#8M "Queremos que respeten nuestra identidad de género y que no nos sigan matando"

Las mujeres lesbianas, bisexuales y trans estuvieron muy visibles en la marcha del #8M por el centro de Asunción. Formaron parte de las más de 6.000 mujeres que exigieron igualdad salarial y reconocimiento del trabajo doméstico y las tareas de cuidados, y que gritaron contra el acoso y la violencia laboral, entre otras reivindicaciones.

9 de marzo de 2018

Por María Sanz, desde Asunción Fotos: Jess Insfrán Pérez Con reclamos específicos, las mujeres lesbianas, bisexuales y trans estuvieron entre las más de 6.000 mujeres que marcharon por el centro de Asunción para exigir igualdad salarial y reconocimiento del trabajo doméstico y las tareas de cuidados, y que gritaron contra el acoso y la violencia laboral. “Buscamos la transformación radical de la justicia patriarcal, capitalista y transfóbica”, leyó una de las portavoces. También pidieron políticas públicas de inclusión a las mujeres trans, investigación de los crímenes de odio que se cometen contra ellas, y la aprobación de una ley de identidad de género y una ley contra toda forma de discriminación. Las reivindicaciones de las mujeres diversas entraron también en el manifiesto del #8M. En la lectura participaron Mariana Sepúlveda, de la organización Panambí (por los derechos de las personas trans), y Carolina Robledo, de Aireana, entre otras activistas feministas y dirigentes de organizaciones sociales y sindicales. “Reclamamos el fin de la discriminación laboral y el acoso sexual en el trabajo, multiplicados por ser lesbianas, y que se terminen los prejuicios contra las docentes lesbianas”, pronunció otra de las lectoras del manifiesto. Se recordaron además los derechos de las mujeres privadas de libertad, “incluidas las lesbianas, que ni siquiera tienen acceso a las visitas íntimas” de sus parejas.

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Algunas de las activistas formaron parte de la “Tatucada” de Aireana (grupo por los derechos de las lesbianas), una banda de percusión que hizo vibrar a las manifestantes. Más tarde, un elenco de actrices trans se subió al escenario de la céntrica Plaza de la Democracia, al finalizar la marcha, con una performance en la que mezclaron el ambiente festivo con el reclamo de justicia por los 59 casos de mujeres trans asesinadas desde 1989. Mili Rodríguez, trabajadora sexual y activista de la organización Escalando (asociación de personas trans), dijo a Presentes que “en Paraguay la mayoría de las personas trans ejercen el trabajo sexual porque nunca les dan la oportunidad de trabajar en una estación de servicio o en un supermercado”. Añadió que muchas mujeres trans son abogadas o escribanas, pero no pueden ejercer su profesión por ser trans, y que si deciden hacerlo tienen que trabajar usando su nombre civil, porque no se acepta su nombre social ni su identidad de género. “No queremos más violencia, queremos que se respete nuestra identidad de género, que nos acepten tal cual somos, y que no nos sigan matando”, declaró Rodríguez.
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“Las lesbianas sufren doble discriminación”

Mónica Encina, funcionaria pública y activista de la organización de lesbianas Lesvos, destacó a Presentes que las mujeres lesbianas estuvieron muy activas durante todas las asambleas previas al #8M de 2018, y que incluso en la marcha del pasado 25 de noviembre contra la violencia hacia las mujeres “casi todas las voceras y coordinadoras de equipos eran lesbianas”. Aseguró que las lesbianas sufren una “doble discriminación en el ámbito laboral: por ser mujeres y por ser lesbianas”. Declaró también que a muchas mujeres lesbianas, por su forma de vestir, de expresarse o de cortarse el cabello, se les niega el acceso a trabajos cara al público, y se las constriñe a trabajos de atención al cliente telefónica o de telemarketing, donde no resultan visibles.

Las mujeres bisexuales, las más invisibilizadas

Lía Benítez, estudiante universitaria que se define como bisexual, dijo a Presentes que “las mujeres siguen teniendo trabajos mal remunerados, y siguen siendo violentadas por ser mujeres en sus trabajos, en espacios de militancia, o en la facultad”. Benítez rechazó especialmente el machismo y el acoso que reciben las estudiantes por parte de profesores y compañeros varones, y declaró que muchas veces se eligen a representantes estudiantiles hombres o se valora su conocimiento por encima del de las mujeres. También señaló que las mujeres bisexuales están “más invisibilizadas que las lesbianas y las trans”. “En mi familia, o con algunas compañeras de facultad, siempre está el comentario de: ‘¿y vos qué sos? ¿Sos o no sos lesbiana? Decidite!’. Y lo que no entienden es que las bisexuales amamos nomás a las personas, porque al final, ¿cuál es la diferencia que hace el género?”, interrogó.]]>

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