Una obra de teatro sobre el amor trans

De lo que se desea, de lo que queda pendiente, de lo que se va ganando a pura lucha habla la obra de teatro Si me querés, quereme trans. La lleva adelante la Compañía Teatral 7 Colores Diversidad, dirigida por la dramaturga travesti Daniela Ruiz.

8 de junio de 2018

Por Ivana Romero Fotos: Lucía Benavente/Gentileza compañía 7 Colores Raúl se planta frente a su madre, María del Rosario, una señora encantadoramente desquiciada. Cuando ella habla con el público dice cosas como “yo tengo muy claro cuál es la diferencia entre ‘elles’, ‘ellxs’ y ‘ellas’, pero igual la gente no entiende un pomo”. Hay que ver cómo se encrespa María cuando su hijo la enfrenta: “Ella es Brenda, mi novia. Sí, es una chica trans”. Brenda es la primera sorprendida. También están en escena su amiga trans Camila y Joseph, un pibito queer. Lxs tres comparten casa. Ahí se lleva su bolso Raúl. Detrás llega la madre e incluso su ex novia, Mercedes. El pequeño escenario a duras penas contiene el fulgor de los personajes mientras lxs espectadorxs aplauden y corean “se lo dijo, se lo dijo”. La declaración de Raúl es una reivindicación que rara vez se escucha en la vida real. De eso, de lo que se desea, de lo que queda pendiente, de lo que se va ganando a pura lucha habla la obra Si me querés, quereme trans. La lleva adelante la Compañía Teatral 7 Colores Diversidad, dirigida por la dramaturga Daniela Ruiz, travesti. La obra en particular está a cargo de Esteban Yukelson. “El espacio surgió en 2016 como síntesis del Taller de Teatro por la Diversidad, que hacíamos en el Centro Cultural Alfonsina Storni, por entonces con el aval del Gobierno de la Ciudad. El taller fue ideado con el objetivo de integrar a la población LGBTIQ en el ámbito teatral y generar una nueva opción laboral con perspectiva de género. Nuestra compañía no depende de ningún espacio político y es autogestiva”, explica Ruiz cuando termina la obra, que en general está acompañada por una charla-debate posterior. Esta vez, la invitada fue la activista en defensa de los derechos trans Lara Bertolini, también trabajadora judicial y estudiante de Derecho. Si me querés, quereme trans es una pintada que lxs integrantes de 7 Colores vieron y abrazaron como parte de la causa. Ellxs son: Micaela Bayer (Brenda); María Pía Martignoni (Camila), Soelí Naveyra (María del Rosario), Juan Manuel González Rotstein (Raúl), Emmanuel Martínez (Joseph) y Chloe Montero (Mercedes). Hace un rato ustedes señalaban que la Compañía se caracteriza por su diversidad. ¿En qué sentido lo dicen? Daniela Ruiz:  7 Colores está integrada por gente queer, cis, trans. Pero todes estuvimos de acuerdo en que era necesario hacer un teatro que rompa estructuras y apueste, sobre todo, a la visibilidad trans. Nuestro objetivo es contar historias que inviten a reflexionar acerca de roles de géneros, estereotipos y etiquetas que se presentan en la sociedad en la que vivimos. Todxs lxs integrantes de la compañía tienen  el compromiso de acompañar y defender los  derechos LGTBI y visibilizar los  proyectos de ley de cupo laboral  trans como también la ley antidiscriminatoria. Por eso también presentamos una adaptación de La casa de Bernarda Alba durante la Semana de la Diversidad. ¿Cómo surgió la historia que cuentan en Si me querés, quereme trans? Micaela Bayer: – La fuimos armando de manera colectiva a partir de experiencias personales. Por ejemplo, yo empecé a hacer teatro y mucha gente no se daba cuenta de que era trans. Encima trabajo en una oficina de violencia intrafamiliar que depende de la Policía Federal. ¿Dónde iba a encontrar un lugar para mí? Me ocultaba, no podía expresarme. Así que cuando llegué a la compañía, me animé a hablar y a mostrarme como realmente soy. Y me encontré con que lo que me pasaba a mí, nos pasaba a muchxs. María Pía Martignoni- Yo vengo de lejos, de Tucumán y ahora tengo el orgullo de ser estudiante universitaria: estudio Trabajo Social en la UBA. ¿Pero cuántas chicas trans ves en la universidad? A nosotras se nos considera un cuerpo, un objeto oscuro de deseo, pero decir “yo salgo con una chica trans” es otra cosa. Es difícil que la gente entienda algo tan básico y sencillo como que somos personas, con nuestros deseos, nuestra vida, nuestras contradicciones. Porque a todo el trabajo que tenemos que hacer con nuestras familias, con nuestro entorno, sumale el debate con organizaciones y con políticas estatales, que también nos quieren meter en los casilleritos que les convienen. Entonces, que nos enamoremos y que alguien nos elija desde el amor, es algo simple pero ruptural a la vez. El deseo, en ese contexto, parece articular toda esa experiencia de vida. Daniela Ruiz: Sí, estamos orgullosxs de hablar de lo que queremos, en los términos en los que creemos que debemos hacerlo. Esta obra expresa el deseo de vivir una vida sin restricciones y del deseo de amar y ser amadxs, aunque el amor es un concepto complicado. Pero bueno, no soy heternormativa por desear que me amen, por querer tener una pareja, como te cuestionan muchas veces, incluso desde organizaciones feministas o defensoras de derechos LGTBI. La obra trata del amor porque el amor es aquello que nos negaron. María Pía Martignoni: ¿Vos sabés lo que es para nosotras tener una suegra? La mayoría de las chicas trans nunca conoce a su suegra ni somos visibilizadas y aceptadas como novias. Es raro que un varón diga “yo quiero a esta chica trans y me la banco”. Además, nosotras estamos acostumbradas a que nos miren desde que nacemos. Y la persona que está con nosotras se tiene que acostumbrar a eso. Que así como nos miran y nos cuestionan a nosotras, la van a cuestionar. Micaela Bayer: Es que la obra también interpela al varón en la construcción de su masculinidad. Si amás a una persona trans, estás afuera de la norma. Y no siempre se lo bancan. ¿Por qué se refieren a la obra como una “tragicomedia”? Daniela Ruiz: Porque refleja la cultura trans con sus claros y sus oscuros. Muchxs nos dicen “ay, no te digas a vos misma ‘puto’ o ‘travesti’”, y nosotras nos decimos como queremos porque no es un insulto. O sea, te insulta quien no te conoce. Pero la obra quiere reflejar una situación real sin perder el sentido del humor. Ahí entran nuestros vínculos cotidianos, que no son ni el estereotipo de una novela hecha con mirada heteronormativa ni lo que piensan muchxs sin conocernos aunque se pongan a hablar en nombre nuestro. La obra está construida en torno a nuestra voz. Y es una voz que también aprendió a reírse. Micaela Bayer: – A una no le queda otra que reírse de sí misma en ciertos contextos, con ciertas personas. Y no es sencillo. Tengo compañeros de trabajo que me han tratado como varón, por ejemplo. Entonces les digo cosas como “escuchame, me puse tetas; por lo menos con todo el esfuerzo que hice, tratame como mina”. Y listo, rompés. ¿Por qué no hay dramaturgas y actrices trans que sean tan visibles como, por ejemplo, Daniela Vega, que ganó un Oscar por Una mujer fantástica? Daniela Ruiz: ¿Y nosotras que somos, querida? ¿No nos ves? (risas). Bueno, la verdad es que nos vamos construyendo y deconstruyendo. La obra trata también de eso, de cómo nos autopercibimos como personas, como dramaturgas, como actrices, creando un discurso específico que nada tiene que ver con algunas ideas preconcebidas por lo hétero-normativo. El caso de Daniela Vega es muy específico porque lo cierto es que ella tiene una vida bien hétero en esa peli. Nosotras la tenemos más complicada porque aún no gozamos de ciertos derechos, que están vistos como privilegios: andar por la calle tranquila, tener un trabajo no precarizado, estudiar, por ejemplo. Por eso queremos hablar por nosotras mismas y que dejen de hablar en nuestro nombre pero sin tenernos en cuenta. María Pía Martignoni: En el teatro o en el cine, los papeles de chicas trans los siguen haciendo varones cis. Hola, acá tienen maravillosas actrices y dramaturgas trans. ¿Quieren vernos realmente? Pero no todo es malo porque nos hemos dado nuestros gustos. Desde 2016 venimos haciendo esta obra en la ciudad. Y también la llevamos a centros culturales y educativos de la provincia de Buenos Aires. E incluso el año pasado estuvimos en la Unidad 32 del Penal de Florencio Varela. Todas nosotras sabemos lo que es la cárcel y la falta de oportunidades. Así que actuar ahí fue transformador. Actuar en general es transformador. Es un modo de decir “acá estamos” y de seguir abriendo puertas para nosotras y para otrxs. Si me querés, quereme trans se puede ver este domingo 10 a las 19 en JJ Circuito Cultural, Jean Jaurés 347. Esta vez, la invitada a la charla debate posterior es Gabriela Mansilla, cuya hija Luana fue la primera niña trans argentina en obtener su DNI tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, en 2012. Entrada a la gorra.

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