Elektra Trash: “La drag queen es política aunque no quiera”

Elektra Trash nació hace más de 20 años en el concurso de un boliche en Rosario. Su alma máter necesitaba un trabajo, no tenía un peso, se vistió con desechos y ganó. Por estos días, se la puede ver en la segunda edición del Festival Nacional de Arte Transformático (FENAT), del 6 al 8 de octubre en Buenos Aires, donde dará un workshop gratuito de maquillaje.

6 de octubre de 2017

Elektra Trash nació hace más de 20 años en el concurso de un boliche en Rosario. Su alma máter necesitaba un trabajo, no tenía un peso, se vistió con desechos y ganó. Por estos días, se la puede ver en la segunda edición del Festival Nacional de Arte Transformático (FENAT), del 6 al 8 de octubre en Buenos Aires, donde dará un workshop gratuito de maquillaje. Por Paula Bistagnino “¿Sabés qué pasa, mi amor? Que si no te montás bien, mejor no te montes. Porque vas a dar pena. Y que si no te bancás los tacos altos, mejor hagas otra cosa. Altos altos. No plataformas, aguja. Y nada de que te relajás. Cuando sos drag, no podés bajar la guardia: tenés que desfilar todo el tiempo, sentarte bien, moverte impecable hasta que te desmontes. Y que no se te noten tus cejas. Si están mál perfiladas y se ven, está todo mal. Lo lamento: la drag queen tiene que ser muy prolija en su vestuario y en su maquillaje. Porque la prolijidad es belleza, a la gente le gusta consumir belleza y la drag queen es un bien de consumo”. Después de veinte años montándose, más de la mitad de su vida, Liborio Pablo Iuculano tiene el decálogo de mandamientos de la drag queen. Un poco alejado del personaje que hizo parte de la historia drag argentina reciente, se dedica a enseñarlo a sus sucesorxs en su escuela para drag queens y lo lleva casi como un estandarte frente a la improvisación. Hasta en aquel concurso donde debutó a fines de los 80 y se recibió de drag queen en una misma noche, si algo no hizo nunca, fue disfrazarse. “Soy un artista del género. Pero no yo. Cualquiera que lo haga en serio tiene que ser un artista”.

-¿Cómo es que buscabas un trabajo y terminaste siendo drag queen?
Como una necesidad de ganarme la vida. Me había ido de la casa de mis padres a los 18 años, después de decirles que era gay. No porque me hayan echado, necesitaba vivir como quería. Y también quería que ellos tuvieron tiempo para procesarlo. Era chico, tenía una necesidad laboral y conseguía unos trabajos de mierda. Promociones, vendedor de celulares, todas cosas que te gobiernan la vida de una manera hostil y horrorosa. Y de repente surgió un concurso Drag Queen en una discoteca de Rosario, que es de donde soy, y que tenía como premio trabajar como performer en el boliche. Mis amigos empezaron a decirme que me presentara, que era para mí, que era medio actor, medio personaje, medio humorista. Así que armamos una producción y gané. A las dos semanas empecé a trabajar de drag queen. No tenía un centavo, ni siquiera para comprar zapatos, ni medias, ni vestidos ni maquillaje… Era la drag queen  más triste de la historia. Pero creo que la actitud y la energía que tenía compensaban la pobreza.
-¿O sea que lo “trash” (montarte con desechos) fue una necesidad?
Sí. Elektra era completamente diferente al resto de las drag queens y por eso llamaba la atención. Era la zaparrastrosa, pero caminaba igual que ellas. Lo mío sí que era arte. Pero por eso mismo empecé a tener muchísimo trabajo y me hice popular. Ahí fue cuando me di cuenta de que tenía que cambiarme el nombre. Mi personaje era demasiado femenino para llamarse Liborio. Le pregunté a Topacio Fresh, la drag queen del momento en Rosario. Ella me enseñó todo y me adoptó como hija drag queen. Y ella con un diseñador de modas rosarino me bautizaron “Trash”. La noche en la que gané el concurso tenía una peluca de negativos de fotografía, y un vestido con unos plásticos de vidrio polarizados y un alambre de gallinero.
-¿Qué sabías en ese momento del movimiento Drag-Queen?
-En Rosario el movimiento fue muy fuerte siempre estéticamente, sabía qué era. Pero la tendencia era muy la que usa ahora RuPaul. Eran los años noventa, estaba invadida por la estética de la supermodelo. Todas eran así. Elektra también: Elektra era una súper modelo pero del tacho de la basura. Porque yo contaba con una delgadez en ese momento que parecía una garza y me ponía un tacho en la cabeza y me quedaba divino. Así era: me iba caminando al boliche desde mi casa y lo que encontraba en la basura me lo iba poniendo arriba del cuerpo hasta que llegaba. Me fui creando como Elektra durante el transcurso del tiempo, viendo qué le gustaba y qué no a la gente. Como uno se va creando con los años en su vida, en todo. Pero no sabía nada de nada: sólo un poco de maquillaje porque hacía un tiempito había empezado a vender productos Mary Kay para ganarme unos pesos, mientras estudiaba Ingeniería. Gracias a la mamá de un compañero de la facultad. Y además, como a los 15, había sido modelo y sabía caminar en la pasarela… ¡Fui modelo! ¡Fui modelo! 
-Una vez dijiste que ser drag queen no es transformismo sino deformismo. ¿Cuál es tu definición?
-Hubo una época en la que había mucha guerra entre transformistas y drag queens. Y yo dije eso: deformamos al transformismo. Porque el transformismo es el arte de la imitación a la mujer. El drag queen es la creación de un personaje andrógino femenino exagerado. Está vinculado directamente con la estética camp, que es la exageración y lo extravagante, medio kitsch, y que vulgarmente estaba visto como algo excéntrico. Lo que hace Lady Gaga: es lo que nosotros hicimos toda la vida. Más viejo que el gas. No tiene nada de nuevo. Eso fue en Estados Unidos en los 60, pero los ingleses dicen que el drag queen nació en el teatro isabelino cuando las mujeres tenían prohibida la actuación y los hombres las personificaban caracterizados vulgarmente como mujeres. Yo, Liborio Pablo Iuculano, defino al drag queen como un movimiento de travestismo completamente dirigido a la actuación.
-Más allá delo estético del movimiento, ¿cuál es el mensaje político y de ruptura?
-Nunca puede ser algo solamente estético. El drag queen es algo completamente político porque es la Pride en una sola persona es todo el abecedario en uno solo. Es todo el colectivo LGBTIQZKLY+ en una sola persona. Nunca va a ser algo sin mensaje político. Ojalá algún día deje de serlo porque ese sería el día en el que se volvió tan común que dejó de ser ruptura. Querría decir que de verdad la diversidad fue aceptada y todos seríamos mucho más felices. Pero como el mundo tiene tantos cánones de mierda, que el hombre hizo para poder controlar a otros hombres, y están tan instaurados que ven un hombre vestido de mujer como una rareza y es una pelotudez más grande que una casa. Hasta que eso no pase… Es más: una drag queen es toda política aunque ella no quiera serlo. Porque rompe con todo y con todas las categorías. Y hasta dentro del colectivo molestamos. Porque también hay putos fachos y porque los cánones también están dentro del colectivo. Así que hasta que no termina esta idiotez, la drag queen va a seguir rompiendo las pelotas. Y yo he venido a este mundo y voy a seguir trabajando para convertir a este mundo en drag queen. Elektra Trash dará un workshop de maquillaje gratis en la segunda edición del Festival Nacional de Arte Transformático (FENAT), del 6 al 8 de octubre en Buenos Aires. Toda la información en www.festivalfenat.com ]]>

6 de octubre de 2017

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