La revolución del género: repercusiones de una tapa histórica

Avery Jackson, una niña trans de nueve años, protagoniza la tapa de enero de la revista National Geographic. La edición dedicada a la temática del género, despertó aplausos y polémicas. Cómo ven esta tapa personas involucradas en infancias trans.

2 de enero de 2017

Avery Jackson, una niña trans de nueve años, protagoniza la tapa de enero de la revista National Geographic. La edición dedicada a la temática del género, despertó aplausos y polémicas muy diversas. Presentes quiso saber cómo ven esta tapa personas involucradas en infancias trans. Para su primer número del año sobre “La revolución del género”, la revista National Geographic entrevistó a 80 niñxs de 9 años en ocho países de distintos continentes. Lxs fotografió y les hizo las mismas preguntas, centradas en una cuestión: ¿cuál es el rol que el género juega en sus vidas? De esos ochenta retratos, el de Avery Jackson -una niña transgénero de Kansas, Estados Unidos- se convirtió en la tapa de la revista. La portada, además de una foto que impacta, incluyó el testimonio de Avery: “Lo mejor de ser una niña es que ya no tengo que fingir que soy un varón”. Apenas se conoció el anuncio promocional de la edición, desató tanta polémica que la versión digital abrió una nota para responder a los comentarios. “Dedicamos un número exclusivo a lo que llamamos ‘la revolución del género’ en un momento en que las ideas de la humanidad sobre el género están cambiando, y quisimos explorarlas y explicarlas”, dijo Susan Goldberg, la jefa de redacción.     “Lo peor de ser una niña es que no puedes hacer cosas que hacen los varones”, dijo a la revista otra de las niñas entrevistadas. “Este sentimiento fue expresado por chicas y chicos de todo el mundo, con diferentes palabras y en distintos idiomas. Pusimos a Avery en la tapa porque ella simboliza en buena medida la complejidad de la conversación alrededor del género”, dijo Goldberg. La resonancia de esa tapa que ya se considera histórica fue mundial: “Hemos recibido miles de mails, cartas y comentarios en las redes sociales que van del entusiasmo al estupor, de la preocupación al agradecimiento”, reportó el staff de la revista. “National Geographic está tratando de lavar el cerebro de los jóvenes haciéndoles creer que esta clase de degeneración es normal”, decía uno de los miles escandalizados. Pero más allá de los que se alinearon con las posiciones más conservadoras, también hubo aplausos y críticas de las alas progresistas y de la militancia LGBT. “Alentamos a Avery Jackson” escribió la organización LGBT Freedom for all Americans (Libertad para todos los estadounidenses). Todas las notas del número de enero tratan sobre el género, ya sea a través de un reportaje fotográfico acompañando a una joven trans a una operación de reasignación,  o a través de una indagación desde el arte sobre el impacto de los colores rosa y azul en la crianza de niñas y niños.  En rigor, y en un gesto que no puede interpretarse como casual, la publicación hizo dos tapas: una para los suscriptores – la de Avery- y otro para la venta callejera. Para los kioscos, la tapa no es la niña transgénero mirando resuelta a cámara sino un plano distante de un grupo de personas con diversas identidades sexuales.   Presentes quiso saber conocer cómo miran esa tapa de National Geopraphic personas vinculadas al tema.

“Lxs niñxs trans no siempre desean ese aspecto ideal”

“Me parece excelente que se conozca y se promueva una realidad”, dijo Niki Raveau, directora de la Fundación Transitar (Chile). “Vestir a la niña de rosado y utilizar una imagen de niña muy femenina cae en un cliché. Es todavía más revolucionario conocer que lxs niñxs trans también se toman tiempo en transicionar, y que no necesariamente alcanzan un aspecto ideal o no siempre desean ese aspecto “ideal” que va de un extremo al otro del binario (hombre a mujer, mujer a hombre)”, dijo a Presentes. Robin Hammond es el fotógrafo de National Geoprachic que retrató a Avery antes de saber que se convertiría en la tapa.  Hammond, en una nota en la versión digital salió a explicar los pormenores. Contó que al llegar a la casa de Avery, la encontró vestida así: “Lo que viste en la fotografía es lo que tenía puesto cuando llegué. No le pedí que se vistiera así”, respondió a los miles de comentarios que enfatizaron este punto.  “Algunas personas transgénero prefieren vestirse de esa manera porque sienten que representa mejor su identidad. Es un modo de comunicar quiénes son a un mundo que muchas veces no los acepta” dijo en la nota donde la revista respondió a los comentarios suscitados por la tapa.  

#PonteEnMisZapatos

La directora de la Fundación Transitar considera que lo más revolucionario de lxs niñxs trans está lejos de su aspecto: “Tienen mucho que decir, muchas ideas. Son sus ideas, expresiones y deseos, aquello que realmente revoluciona y no la capa externa”. Con esas ideas, la municipalidad de Providencia (a través del Departamento de Diversidad y No Discriminación) y la Fundación Transitar  desarrollaron el audiovisual #PonteEnMisZapatos, donde lxs niñxs demandan derechos, sin ajustarse al “aspecto ideal”. [embed]https://www.youtube.com/watch?v=qOLb93NMmx0[/embed] Niki recuerda que hace poco vio una entrevista a una niña trans en la televisión vasca. “Solo se conversaba acerca de la dificultad en ser “aceptada”, y en hacer calzar lo externo con el sentimiento interno. Me parece más revolucionario, actual y realista la frase de Selenna (la niña chilena que hizo la transición más temprana) cuando va a casar con Kevin (un chico trans de la Fundación). Nosotras decimos “ok, qué lindo, estamos en el espectro de la novia de blanco y el novio vestido de frac negro”. Después, Selenna agrega: “Pero Kevin va a tener las guaguas”. Esas pocas líneas rompen con la idea de maternidad, paternidad, genitalidad y familia que se ha impuesto. La propuesta de Selenna pasa a ser un nuevo modelo de hacer comunidad. Ese tipo de ideas es la que me gustaría ver destacadas”.

“La gente que apoya esta lucha no necesita ver  la cara de Lulú”

Lulú tiene la misma edad que Avery y vive en la Argentina. Hace unos años, su madre, Gabriela Mansilla, vio un documental sobre otra niña transgénero de Estados Unidos, Josey Romero, también producido por National Geographic , y empezó a mirar de otra manera la historia de su hija. “Fue como si me pasara una topadora por encima. Ahí entendí que era una nena trans, que su identidad era la de una nena. Lloré veinte días. Y reaccioné. Me dije: si quiere ser princesa, yo la voy a ayudar”, le contó Gabriela en 2013 a la periodista Mariana Carbajal, en una nota que se publicó en Página/12. Lulú es un nombre inventado para proteger la identidad de la niña que a los 6 años (en octubre de 2013) recibió una nueva partida de nacimiento y un DNI con su identidad autopercibida sin judicializar el trámite. Se lo consideró el primer caso en el mundo. Desde hace unos días, muchas personas le hicieron comentarios a su madre acerca de la tapa de Avery.  “No estoy de acuerdo con mostrar la cara de los niños”, dijo Gabriela a Presentes, aclarando que no se detuvo demasiado a mirar la tapa. “Si bien todo depende del país, el contexto y las intenciones, sería mejor no exponer así a los chicos, nunca sabés la repercusión, buena o mala que puede llegar a tener. Yo hasta hoy recibo felicitaciones en la calle y también gente que me pregunta cómo le hago esto a mi hijo varón” Gabriela dice que “una cosa es exponer el tema por algo que uno quiere alcanzar, y otra es la sobreexposición innecesaria. La historia siempre puede ayudar a otras personas, pero no la exposición de niñas y niños. Y somos los adultos los que deberíamos asegurar que tengan una infancia común. Salir en la tapa de una revista no me parece que ayude en ese sentido”, señaló Gabriela.  Y aclaró que sí apoya y valora iniciativas como el video de la niñez trans que se hizo en Chile, una iniciativa que aprecia, ya que considera allí no se sobreexpone a lxs niñxs. Desde hace años, medios de comunicación de diversos países del mundo le piden una foto de su hija. La madre -que cría sola a Lulú y a su hermano, porque el papá los abandonó- se niega. “Si para mí por momentos es difícil manejar el acoso mediático, no imagino cómo será para una niña o niño. Lo que sí sé es que jamás van a encontrar en ningún medio la cara de Lulú. Ella no tiene que ser un fenómeno, tiene que poder vivir el ahora sin que la señalen por la calle. Por eso, las fotos de mi hija están entre la gente que ama a mi hija”. Está convencida: “La gente que apoya esta lucha no necesita ver  la cara de Lulú para creer en esta infancia libre, feliz, sana. No hace falta ver para respetar ni ver para creer”.  

Quién es la niña de la tapa

Avery Jackson vivió los primeros cuatro años de su vida como un varón. Está habituada al activismo desde mucho antes de salir en esta tapa. En febrero de 2014, un perfil publicado por el Kansas City Star reprodujo una conversación que Avery a los seis años tuvo con Caroline Gibbs, terapeuta y la directora del Instituto Transgénero de Missouri. -¿Podrías contarme algo sobre vos? ¿Sos una nena o un nene?- le preguntó Gibbs. -Soy una niña- respondió Avery. -¿Qué te hace pensar eso? -Sólo que lo soy. -¿Tiene que ver con la ropa o con los juegos? -No. Simplemente que soy una niña. A los siete, Avery grabó un video que se viralizó en las redes sociales, contando su historia: “Cuando nací, los doctores dijeron que era un varón, pero yo sabía en mi corazón que era una mujer. Mi cuerpo tiene algunas partes masculinas pero eso no está equivocado, eso está bien. Es muy duro no poder ser vos, y yo era una mujer”, dice la niña mirando a cámara. “Hay gente que no entiendo, gente que tiene miedo de lo diferente”. Se pregunta:  “¿A quién le importan las partes de mi cuerpo? ¿acaso ustedes andan desnudos? Es duro ser transgénero, pero hoy estoy orgullosa de ser quien soy, porque soy transgénero y soy una mujer. Y soy una niña normal, una niña transgénero normal”. https://www.youtube.com/watch?v=XUN75MGqdpU  ]]>

2 de enero de 2017

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2 comentarios

  1. Ya sea porque la sociedad lo entiende, o a la fuerza, xqe lo empiezan a visibilizar (como en este caso), la transexualidad, el trasngénero, va a ser una realidad de muchas personas de las que alcanza actualmente. Y me alegra que así sea.
    El mundo cambia, hay resistencias, pero eso no nos va a impedir que logremos caminar hacia un mundo donde quepan muchos mundos.

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