Sexilio y peligro: el destino de las adolescentes trans del Amazonas

La desigualdad de América Latina aún puede ser mucho mayor cuando las estructuras de la sociedad excluyen  y violentan por cuestiones de identidad de género u orientación sexual.  Esta es la realidad que atraviesan muchas chicas trans peruanas, y por ello deciden migrar a otras ciudades escapando a la discriminación: para poder tener una vida.

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14 de agosto de 2018

Por Esteban Marchand, desde Lima

La desigualdad de América Latina aún puede ser mucho mayor cuando las estructuras de la sociedad excluyen  y violentan por cuestiones de identidad de género u orientación sexual.  Esta es la realidad que atraviesan muchas chicas trans peruanas, y por ello deciden migrar a otras ciudades escapando a la discriminación: para poder tener una vida.

A esto se le llama “sexilio” y es un fenómeno que comienza a estudiarse desde organizaciones porque si bien buscan nuevas oportunidades, las personas trans ponen en riesgo sus vidas al abandonar sus hogares, muchas veces sin documentos de identidad ni dinero.

En el informe ‘Diagnóstico sobre la situación de las adolescentes trans femeninas provenientes de la Amazonía peruana’, publicado en julio, se detalla el proceso migratorio de este grupo. El estudio es cualitativo y está basado en entrevistas en profundidad y en grupos focales con mujeres trans de Lima y de diferentes ciudades de la selva. En esta iniciativa estuvieron involucradas Proyectos Únicxs y el Centro de investigación interdisciplinaria en Sexualidad, Sida  Sociedad de la UPCH.

“Yo sola me vine acá a Pucallpa, me escapé, así pagué mi pasaje normal me aceptaron, normal me hicieron subir al avión, yo vine acá no conocía a nadie” (Pucallpa, 15 años).

“Estamos hablando de chicas que viven en el ámbito rural amazónico en donde existe una idea muy fuerte de rechazo a las personas trans y cualquier que se sale de la heteronorma”, dijo a Presentes Alfonso Silva Santisteban, uno de los autores del informe.

Este tipo de migración usualmente se da en lugares donde hubo algún conflicto armado interno como en Centroamérica. También hay mucho sexilio desde México hacia Estados Unidos, mujeres trans que buscan mejores condiciones de vida.

Ruta de escape

La ruta de escape se produce desde los pueblos de origen en las riberas hacia las localidades más cercanas. Desde ese punto migran a otras ciudades que tienen una mayor dinamización económica, estas pueden ser capitales de provincia, capitales de regiones, etc.

En su recorrido, las adolescentes trans suelen encontrarse con personas que les ofrecen una cierta ayuda a cambio de algo. Según Silva Santiesteban se dan situaciones de abuso y de explotación laboral.

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Pero también durante este proceso de desplazamiento, muchas jóvenes encuentran a personas similares que ya han pasado por lo que ellas han pasado. Conocen a otras chicas trans y esto se traduce, indica el documento, en inmediata seguridad y en un recurso económico, simbólico y de aprendizaje.

“… hasta que un día le conocí a un travesti, eh, ella me, me ayudó con mis medicinas. Nunca vi a mis padres, a mi familia, yo, yo vivía llorando, eh, en el cuarto, hasta que un día entré a conocer a varios travestis (…) De ahí, yo me fui a Yarina, por Yanina, ahí les conocí a todas ellas, conocía  ellas, ellas me ayudaron, trabajo, son buenas de ahí” (Pucallpa, 17 años)

Prostitución como único destino

A través de estas conexiones es que las adolescentes trans ven el trabajo sexual como una opción para sobrevivir. “Pararse en la calle” es el término que este grupo usa para referirse a este oficio. Siempre es una trans con más experiencia o más años de edad la que intercede por ella (con otras trans que ya se dedican al trabajo sexual para que la dejen trabajar) y se transforma en “madre”.

“Esta estructura y acciones se deben entender en un contexto en donde prima una lógica de exclusión hacia las mujeres trans de parte del resto de la sociedad y el sistema”, dice Silva Santisteban a Presentes.  Y enfatiza que se debe de ver como un problema social.

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“La madre no es una proxeneta. La madre cumple varios roles: uno es el de protección, te abre el campo y te va a dar seguridad. Es la que al comienzo va a hablar por ti a las que mandan en el espacio que son conocidas como ‘las bagres’.  Las madres les van a dar casa y posiblemente la madre vaya a ganar un poco de dinero pero de ninguna manera son proxenetas en el sentido que tradicionalmente se entiende el proxenetismo en mujeres cisgénero”, agrega Salazar.

“Cuando están paradas ya son dueñas de su propio destino y ellas controlan la situación. Van apropiándose del espacio, y ahí se empoderan. La compensación es mayor y eso les permite ahorrar y entrar también en una red social que no solamente les va a permitir seguir trabajando si no también les da otras alternativas”, comenta Ximana Salazar, redactora del informe.

Estado ausente

El Estado no ve a las adolescentes trans como uno de los grupos más vulnerables, si no que solo busca penalizar la prostitución.

“Ay, los primeros días yo me sentí era como cuando no tienes experiencia a veces di, venían pues el chico te decía ‘cuanto cobras’ yo no sabía que decir, pues, decir ‘ay, cuánto cobro’” (Vive en Lima, 22 años).

La violencia policial y del serenazgo, los riesgos de un cliente drogadicto o violento, los delincuentes, la tentación de dar servicio sin usar condón, las ITS, etc, son muchos los riesgos que día a día enfrentan las menores de edad trans durante el ejercicio de la prostitución.

Círculos migratorios

Las rutas y círculos migratorios se van repitiendo por años usando los mismo patrones. Muchas chicas dedicadas a la prostitución logran migrar a otros lugares a través de lazos que forman con otras chicas que ya están establecidas en otras ciudades dentro del Perú, Latinoamérica o el mundo. Verlas, alienta a las demás a querer imitarlas, por ello Lima suele ser la plaza más deseada por las adolescentes trans que ya tienen algún tipo de experiencia en “pararse”.

Esta cadena puede funcionar hacia Argentina, Colombia o Europa. Según el estudio, esto significa la continuidad del aprendizaje en nuevos espacios a pesar de “éxodos traumáticos”.

Sin embargo, Salazar señala que aún queda pendiente una investigación que se enfoque en el sistema económico que hay detrás de estas relaciones.

¿Qué toca hacer?

Desde el punto de vista de ambos redactores del informe, debe de haber un cambio de enfoque.

Alfonso Silva Santisteban señala que no se está entendiendo la migración de niñas y adolescentes trans como el desplazamientos de seres altamente vulnerables que son expulsados de sus hogares. Se les presta atención cuando llegan al trabajo sexual y ahí son vistas como un problema que hay que erradicar.

Ximena Salazar también coincide y agrega que mientras las políticas de protección de menores de edad no incluyan a las niñas trans esto no va a cambiar.

*Las citas son extraídas del documento ‘Diagnóstico sobre la situación de las adolescentes trans femeninas provenientes de la Amazonía peruana’ respetando la oratura de las entrevistadas.

 

 

14 de agosto de 2018

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