Mariana Gómez ante la Justicia: “Los jueces no me dejaron hablar”

Esta mañana fue la audiencia de Mariana Gómez en la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Ciudad de Buenos Aires. Desde temprano, activistas y familiares se acercaron a Viamonte 1147 para acompañar a la joven de 25 años y a su esposa, Rocío Girat, ambas víctimas de violencia policial en un episodio el pasado octubre que terminó con el procesamiento y embargo de Mariana por “resistencia a la autoridad y lesiones”.

27 de febrero de 2018

Por Ana Fornaro 

Fotos: Agencia Presentes 

Esta mañana Mariana Gómez estuvo en una audiencia pública ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Ciudad de Buenos Aires, que debe definir si sigue procesada y embargada. Desde temprano, activistas y familiares se acercaron a Viamonte 1147 para acompañar a la joven de 25 años y a su esposa, Rocío Girat, ambas víctimas de violencia policial en un episodio el pasado octubre  en la Ciudad de Buenos Aires, que terminó con el procesamiento y embargo de Mariana por “resistencia a la autoridad y lesiones”.

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La audiencia de hoy fue clave y se sentía en el ambiente. Mariana estaba nerviosa, no había podido dormir la noche anterior preparando qué diría a los jueces: Que fue un caso de lesbofobia, que el policía que la increpó y detuvo, Jonatan Rojo, la trató de “pibe”, que también la agredió físicamente. Que la jueza de primera instancia, María Fontbona de Pombo, no tomó en cuenta las pruebas cuando la procesó el 29 de diciembre. Y todo, supuestamente, por fumar en un lugar prohibido y defenderse de un policía. Pero Mariana ya declaró otras veces ante la Justicia. Durante su adolescencia fue víctima de abuso sexual.  En todos estos años no la escuchó ningún juez. Hoy tampoco fue la excepción.

“Los jueces no me dejaron hablar. No quisieron escucharme”, dijo a Presentes a la salida de la audiencia. Estaba rodeada por su esposa, su madre y hermano, quienes la abrazaban, intentando calmar sus lágrimas.

Celeste Sbiglia y Facundo Sbiglia, madre y hermano de Mariana Gómez

“Pedimos que el Poder Judicial no avale el machismo”

La sala para treinta personas estaba completa entre familiares, activistas y periodistas. Frente al Tribunal, encabezado por el juez Julio Marcelo Lucini, estaban Mariana y su abogado Lisandro Teszkiewicz. Detrás de ellos, en primera fila, la abogada lesbiana y feminista Luciana Sánchez, integrante de la organización Colectivo para la Diversidad (COPADI) y el defensor adjunto del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad de Buenos Aires, Luis Duacastella. Ambos, junto a otros actores como 100% Diversidad y Derechos y Asociación Pensamiento Penal, habían presentado “amicus curiae”, recursos no vinculantes para dar opiniones y acercar argumentos sobre el caso.

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En su exposición, el abogado defensor hizo hincapié en que la jueza de grado que procesó a Mariana no quiso escuchar el testimonio de Rocío Girat y que hubo una valoración sesgada de la prueba. “Según todos los testimonios, incluido el de Jonatan Rojo, es habitual que se fume en en ese lugar prohibido y nunca antes había habido una detención, lo que demuestra una selección arbitraria del sujeto”, dijo.

Otro argumento de Teszkiewicz fue que la orden de arresto del oficial fue ilegítima. “Mariana y Rocío son un matrimonio pero no cualquier matrimonio. Ambas fueron víctimas de abuso sexual y Rocío, por esos días, estaba por declarar, una vez más, en contra de su padre, un ex integrante de la Armada argentina. Estaba pasándola mal y por eso Mariana la acompañaba a la estación de Constitución cuando se iba a trabajar. Jonatah Rojo las vio besándose y decidió agredir a Mariana y a Rocío por un prejuicio de lesbofobia”.

Aunque aquel día en la estación Constitución, Mariana apagó el cigarrillo, como le pidió el oficial, e intentó irse del lugar, fue detenida. “De acá no te vas, pibe, vos quedás detenido”, le dijo.

“Esa fue la orden ilegítima que Mariana no quiso acatar. Luego fue llevada a la comisaría del subte E, desnudada y requisada”, agregó Teszkiewicz. Y finalizó: “Le pedimos a los jueces que no digan que la palabra policial es más válida que la verdad, que los testimonios y que la prueba. Pedimos que el Poder Judicial no avale el machismo ni el abuso de las fuerzas policiales y revoque este procesamiento”.

Sin lugar para los amicus; sin lugar para Mariana

Luego de finalizada la exposición del abogado defensor, era el momento de hablar de lxs abogadxs que habían presentado los amicus curiae. Pero solo pudieron decir brevemente qué pedían.

En el caso de COPADI, Luciana Sánchez dijo: “Yo quisiera alegar sobre los estereotipos de género utilizados en el fallo de la jueza”. Y por el Ministerio Público de la Defensa: “Yo quisiera alegar sobre este tipo de detenciones ilegítimas por parte de las fuerzas policiales y la falta de proporcionalidad”, dijo Luis Duacastella. No obstante, ningunx pudo alegar.

El juez Lucini dijo que no era el momento para hacerlo, que ya contaban con sus escritos y dio por finalizada la audiencia. Frente a estas palabras, el abogado defensor pidió un momento para escuchar a Mariana, que esperaba poder hablar. El presidente del tribunal se volvió a negar. No quisieron escucharla.

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“La audiencia me pareció pésima. No volvieron a escuchar, una vez más, nuestras palabras. No tomaron en cuenta nuestra versión. A Mariana nunca la escuchó un juez. Era la primera vez que un juez la iba a escuchar y de vuelta se lo negaron. Estamos luchando para que no avasallen nuestros derechos y lo siguen haciendo, en nuestra cara”, dijo a Presentes Rocío Girat a la salida de la audiencia.

El Tribunal tiene hasta cinco días para dar a conocer su fallo y decir si revoca el procesamiento, como pide la defensa, avala la sentencia de la jueza de grado o pide más pruebas.

27 de febrero de 2018

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