Denuncian maltrato médico a dos mujeres trans en Pilar

Por L.C Dos mujeres trans de Pilar, provincia de Buenos Aires, denunciaron que fueron discriminadas por el sistema de salud municipal. Mónica Aguirre (43 años) llegó al Centro de Atención Primaria de Derqui con un cuadro de peritonitis. Priscila Maite Vechara (27 años) llegó al Hospital Juan C. Sanguinetti después de que un cliente la…

18 de abril de 2019

Por L.C

Dos mujeres trans de Pilar, provincia de Buenos Aires, denunciaron que fueron discriminadas por el sistema de salud municipal. Mónica Aguirre (43 años) llegó al Centro de Atención Primaria de Derqui con un cuadro de peritonitis. Priscila Maite Vechara (27 años) llegó al Hospital Juan C. Sanguinetti después de que un cliente la atacó a golpes. Ambas denunciaron que no recibieron la atención médica correspondiente. Priscila dice que fue triplemente violentada: los médicos tampoco respetaron su identidad de género autopercibida. Los dos casos ocurrieron con pocos días de diferencia.

El 21 de marzo -cuenta Mónica Aguirre activista de la organización Libre Diversidad del Movimiento Social de los Trabajadores (MST)-, sintió un fuerte dolor abdominal y fue al Centro de Atención Primaria de Derqui, donde vive. Cuenta que la profesional que la recibió no quiso revisarla. Le recetó un calmante y la mandó a su casa. “Me quedé sorprendida, porque al menos me tendría que haber palpado o mandarme a hacer un análisis. Sentí un abandono total”, cuenta Mónica a Presentes.

Mónica Aguierre (izquierda) y Priscila Vechara (derecha).

“Si no tenía obra social me moría”

Mónica registró en un video -que luego publicó en su cuenta de Facebook- lo que le dijo a la médica que la escuchaba escondida dentro del consultorio: “¿No te gusta atender a las personas trans? Así nos atienden a nosotras, por eso tenemos muchas compañeras muertas, por personas como vos. Te da fobia tocar a una travesti”.

A la madrugada, Mónica sintió que el dolor era cada vez más fuerte y salió para el Hospital Sanguinetti. Relata que allí la dejaron varias horas en la guardia durmiendo en el piso, hasta que una médica la atendió. La revisó y le dijo que tenían que operarla “en forma urgente”, pero que que no tenían cama.
“Me preguntó si tenía obra social y me dijo que averigüe por esa vía si me podían trasladar a otro lugar. Conseguimos la derivación a una clínica privada y a los 15 minutos de ingresar me estaban operando de peritonitis”, relata la activista. Y agrega: “Si no tenía obra social me hubiese muerto como se han muerto cientos de compañeras que no tiene acceso a la salud”.

Mónica cuenta que ahora que se siente recuperada evaluará junto con sus compañerxs de la organización los pasos a seguir. “No quiero que echen a la médica. Lo que quiero es que el Estado nos garantice el efectivo acceso a la salud. Queremos levantar la voz como colectivo trans, visibilizar los hechos para que estas cosas no sucedan más. A las trans y a las travestis nos violentan en la calle y después vamos a una salita o a una comisaría y nos siguen maltratando”, dice.

“Sufrí un calvario”

Priscila Maite Vechara (27 años, trabajadora sexual) cuenta que la madrugada del lunes 8 de abril fue brutalmente atacada a golpes por un cliente en un baldío ubicado a unas cuadras de la zona roja, que funciona en la zona céntrica de Pilar. Después le robó y huyó en una moto.

La joven pudo escapar hacia la zona roja donde sus compañerxs pudieron auxiliarla. Una de ellas, la subió a un remís y la llevo al Hospital Juan C. Sanguinetti.

“Llegué desvanecida, mi cabeza y mi cuerpo sangraban. Mi amiga le dijo a la persona que estaba en la recepción que me habían querido matar. Trajeron una silla de ruedas y me llevaron a enfermería. Ahí me dijeron que tenía que esperar al médico clínico y nunca llegaba. Sentía taquicardia, frío. Estaba semidesnuda y descalza. La enfermera me decía: ‘Papito qué te pasó’. Cuando llegó el médico clínico me preguntó mi nombre. Le dije que me llamaba Priscila e insistió diciéndome que le diera mi verdadero nombre. Yo seguía sentada en la silla, me dijeron que tenía que esperar al traumatólogo. Pasaban los minutos y yo sentía que sufría un calvario. Después vino el cirujano, me revisó la cabeza. Nunca me preguntaron qué me había pasado, ni tampoco llamaron a la policía. El cirujano me cosió las heridas y me dijo que iba a estar bien. Me dieron un ibuprofeno y me mandaron a mi casa. Nunca me dijeron si me iba a hacer o no curaciones. Recibí un trato inhumano por ser una chica trans”, relata Priscila.

Priscila hizo la denuncia por el ataque en la comisaría 1° de Pilar y el lunes 15 de abril declaró en la Fiscalía. “Me dijeron que iban a ver las cámaras de seguridad para ver si reconocen a mi atacante. Voy a seguir porque no quiero que lo que me pasó quede impune. Quiero que metan preso a la persona que me atacó y también saber que si me enfermo tengo derecho a ser atendida en las mismas condiciones que cualquier persona. No pueden tratarme de hombre”, dice la joven que se está asesorando con activistas de las organizaciones para hacer una denuncia por discriminación contra el personal del hospital.

A estudiar la Ley de Identidad de Género

Tras una movilización que se realizó el viernes 12 de abril para exigir acciones frente a estos casos y el efectivo cumplimiento del Cupo Laboral travesti-trans (aprobado en julio de 2017), entre otras demandas, el miércoles 17 de abril  activistas de la Asamblea LGBTI+ Pilar se reunieron con el secretario de salud municipal, Esteban Sieling y con la directora de Niñez, Género y Diversidad, Luciana Ruiz.

Allí les comunicaron que el próximo miércoles 24 de abril comenzará una capacitación obligatoria sobre Ley de Identidad de Género para el personal de ambas instituciones. Durará tres meses y se realizará en articulación con el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI).

Pat Simón Lazarte, activista transmasculino de Asamblea LGBT Pilar -que participó del encuentro- cuenta a Presentes que el colectivo travesti-trans no acude al sistema de Salud de Pilar. “Porque cuando ante una situación de emergencia acudimos, el trato no respeta derechos humanos básicos”.

Otro los temas que lxs activistas plantearon a los funcionarios fue que se complete el consultorio inclusivo de la localidad de Villaverde “porque no es integral”, cuenta Pat. “Cuando queremos acceder a la hormonización tenemos que irnos a otro municipio. Les contamos casos de masculinidades que concurren a la psicóloga del hospital Sanguinetti y lxs tratan en femenino. Esto sucede en varias áreas de ese hospital”, dice el activista.

También se habló sobre la falta  de medicación para personas con VIH y de la necesidad de contar con endocrinólogos en Hospital Juan C.Sanguinetti. “Cuando hablamos de las situaciones de discriminación que suceden con las compañeras trans y cómo poder abordarlas desde el Estado una de las compañeras habló de travesticidio social. En Pilar tenemos compañeres que ya no están por desidia y destrato del sistema de salud, prefieren no asistir al sistema de salud y se convierte ‘y bueno me muero en mi casa’”, dijo Pat.

Luciana Ruiz, directora de Niñez, Género y Diversidad de Pilar, dijo a Presentes que el 8 de marzo se puso en funcionamiento en Pilar un protocolo para intervenir en violencias en el ámbito laboral del municipio. “Cualquier persona que se sienta vulnerada, violentada o discriminada por personal municipal puede plantearlo en el área de Recursos Humanos, ubicada en Victor Vergani 585.

Mónica Aguirre en la movilización del 12 de abril.

Otro caso de discriminación a 20 kilómetros

Aunque la Ley de Identidad de Género está vigente desde 2012, muchas personas vienen denunciando que hospitales, comisarías y otras instituciones no la respetan y no ofrecen un trato digno a las personas trans. Ian, un varón trans de 22 años, dio a conocer que tras ser violado el 18 de febrero por un profesor de música, en la Fiscalía de Malvinas Argentinas (también en provincia de Buenos Aires) no respetaron su identidad de género, a pesar de que, al llegar, explicó que era varón trans y que el DNI con su cambio de identidad estaba en trámite. Ian también contó que cuando fue a pedir atención médica en el Polo Sanitario de Malvinas Argentinas, una localidad ubicada a 30 kilómetros de Pilar, no lo atendieron. Le advirtieron que para brindarle servicio médico post violación, primero debía realizar una denuncia penal y luego acudir al Hospital Carrillo de Ciudadela.

[LEE TAMBIÉN: “El travesticidio, último eslabón de violencias diarias contra travestis y trans”]

Las cifras del travesticidio social

Ante la falta de datos oficiales de muertes travestis y trans, las organizaciones y activistas llevan un listado en el que documentan las muertes causadas por la exclusión (travesticidio social: falta de acceso a derechos básicos como educación, salud, trabajo, vivienda, trabajo, la mayoría de estas muertes se vinculan a enfermedades de las que no mueren prematuramente otras poblaciones). En lo que va del año registran al menos 20 travesticidios sociales.

Según el último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, en 2018, en Argentina murieron 43 mujeres trans por ausencia y/o abandono estatal. “La cantidad de casos de muertes por abandono y/o ausencia estatal es impreciso y sin dudas significativamente muchísimo menor al real ya que estos no figuran en los medios y solo es posible acceder a ellos a través de la denuncia directa de familiares y mayormente de otras mujeres trans”, señala el relevamiento.

18 de abril de 2019

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