Se burlaron en la radio de su identidad de género: ésta es su respuesta

SaSa Testa tiene 31 años y es una persona de género no binario: fluido. La semana pasada, un programa radial retomó sus dichos para burlarse de su identidad, diciendo que era una enfermedad o pose. SaSa lxs denunció y responde en esta columna de opinión. “No vamos a descansar en la tarea de que algún día, aunque quizás no lleguemos a verlo, dejemos de ser todOs y seamos todEs. Que viva la anarquía de géneros.”

10 de julio de 2017

SaSa Testa tiene 31 años y es una persona de género no binario: fluido. La semana pasada, un programa radial retomó sus dichos para burlarse de su identidad, diciendo que era una enfermedad o pose. SaSa lxs denunció y responde en esta columna de opinión. “No vamos a descansar en la tarea de que algún día, aunque quizás no lleguemos a verlo, dejemos de ser todOs y seamos todEs. Que viva la anarquía de géneros.” Por SaSa Testa* “El silencio es salud” dice un viejo refrán, nacido y sostenido en la época de la dictadura. Así nos criaron, así crecimos y así muchxs también murieron: en silencio, creyendo que así vivirían mejor. Pero no. Por suerte, algunxs nos otorgamos el beneficio de la duda y, entonces, nos atrevimos a sospechar de varias cosas, entre ellas, de las categorías asociadas a los nombres, de aquello que la biología llama “sexo” y también de las categorías de géneros. Y cuando hablo de la duda, digo que nos otorgamos el beneficio, porque parecería que -en este mundo- no se puede dudar de nada. Y cuando se duda, en seguida hay que encontrarse con la certeza. La duda asusta. La duda es el margen. La duda es abyecta. Nací el 11 de noviembre de 1985 y el discurso médico supo decir que mi sexo era XX, por eso me llamaron “Sabrina Testa”. Sin embargo, nunca me gustaron las cosas que se esperaba que a “Sabrina” le gustaran. “Sabrina” no era lo que la sociedad y la cultura querían que fuera. “Sabrina” vivió siempre en la ambigüedad y, hasta hace unos años, en el silencio, porque, como dije, el silencio era salud. Hoy las cosas son un poco diferentes. Me llamaron Sabrina, sí, pero también me llamo Santiago Testa, tengo 31 años y soy una persona de género fluido; es decir, alguien cuya identidad autopercibida no se ajusta únicamente al universo femenino o al masculino, sino que atraviesa varias vivencias personales de género. Y si hoy puedo decirlo y decirme es porque, antes, existió todo un colectivo de lucha política que accionó para que dejemos de ser todOs y empecemos a ser todEs, todXs, tod*s.

“Me siento orgullosx de pertenecer al colectivo LGBTTIQ”

Hace poco, un medio de comunicación hegemónico decidió darle voz a algunxs representantes de las disidencias y fui invitadx a participar. Acepté porque me pareció muy importante que, en este mundo en el que todo sigue tan dividido y partido en dos, nuestras voces y nuestras existencias pudieran llegar a la mayor cantidad de personas posibles para instalarles, por lo menos, el mismo derecho de dudar del sistema que yo me tuve que autogestionar por vivir en una sociedad más amiga del silencio y la simulación que de las diversidades. Me siento orgullosx de pertenecer al colectivo LGBTTIQ porque también siento orgullo de su historia y de su incansable puja política por el reconocimiento. En esta coyuntura que se erige tan excluyente, mi lucha está ahí, porque esa pelea también es la pugna por romper las jerarquías de género. Y romper las jerarquías, en cualquier caso, siempre ayuda a ver las cosas que se nos muestran como verdades absolutas desde otras aristas. Ahora bien, pareciera ser que, en algunos sectores o para algunas personas que dicen llamarse “comunicadores sociales”, el quiebre de las jerarquías y la visibilización de las fracturas que todo entramado de poder posee, les causa cierto escozor que transforman en discursos patologizantes.

“Trataron mi identidad autopercibida como un síndrome”

El día viernes 7/7/17, el programa “No está todo dicho”, emitido por La 100 (99.9 MHz), conducido por Guido Kaczka y Marcela Tauro, junto con dos panelistas, debatieron sobre el informe de géneros no binarios en el que participé para la televisión abierta. Allí, además de tratar mi identidad de género autopercibida (capacidad de autodenominarme gracias a la Ley de Identidad de Género Nº 26.743, sancionada el 9 de mayo de 2012) como “síndrome”, “un tema psicológico u hormonal”o como “se quiso hacer la distinta”, aun cuando no me siento ni 100% mujer ni 100% hombre, también hablaron del lenguaje inclusivo con fines humorísticos.

Esta situación, claramente, no perjudica solo mi integridad personal sino también que tira por la borda todos los años de lucha política que el colectivo al que elijo pertenecer y del que -como ya expresé- me siento orgullosx, ha llevado a cabo en pos del empoderamiento, de la visibilidad y de la inclusión laboral.

“Viva la anarquía de los géneros”

Por esto mismo radiqué una denuncia en la Defensoría LGBT, en el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) y en la Defensoría del Público. En la Defensoría del Público, pido: que haya una disculpa pública por parte de esta gente. No solo para mí sino para todo el colectivo LGBT, al cual se lo patologiza. Después pido ejercer mi derecho a réplica al aire porque utilizaron mi nombre, mi identidad de género autopercibida sin autorización. Luego pido un taller de género obligatorio para Guido Kaczka, lxs panelistas y todo el equipo de producción de “No está todo dicho”. Reírse del uso del todEs es reírse de la Ley de Cupo Laboral Trans, es reírse de la Ley de Identidad de Género y, en definitiva, es reírse de la posibilidad de pensar que existen otros modos de existencia y que si antes no se nos nombraba era porque no teníamos espacio. Hoy ese espacio está construyendo sus cimientos gracias a las acciones del colectivo LGBTTIQ. Y, por suerte, no vamos a descansar en la tarea de que algún día, aunque quizás no lleguemos a verlo, dejemos de ser todOs y seamos todEs. El que ríe último ríe mejor. Y que viva la anarquía de géneros. *Profesorx de Castellano, Literatura y Latín (JVG), Especialista Superior en Conducción de las Instituciones Educativas de Nivel medio y Equivalentes (JVG), Especialista Superior en Profesorx Tutorx (JVG). Actualmente cursa la Maestría en Estudios y Políticas de Género (UNTREF). Tiene publicado, entre otros textos, el libro La existencia de la Mocha Celis o la visibilidad en la invisibilidad educativa (La mariposa y la iguana, 2016). Dicta clases en el nivel medio.]]>

10 de julio de 2017

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1 comentario

  1. Qué autoridad tiene esta gente para opinar? Por favor! Y encima hacen bromas, imbéciles. ¿Por qué le dan un micrófono a estos infradotados?

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