"La Policía es una amenaza permanente a la vida de travestis y trans"

Nunca metafórica, la policía del género de Rodríguez Larreta lleva a cabo un aplicado control disciplinar sobre la población de travestis y mujeres trans, un verdadero censo convertido en estadística judicial y policial.

9 de octubre de 2017

Por Luciana Sánchez* San Martín de Porres es un distrito limeño (Perú) que se convirtió en noticia porque su Plan Local de Seguridad Ciudadana 2017 incluyó, entre otros puntos, la “erradicación de homosexuales”. Cuando esto salió a luz, generó un pequeño escándalo y desde el Municipio tuvieron que salir a disculparse, aunque las organizaciones de la diversidad sexual denunciaron que era “puro maquillaje”. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), gobernada hace más de diez años por el PRO, hoy por Rodríguez Larreta, existe y se aplica de manera sistemática, el mismo plan de “erradicación de homosexuales” (aunque en la práctica sean travestis y trans) que en San Martín de Porres. Sólo que tiene otro nombre.

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En el último informe de Conflictividad publicado por el Ministerio Público Fiscal de CABA aparece la figura de “varones detenidos por contravención al art. 81” –oferta y demanda de sexo en el espacio público-. En ambos casos, el peruano y el argentino, la estadística oficial nos habla de la erradicación y la limpieza social ejercida desde el Estado en contra de travestis y mujeres trans en situación de prostitución. Fuente: CODISEC San Martín de Porres Fuente: https://www.fiscalias.gob.ar/wp-content/uploads/2016/06/OctavoInformeConflictividad-baja.pdf Los resultados de esta política, que es de exterminio, vienen siendo denunciados por el colectivo travesti-trans. Ya en 2006 en “La gesta del nombre propio: informe sobre la situación de la comunidad travesti en la Argentina”, Lohana Berkins y Josefina Fernández denunciaban desde ALLIT (Asociación de Lucha por la Identidad Travesti-Transexual) no sólo la baja expectativa de vida de las mujeres trans y travestis, quienes excepcionalmente superan los 40 años de edad, sino las causas que cortan la vida de las compañeras a la mitad. Este informe se actualizó este año en “La revolución de las mariposas”.  Transcurridos once años desde la denuncia de ALLIT, aún con los paradigmáticos cambios legislativos y de políticas, la violencia institucional sigue estando entre las dos primeras causas de muerte de las mujeres trans y travestis en CABA, junto al VIH/sida. Para ser más directa: las travestis y mujeres trans son asesinadas por la policía antes de cumplir los 40 años de edad, o por la transfobia sanitaria que las excluye del acceso a tratamientos médicos que les permitirían seguir con vida. La Policía es una amenaza permanente a la vida de travestis y trans. 

Control disciplinar

Nunca metafórica, la policía del género de Rodríguez Larreta lleva a cabo un aplicado control disciplinar sobre la población de travestis y mujeres trans, un verdadero censo convertido en estadística judicial y policial. Como muestra el informe del MPF, en este accionar es clave en la actualidad la figura del art. 81 del Código Contravencional y de Faltas de CABA, que criminaliza la oferta y demanda de sexo en espacios públicos.
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Esta figura contravencional habilita y legitima el acoso policial constante sobre las mujeres trans y travestis, tanto en el espacio público como en sus casas. Sustrae a cada travesti y mujer trans y al colectivo su autonomía, y pasa a ser la policía quienes deciden sobre las formas de vida y las formas de muerte: en qué barrios pueden vivir y en cuales no, a qué horas pueden circular y por donde, y cuando las detienen – siempre las detienen- qué figura penal les van a cargar, si pasarán encerradas una noche o varios años, si sobrevivirán al encuentro.

Causas armadas

Si bien alrededor del 90% de estas causas armadas por contravención del art. 81 terminan archivadas, el accionar de hostigamiento policial no es repudiado desde la administración pública. Los y las policías y sus jefes/as, quienes realizan y habilitan el hostigamiento constante, nunca son investigados ni sancionados por ello.
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Para acabar con el exterminio travesti- trans, es necesario inhabilitar de una manera efectiva el acoso policial. En esa dirección, derogar el art. 81 podría aportar en reducir drásticamente los contactos involuntarios de las mujeres trans y travestis con las fuerzas de seguridad que por sus características de reiteración, mecánica y consecuencias, constituyen hoy la herramienta más frecuente de acoso y marcaje con la que operan legítimamente las policías. Aunque la historia demuestra que el ejercicio policial y judicial llevarán el “plan de erradicación de homosexuales” hacia otras figuras penales (exhibiciones obscenas, microtráfico, ruidos molestos, resistencia a la autoridad…) sobre las cuales siempre hay que estar atentxs. *abogada lesbiana y feminista. ]]>

9 de octubre de 2017

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