¿A quién incluye el lenguaje inclusivo?

“Los cambios y adhesiones que se hacen en el lenguaje inclusivo responden a los momentos históricos. En un primer momento, la no dependencia de la mujer; por ejemplo, dejar que la mujer conserve sus apellidos, o que no haya la diferencia entre señora o señorita según el estado civil”, dice a Presentes Juan Ernesto Cuba García, lingüista especialista en género y profesor en New York University.

18 de septiembre de 2018

Por Esteban Marchand, desde Lima

“Están destruyendo el idioma” es uno de los argumentos que se leen en las redes sociales – y en varios artículos de prensa- cuando alguien llega a escribir ‘todxs’ (o todes) usando el lenguaje inclusivo para referirse a un grupx humanx.

Después del “nosotres” llega la burla y la corrección sobre el “verdadero español”.

¿De qué hablamos cuando hablamos de lenguaje inclusivo?

El lenguaje inclusivo es el conjunto de propuestas que busca hacer presente la diversidad de los géneros cuando hablamos y escribimos. Se busca eliminar el sesgo sexista de las expresiones. En el español el género masculino es usado como totalizador para referirnos a un grupo grande donde hay hombres y mujeres: los estudiantes, los trabajadores, etc.

El uso del lenguaje inclusivo se origina en los años 70 con la militancia LGBTI y el feminismo. Desde el activismo intersex se propone utilizar asterisco (*), como defiende el activista intersex argentino Mauro Cabral.

“Los cambios y adhesiones que se hacen en el lenguaje inclusivo responden a los momentos históricos. En un primer momento, la no dependencia de la mujer; por ejemplo, dejar que la mujer conserve sus apellidos, o que no haya la diferencia entre señora o señorita según el estado civil”, dice a Presentes Juan Ernesto Cuba García, lingüista especialista en género y profesor en New York University.

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En 2013, se publicó desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de Perú la “Guía para el uso de lenguaje inclusivo: si no me nombras, no existo”. Este documento orienta a que se presenten a hombres y mujeres dejando de lado los estereotipos que se le atribuyen a la masculinidad y feminidad. La elaboración de contenidos de la guía estuvo a cargo de Ernesto Cuba.

Cinco años después, el debate en torno al lenguaje inclusivo no solo busca eliminar los sesgos sexistas del lenguaje. Hoy busca nombrar a todxs aquellxs que no nos hayamos en ningún extremo de la línea de género: ni hombres ni mujeres.

TodEs, ellXs, nosotr*s                                 

Las personas de género no binario y queer han alzado la voz en sus espacios comunitarios, académicos y en las redes sociales para apostar por un lenguaje que lxs reconozca, que identifique sus identidades.

Para la lingüista Loreta Alva, este fenómeno tiene “que ver con el hecho de que las personas de género no binario no se sienten representadas con el uso de ciertas vocales en los pronombres, lo cual es válido desde su posición”.

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“Nuestra generación concibe la construcción de la identidad – la cual pasa desde el lenguaje, la apariencia, la performance– como un acto político, de resistencia ante las violencias que hemos sufrido”, agrega la lingüista.

En el idioma español el género es un fenómeno de concordancia, es decir un fenómeno lingüístico de repetición de información.

En inglés el género gramatical no existe pero el sexo y el género social si están marcados. Ernesto Cuba explica que en este idioma, por ejemplo, el pronombre personal ‘they’ puede ser usado, y es usado, como neutro:

Es así que las personas de género neutro han podido adoptarlo con éxito y replicarlo. En el castellano la historia es otra.

Una acción política «de abajo hacia arriba»

“Como lingüista, todo cambio que surja desde los y las hablantes me parece interesante: es una reacción política a lo que les ocurre a los usuarios del lenguaje castellano todos los días”, señala Loreta Alva.

En ese sentido, Ernesto Cuba señala que al ser una propuesta que viene desde abajo hacia arriba no hay forma en la que se administre y se de un ‘dictamen’ para señalar la forma correcta de pronunciar ese morfema.

Para lx sociólogx, especialista en temas de género y sexualidades y profesora en la Universidad de Wisconsin, Malú Machuca, la X significa “una disrupción, un quiebre del lenguaje. «Si lo escribes con «e» puede pasar desapercibido, con una X te tienes que cuestionar”, dice.

Ellx en 2013 pudo usar en un texto de la Pontificia Universidad Católica del Perú el lenguaje inclusivo y, recuerda, añadió una nota explicando que se usaba la X dado que no todxs en el campus se sentían identificadxs como hombres o mujeres.

¿Y la RAE?                    

En junio de este año la Real Academia Española (RAE) se refirió a través de su cuenta de Twitter sobre el uso de algunas palabras características del lenguaje inclusivo.

Según esta institución las letras «e» y «x» o el uso de @ con fines inclusivos de género es «innecesario». «El masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género», señalan.

La postura de la RAE va de acuerdo a su historia. Once mujeres, desde su fundación en 1713 han llegado a ingresar a la Real Academia Español. Solo en 1979, no hace mucho tiempo, ingresó a la Academia la colombiana Carmen Conde Abellán.

El lema de la RAE es “Limpia, fija y da esplendor”. Sin embargo, para Alva la RAE “está haciendo todo lo contrario, al fijar únicamente las opiniones de académicos y opacar la de los usuarios del castellano” y agrega que no cree que la RAE tenga inferencia en la vida privada de los hablantes.

Para Ernesto Cuba esta institución se está alejando de sus hablantes y de la vida de estos. “Tienes un pedazo bien sesgado de lo que significan las prácticas reales de la gente. La lingüística mas tradicional es como una persona que se puso tan rigurosa con su lista de invitados que al final se quedo sin nadie”.

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“Nosotrxs no le decimos a la gente cómo hablar o cómo hablar correctamente. Es una ciencia y la ciencia tiene que ser objetiva”, indica Cuba, quien cree que la RAE responde tan agriamente porque sienten que están perdiendo el monopolio, al menos simbólico, de la administración del idioma.

El lenguaje inclusivo nos guste o no se está popularizando poco a poco. No solo en Perú, una simple búsqueda sobre el lenguaje inclusivo en Google arrojará artículos de países hermanos en Latinoamérica.

Puede incomodarnos cuando escuchamos o leemos un texto con este tipo de lenguaje y eso está bien. “Cuando vas a aprender algo nuevo, cuando alguien cambia tu concepción del mundo, cuando te estás transformando, está bien sentirse incómodx. No tiene nada de malo, es algo para cuestionarse. Estar incómodx es una condición básica para el aprendizaje”, reflexiona Machuca.

 Nosotres lo usamos y decimos por qué

 

Creo necesario usar lenguaje inclusivo ya que no me siento representada con una idea fija sobre la identidad. Percibirme como algo mutante, en constante cambio, es entenderme como una pieza mas en el orden general de las cosas. Ni superior o inferior a otra criatura, solo alguien más. Siento que el lenguaje inclusivo es una posibilidad de repensarnos y conectarnos con lxs otrxs. Ver nuestras diferencias y similitudes.

Ibrahin Cerebros, artista


Desde siempre me jodía mucho esta regla de que todo estuviera en masculino, me jodía mucho. Siempre decía niños y niñas, estudiantes y estudiantes. Siempre me gustaba remarcar la existencia de lo femenino, de las mujeres y luego me di cuenta que eso no era suficiente que había muchas mujeres intersex, no binarias, trans que tampoco estaban incluidas en ese supuesto lenguaje inclusivo. Tenemos incluso lenguas originarias en donde no existe el género. Lo que más me gusta es cambiarle el género a las palabras, incluso a aquellas que no tienen género: la universa, la cuerpa, la munda. Llenarlas de cualidades femeninas, o solamente repensarlas. Me encanta cuando a los conservadores se les corroe el alma por algo tan simple y sencillo.

Malú Machuca, sociologx

Para mi usar el ‘todxs’ era extraño al inicio porque recibía más preguntas de las personas, parte de mi entorno es heterosexual y cisgénero. Cuando comprendí que estaba invisibilizando de alguna u otra manera a personas que no se encontraban dentro de ese binomio, decidí que lo iba a utilizar y lo iba a empezar a adherir a mi lenguaje. Me pareció bravazo la idea de que el lenguaje es un lugar de políticas. Me sigo educando en ello, lo que hemos aprendido en la escuela no es lo absoluto o no es lo único. Cada vez uso el lenguaje inclusivo con más cariño y con menos miedo dentro de mis espacios mixtos.

Gabriela Gallegos, actriz

 

Yo lo uso para apoyar a este movimiento, queremos incluir a la gente que por años han estado invisibilizadas. Muchas personas que por mucho tiempo no fueron tomadas en cuenta. Yo creo que el lenguaje inclusivo es importante en esta época y es una forma de reivindicación y es una forma rebelde y justa de hacer visibles a muchas personas. No lo estamos poniendo una pistola a la gente y le estamos diciendo: tienes que hablar así. Son cambios que se van a dar en cualquier momento, el lenguaje no es estático, se actualiza para facilitar e incluir muchas otras cosas.

Michelle B Garcia, periodista.

 

Uso el lenguaje inclusivo cuando estoy en espacios seguros, me da miedo enfrentarme a mariluchos, hombres y mujeres patriarcales. Cuando lo escuché fue completamente raro para mí e incluso por un momento llegué a burlarme, porque no lo entendía. Hoy no sé en qué lugar de la línea de género me encuentro, me pesa el masculino e incluso me pesa identificarme como ‘hombre gay’. Prefiero queer y cuando estoy en espacios en los que estoy rodeado de gente LGBTIQ uso el género neutro e incluso a veces el femenino.

Esteban M Marchand, periodista

18 de septiembre de 2018

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