Córdoba: Crimen de trans Azul Montoro, a juicio como “femicidio”

Llega a juicio el crimen de odio de Azul Montoro, joven trans de 23 años, asesinada de 18 puñaladas el 18 de octubre de 2017 en Córdoba.

2 de mayo de 2019

Por Alexis Oliva, desde Córdoba

La Cámara de Acusación de la Justicia penal de Córdoba avaló la elevación a juicio del victimario de Azul Montoro, la joven trans de 23 años asesinada con 18 puñaladas. El crimen se perpetró en una pensión cercana al Mercado Norte de la capital mediterránea, en la madrugada del 18 de octubre de 2017.

Fabián Alejandro Casiva, también de 23 años, será juzgado por “homicidio calificado por mediar violencia de género” y “hurto calamitoso” por el robo de un teléfono móvil. También está imputado por daño y violación a la Ley N° 14346 de protección a los animales contra actos de crueldad, porque antes de huir mató al perro de una amiga de Azul que alquilaba la habitación y estaba de viaje.

Capturado pocas horas después del crimen, Casiva fue declarado inimputable por una pericia psiquiátrica y psicológica. A instancias de la querella y la fiscalía, una segunda evaluación lo consideró consciente y responsable de sus actos. En noviembre de 2018, el Juzgado de Control había aprobado la elevación a juicio solicitada por el fiscal de instrucción Guillermo González, pero la defensa apeló.

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Con dominación, asimetría y machismo

Finalmente, los jueces de la Cámara de Acusación Patricia Farías, Maximiliano Davies y Carlos Salazar ordenaron la elevación a juicio. Se llevará a cabo en la Cámara 9ª del Crimen, probablemente en el transcurso de este año. Como propuso la fiscalía y respaldaron el juez de Control y la Cámara, el travesticidio de Azul puede convertirse en el primer caso en la historia penal de Córdoba en que se aplique la figura de “femicidio” para una víctima trans.

El fiscal González dijo a Presentes que “la Cámara compartió el criterio sostenido por la segunda pericia de que Casiva es imputable y responsable de sus actos”. Y agregó: “Esos actos en principio tienen la gravedad de un femicidio. Considero que la identidad diversa de Azul, reconocida como mujer por el Código Civil en su DNI, tuvo que ver en la motivación para matarla”.

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En la resolución de la Cámara, la jueza Farías apoyó esta posición y expuso el agravante por violencia de género, compartido por sus pares: “Existió en el caso concreto una situación de dominación, de imposición de voluntad, sufrimiento y daño de parte del imputado Casiva” y “el hecho sucedió en una relación de desigualdad y asimetría y la agresión hacia a la víctima fue por el hecho de ser mujer”, a partir de un “posicionamiento machista”.

Un paso hacia el fin de la impunidad

El abogado Tomás Aramayo representa a los padres de Azul como parte querellante. Considera que el juicio puede significar “un gran paso a favor de la lucha de las chicas trans” y quebrar la impunidad de la que suelen disfrutar sus victimarios. Destaca el rol de los peritos de parte, el psiquiatra Raúl Quiroga y la psicóloga Fabiana Boerr, quienes “lograron demostrar que Casiva era plenamente imputable y que había simulado no acordarse lo que había ocurrido esa noche”.

“A pesar de la muy buena instrucción que hizo el fiscal, si nosotros no hubiéramos propuesto estos peritos, hoy Casiva andaría caminando lo más tranquilo por la calle”, afirmó Aramayo.
Además, valoró el apoyo brindado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia para el esclarecimiento del caso, reclamado por la inmediata movilización de las amigas y compañeras de trabajo de Azul, los colectivos de la diversidad sexual y la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) regional Córdoba. Una publicación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Córdoba destacó el fallo como “una gran noticia en la lucha contra los femicidios y el reconocimiento de los derechos #LGBTIQ”.

Un poco de alivio y justicia

Entre esas amigas movilizadas estuvo Lara Godoy, nacida en San Juan y emigrada a Córdoba en busca de trabajo, igual que Azul vino de su San Luis Natal. Su amistad nació de compartir calle y noche. Lara le llevaba diez años y era “como su hermana mayor, siempre tratando de cuidarla”.

“Las personas trans tenemos la familia de sangre y la familia de la vida, con la que te conocés en la calle. Esto ha sido muy duro para su familia y para todas nosotras”, dice a Presentes.

Ante la cercanía del juicio, Lara vive “una mezcla total de sensaciones: nada de lo que dictamine la Justicia me va a devolver a mi amiga, pero es un alivio bárbaro. He recibido montones de llamados y tengo la piel de gallina”. Se anima a esperar un fallo justo: “La mayoría de los casos de compañeras trans asesinadas, quedan en la nada. En el caso de Azul, nada hubiera sido posible si la familia y sus amigas no hubiéramos insistido y buscado buenos peritos. Ahora parece haber una buena predisposición de la Justicia y eso para nosotras es esperanzador”.

“Azul era linda en todo sentido –recuerda Lara–. Tenía un carácter fuerte y era una excelente persona. Es la primera vez que pierdo un ser tan querido, y es horrible. Todos los días me hago millones de preguntas sobre lo que pasó la noche en que la mataron. Ahora se sabrá”.

2 de mayo de 2019

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