“Más que ‘niñas con pene y niños con vagina’ existen niñxs con ideas propias”

En Chile no hay una ley de identidad de género. Los principales argumentos del Parlamento para oponerse hacen énfasis en las infancias trans. Desde la Fundación Transitar acompañan a esxs niñxs y sus familias en todos los aspectos de su vida. Su directora, Niki Raveau, cuenta aquí el acto simbólico de ir a renovar el documento de identidad para firmar con sus nombres sociales. Y seguir dando la batalla por la visibilidad.

20 de enero de 2017

En Chile no hay una ley de identidad de género. Los principales argumentos del Parlamento para oponerse hacen énfasis en las infancias trans. Desde la Fundación Transitar acompañan a esxs niñxs y sus familias en todos los aspectos de su vida. Su directora, Niki Raveau, cuenta aquí el acto simbólico de ir a renovar el documento de identidad para firmar con sus nombres sociales. Y seguir dando la batalla por la visibilidad. Por Niki Raveau Fotos: Gentileza de Fundación Transitar La semana pasada fuimos con Transitar al Registro Civil de Maipú a renovar carnet. Lxs niñxs pusieron foto actualizada y firmaron con nombre social. Yo aproveché de cambiar el mío porque ya estaba pasando que no me lo aceptaban. Es un gesto simbólico frente al retraso de las instituciones. Lo haremos una vez al año. De cualquier modo, avanzamos con o sin leyes ni ministerios. Nos fortalece el hacer comunidad y el ser VISIBLES. En este campo (la demanda social), solo lo que se ve existe. En cuanto la niñez temprana (pre 14), lo importante no es un plástico con un nombre legalizado, sino educarse y hacer comunidad. Por ahora, no habría Ley de identidad de género para menores de edad, y eso se debe no sólo a la fácilmente criticable maldad y estupidez parlamentaria: se debe a que muchxs adultxs y paladines tienen por agenda “luchar” por los derechos de niñxs que ni siquiera conocen, a hablar por ellxs o decidir que lo mejor es ocultarlxs o traducirlxs en caricaturas.

[LEÉ TAMBIÉN: Infancias trans en Chile, en el centro del debate parlamentario]
El ego organizacional y la ineptitud para negociar también son responsables. En cuanto lxs jóvenes de Transitar, más de unx quedó sin poder acceder a un simple trabajo de verano, solo porque el burocrático plastiquito todavía dice cualquier cosita. Absurda y patética situación. El tramo entre 14 y 18 años de edad requiere con urgencia una Ley de Identidad de Gënero para poder trabajar (no para incluirse en el cis-tema: trabajar porque es un derecho y una herramienta). Y de 14 hacia abajo, requieren espacio para ser escuchadxs en primera persona. No para ser utilizados como eslogan activista. Espacio para compartir y aprender. Espacio para que ELLXS nos enseñen a nosotras, viejas decrépitas.
[LEÉ TAMBIÉN: La revolución del género: repercusiones de una tapa histórica]
Porque más que “niñas con pene y niños con vagina” existen niñxs con ideas propias. Niñxs cuyas expresiones de género lxs obsoletxs adultxs ni siquiera alcanzamos a entender. Niñxs que no viven una realidad “brutal” ni tampoco bajo el imperio del miedo a causa de manejar más de un nombre. Lo que realmente da miedo y embrutece es tanto blablá conveniente y victimizante. En cuanto mi carnet, tampoco sirve para nada en el mundo práctico. Es un carnet blablá-dadá y punto. Una fotografía del absurdo. Pero también es un bello registro del día en que fuimos a decir, como siempre: existimos, estamos juntxs y somos cada vez más.]]>

20 de enero de 2017

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