Intento de transfemicidio en Escobar: Mía sobrevivió y su agresor está libre

La activista trans Mía Retacco, de 26 años, fue atacada en su casa por un chico con el que tenía una relación.

Por Rosario Marina

Mía Retacco sintió el cuchillo cuando estaba de espaldas en la ducha de su casa en Escobar. Era 10 de noviembre y la tercera vez que veía a Franco Pérez. Él siempre le había insistido con ir a la ducha.

“Luché por mi vida por toda la casa”, cuenta a Presentes Mía, activista trans de 26 años que trabaja en la Municipalidad de Escobar después de haber cursado tres años de Derecho en la Universidad de Buenos Aires.

En un principio, un fiscal la imputó por intento de homicidio, sin ni siquiera verla. Gracias al activismo, ahora le tomaron la declaración.

“Esa imagen de cuando empezó a apuñalarme la tengo clavada en la cabeza porque fue algo totalmente inesperado. Sentía que tenía que  hacer todo, peleándome a pleno, para zafar. Para salir viva. Me tocó cruzarme con un femicida a mí, y pude haber sido una más”, cuenta Mía. 

Franco Pérez era un chico que Mía frecuentaba. Siempre se habían visto en la casa de ella.

“Me dijo que entre primero, (a la ducha) y después entró él. Yo estaba teniendo una relación íntima, y de la nada me empezó a clavar cuchillos. Yo de espaldas. Ahí empezó la lucha por mi vida”, explica Mía.

Cuando él la estaba ahorcando, y ella ya casi que no veía, logró agarrar un vidrio de un vaso que se cayó y cortarle. Eso fue lo que permitió que la soltara. Apenas lo logró, Mía fue corriendo al balcón a pedir auxilio. 

Le tomaron declaración al agresor e imputaron a la víctima

Al tiempo llegó la policía, y la ambulancia que se llevó a Mía y a su agresor. En el hospital a Franco Pérez lo operaron de urgencia, y horas después llegó el fiscal Claudio Audjian, a cargo de la UFI 5, quien estaba de turno el martes a la noche. Lo fue a ver a él, le tomó declaración e inmediatamente decidió imputar a Mía por intento de homicidio. 

“Se fueron del hospital sin tomarle declaración a Mía y sin siquiera verla. Yo fui la única persona afín a la temática que accedió al hospital y que pudo verla. Sólo con verla te dabas cuenta que había una cuestión de peligrosidad en ese forcejeo que estaba ella. Ella tenía lesiones más de ataque”, contó a Presentes Nayla Belmonte, psicóloga y directora de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual del municipio.

Mía, entonces, quedó detenida en el hospital, custodiada por dos oficiales. El miércoles fue a declarar a la fiscalía. En ese momento la visión de la Justicia cambió: le tomaron declaración y la vieron. 

“Obviamente que la situación giró en beneficio de ella”, explicó Belmonte. El juez de garantías rechazó el pedido de detención de la UFI 5 y solicitó su inmediata libertad, y a su vez la causa se derivó a la UFI 4, la fiscalía especializada en violencia de género, y se cambió la carátula a averiguación de ilícito. Franco Pérez sigue libre.

El apoyo de las organizaciones

El mensaje de alerta lo mandó Araceli Mera al grupo de Whatsapp de la Mesa Local de Género de Escobar, de la que forman parte varias organizaciones. Eran cerca de las 10 de la noche del martes. Araceli, militante de ATTTA e integrante de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual del municipio de Escobar, decía: “Hubo un intento de transfemicidio”, y contaba que estaban en la puerta del Hospital Hospital Zonal Dr. Enrique Erill acompañando a la familia y necesitaban el apoyo de las organizaciones. 

“Apenas recibimos ese mensaje nos pusimos en contacto con Araceli, quien nos dijo que Mía había sufrido un intento de transfemicidio, por el cual ella se defendió. En su defensa lastimó al agresor”, contó Giuliana Pawluczyk, militante de MalaJunta, a Presentes

Desde la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual decidieron ser nexo entre las distintas instituciones y su entorno, tratando de brindar información, de contener, y tratar de que las organizaciones y sus amigas y amigues que estaban indignados e indignadas pudieran acompañar desde un lugar beneficioso para Mía. “Y así fue: al otro día en la fiscalía se acercaron un montón de organizaciones, de compañeras, de vecinas, de vecinos, y estuvimos ahí de una forma muy pacífica, compañera y solidaria, acompañándola a ella”, contó Nayla Belmonte, quien ahora confía porque sabe que el hecho de que la causa este en manos del fiscal de la UFI 4, Christian Fabio, es algo bueno.

Mía se trasladó desde la fiscalía hasta la comisaría, y ahí, un cordón humano la acompañó. “Las organizaciones nos hicimos presentes en la puerta de la fiscalía mientras le tomaban declaración. Logramos que intervenga la fiscalía especializada en género, a cargo de Christian Fabio, y que la liberen a Mía en ese momento”, explicó Giuliana. “Para Mala Junta fue muy movilizante porque a Mía la conocemos hace años. Ella es una referenta en la lucha y militancia LGBT acá en el distrito, fue una de las impulsoras de la marcha del orgullo. Fue muy movilizante”, concluyó. 

Para Mía, ahora recuperándose en su casa, es importante recalcar algo: “Que gracias a la organización y presión de la gente que se convocó yo tengo mi libertad”. 

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