichaco “cuenta con la complicidad de artistas como su creador, el Chaqueño Palavecino, y funcionarios del estado provincial como el empleado del Ministerio de Educación de la Provincia de Salta, Omar ‘Bigote’ Cuellar. Pero peor aún, son cómplices los asistentes. Al participar, admiten las prácticas machistas que convierten a las mujeres indígenas en objetos sexuales que pueden ser usados”.

Por qué se usa la palabra “Chineo”

El Movimiento también resaltó el uso del término chineo para designar estas prácticas. “Aceptar impunemente que nuestras cuerpas sean usadas con fines publicitarios es también invitar a plena luz del día que se nos muestre como algo disponible para la diversión perversa de quienes se creen con derecho a hacerlo. Simplemente porque somos niñas y mujeres y diversidades indígenas. Es habilitar a que los varones se sientan habilitados a ‘cazar’ niñas y jóvenes para violarlas, que es lo que en algunas partes del país se conoce como ‘salir a chinear’, esto es, el chineo”, aseguró.

El uso del término “chineo” generó un debate, debido a que mujeres indígenas de Salta lo rechazan. Octorina Zamora era una de ellas, dado que consideraba que implica una discriminación, por lo que prefería hablar de violaciones y abusos sexuales en banda.

En cambio, el Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas sostuvo que “Salir a chinear no es una simple violación en manada, hecho de por sí infame”.

“Es», sostuvo, «un crimen político porque tiene un fundamento racista y colonial que es posible porque se nos roba toda dignidad. Así como cotidianamente se nos sigue robando el derecho a nuestros territorios, a la alimentación, a viviendas dignas, a trabajos seguros, y el derecho de acceder a la justicia. Es un crimen del cual el Estado colonial y genocida debe hacerse responsable por las atrocidades que nos trajo, al tratarnos históricamente como la barbarie y como trofeos. En este caso, el crimen se agrava porque se lo ha transformado, además, en un caso de trata con fines de explotación sexual. Todo ello, en el marco de este supuesto ‘festival’ folklórico en el cual, la fama de sus músicos, en particular del organizador, favorece su total impunidad”.

Además de denunciar y condenar estas prácticas, el Movimiento celebró que “otros movimientos se hayan pronunciado en esta dirección”. Llamó “a todas las personas y sectores que sientan vergüenza e indignación por las distintas formas en que nuestros pueblos y naciones, y con ellos nosotras, nuestras niñas y diversidades, somos cotidianamente violentades, a que expresen con nosotras su repulsión por estas prácticas, y su determinación para sumarse a nuestra lucha para abolir el chineo. Así como cualquier forma de trata y abuso sexual”. También invitó a adherir a esta declaración y sumarse a la Campaña: #AboliciónDelChineoYa

El cuestionamiento a la organización y al Estado

La Multisectorial de Mujeres de Salta también repudió la publicación. La definió como un “claro intento de cosificar los cuerpos e identidades de quienes son sobrevivientes de todas las violencias machistas y patriarcales”.

Recordó asimismo que el Trichaco se lleva a cabo en “una de las zonas más pobres de Salta. Donde niñxs y adultxs mueren por desnutrición o falta de ambulancias para traslados y enfermedades de la pobreza. Sin acceso a la alimentación, sin techo, agua potable, energía eléctrica, salud y educación intercultural bilingüe, sin medicamentos. Y expuestxs a la indiferencia, discriminación y la violencia de la colonización permanente”.

Y también aseguró que por testimonios de mujeres del lugar se sabe que “salir a ‘cazar’ niñas y mujeres originarias y campesinas pobres de toda pobreza, para someterlas a violaciones grupales, es el principal ‘divertimento’ de varones que cuentan con el silencio complaciente del resto de sus iguales, generadores de las violencias recurrentes. Con el agravante de que para estas niñas y mujeres -quienes tienen vedado el acceso a la justicia- la ruta crítica para que sus voces sean escuchadas, es mucho más cruel y brutal que, para aquellas que residen en zonas urbanas”.

La Multisectorial también criticó al Chaqueño Palavecino, “conocido en el Movimiento de Mujeres del país como el ícono del macho rural violento”. Cuestionó que “nunca” hiciera un balance público de la recaudación de los festivales y el destino dado a esos fondos y apuntó a los gobiernos municipales y provincial por facilitar la estructura para el festival.

Consideró que «no es casual que la grilla de personas que actúan en el Trichaco esté compuesta por una abrumadora mayoría masculina». Y subrayó que “los organizadores de este festival no se expresaron ante la afrenta de la publicación del funcionario-empleado público, Omar ‘Bigote’ Cuellar”.

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