Madres buscadoras de México: “La pelota vuelve a casa, ¿nuestros desaparecidos cuándo?”
Las madres buscadoras de México crean estrategias para visibilizar durante el Mundial 2026 la búsqueda de desaparecidxs. Actualmente se registran 134 mil personas desaparecidas.

CIUDAD DE MÉXICO, México. Este año se juega el Mundial de Fútbol FIFA 2026 y tres ciudades de México serán sedes. Por ello, las madres buscadoras se preguntan, haciendo referencia al slogan del gobierno, “la pelota vuelve a casa, ¿nuestros desaparecidos cuándo?”.
Hoy en el país están desaparecidas más de 134 mil personas, de acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Y hay una crisis forense de más de 72 mil cuerpos sin identificar en servicios forenses, escuelas de medicina y fosas comunes.
Las madres buscadoras advierten que las políticas mundialistas del gobierno federal y locales intentan invisibilizar esta crisis de derechos humanos. Recientemente el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU la calificó como “una práctica generalizada y sistemática” y “una crisis humanitaria”.


“Les hablamos hoy con palabras futboleras a ver si así nos ven, nos escuchan. Les meteremos todos los goles posibles a la impunidad. Seguiremos jugando todas las copas necesarias hasta el regreso a casa de las personas desaparecidas”, dijeron madres buscadoras durante un evento en el marco del 10 de mayo (Día de las Madres).
Y agregaron: “sí nos importa el fútbol, pero más nos importan nuestros desaparecidos. Ojalá les doliera el hueco inmenso que hay en una sociedad con miles de niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres desaparecidas, tanto como les duele perder un partido de fútbol”.
Una brecha de recursos: el Plan Kukulcán frente a las búsquedas
El contraste entre la inversión en seguridad por el Mundial y la búsqueda de personas es uno de los puntos más críticos de la denuncia que por años han hecho los colectivos que buscan a sus desaparecides.
Bibiana Mendoza, del colectivo guanajuatense Hasta Encontrarles, cuestionó directamente esta brecha durante la presentación de un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
“¿Cuánto dinero se está repartiendo para el mundial?, ¿cuántas personas hay dedicadas para buscar a cuántas personas desaparecidas? De verdad que da vergüenza verlo. Y por eso las mujeres buscadoras tenemos que levantarnos todos los días a hacer el trabajo que las autoridades no hacen, sin importarnos que nos quiten la vida. Porque los tenemos que encontrar y porque también estamos luchando para que las personas que no están atravesando lo que nosotras, no lo tengan que atravesar”.


Con el llamado “Plan Kukulklán”, una estrategia de seguridad mundial, el Estado blinda estadios, aeropuertos y hoteles con tecnología de punta antidrones, vigilancia aérea y barridos preventivos contra ataques químicos y nucleares. Mientras, las madres buscadoras deben costear sus propias herramientas de difusión, picos, varillas videntes y palas para las búsquedas en campo. No cuentan con la protección estatal y se enfrentan, además, al riesgo de ser asesinadas o desaparecidas por realizar el trabajo que le corresponde a las autoridades.
Entre 2010 y 2026, 44 personas buscadoras han sido asesinadas o desaparecidas en México por intentar localizar a sus familiares. Cinco de estas agresiones han ocurrido durante el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, de acuerdo a Artículo 19.
Acciones de búsqueda: pega masiva de fichas, cascaritas y videos con IA
Los colectivos de al menos quince estados están organizando una serie de movilizaciones pacíficas, y actos de protesta y memoria. Intentan aprovechar la vitrina internacional del Mundial para exigir que las personas desaparecidas sean buscadas en vida, y haya verdad y justicia.
Repartir y pegar fichas de búsqueda y construir memoriales no son acciones nuevas. Son parte de las estrategias de búsqueda que tienen los numerosos colectivos y madres buscadoras en todo México. Sin embargo, las familias observan algo que ha sucedido particularmente este año, y es la destrucción y vandalización de fichas de búsqueda de personas desaparecidas por parte de policías y funcionarios públicos.
Las familias buscadoras denuncian que estas acciones de borramiento “son parte de una ‘limpieza’, dar una ‘imagen limpia’ para los turistas. Para decir aquí no pasa nada”.
“Es vergonzoso escuchar que (las autoridades) quieren cooperar con las víctimas cuando se han encargado de tapar todas las fichas de personas desaparecidas para recibir un mundial de fútbol. Es más importante que se vea la foto de un futbolista que la de mi hermano Manuel, que lleva ocho años desaparecido”, dijo Bibiana Mendoza durante su intervención en la presentación del informe de la CIDH.
Ante la coyuntura mundialista las personas buscadoras planean una serie de acciones en la que piden la participación de la sociedad para solidarizarse el 11 de junio, día de la inauguración, en el Estadio Banorte (antes Estadio Azteca).


Cuáles son las acciones
- Distribución masiva de fichas de búsqueda: la idea es repartir hojas con las cédulas de personas desaparecidas en los accesos de los estadios para que les asistentes que ingresen a los partidos las muestren.
- “Cascaritas por la memoria”: en distintas plazas públicas activarán partidos de fútbol simbólicos para hacer presente a las víctimas. Las familias buscadoras dicen que es también una forma viva de tener presente a sus amores, porque a muchas personas desaparecidas les gusta este deporte.
- Campaña con IA: el colectivo Luz de Esperanza generó videos hechos en inteligencia artificial que muestra a personas que están desaparecidas contando la crisis humanitaria que atraviesa el país.
“Estos videos se hicieron con fotos de nuestros hijos. Con la IA van contando temas del mundial, de las acciones del gobierno para no buscarlos, y al mismo tiempo van apareciendo fichas de búsqueda. Son miles de personas las que nos hacen falta y esta campaña trata de buscar un impacto en toda la gente que viene a disfrutar del futbol. No está mal disfrutar del futbol, lo que está mal es olvidarlos”, explicó en entrevista Hector Flores, cofundador de este colectivo de búsqueda.


El mapa del horror en las sedes mundialistas
Las sedes del mundial en México coinciden con algunas de las regiones más laceradas por esta crisis de derechos humanos.
Jalisco, sede de cuatro partidos, es el estado con mayor número de desapariciones a nivel nacional con más de 16 mil víctimas. Allí se han hallado centros de exterminio como el rancho Izaguirre, donde se encontraron cientos de pantalones, zapatos, mochilas y documentos que evidenciaron las dimensiones del reclutamiento forzado y la crisis de desapariciones en México. Y a menos de 20 kilómetros del Estadio Akron, se han localizado múltiples fosas clandestinas con cientos de bolsas con restos humanos.
Nuevo León, con el Estadio BBVA como sede, ocupa el quinto lugar nacional en desapariciones. Y la ciudad de México (CDMX) registra un aumento de desapariciones de mujeres y adolescentes, sobre todo en las alcaldías del sur de la ciudad, donde se ubica el estadio del partido inaugural.


“Las desapariciones en México son crímenes de lesa humanidad”
El 2 de abril de 2026, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU activó por primera vez en su historia el artículo 34 de la Convención Internacional, solicitando llevar la situación de las desapariciones en México ante la Asamblea General. El Comité concluyó que existen «indicios fundados» de que las desapariciones forzadas en México “constituyen crímenes de lesa humanidad debido a su carácter sistemático y generalizado”.
El informe documenta la participación directa de servidores públicos y la complicidad estatal con grupos criminales, y señala “una impunidad casi total”. La ONU ha propuesto a México cooperación técnica y apoyo financiero “para fortalecer el análisis forense y la investigación de los vínculos entre autoridades y el crimen organizado”, una oferta rechazada por el gobierno federal. La presidenta de México hizo mención de su postura argumentando que “en México no existen las desapariciones forzadas desde el Estado”.
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su reciente informe Desapariciones en México, subrayó que “la responsabilidad del Estado es ineludible debido a la falta de prevención, búsqueda y justicia (…) incluso si no existe una política federal deliberada de desaparición”.


“La respuesta del Estado es una narrativa de negación”
Ante los señalamientos de la ONU y la CIDH, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por la reducción de las cifras oficiales sin sustento metodológico y legal, y negando las desapariciones forzadas. Es decir, aquellas en las que el Estado participa.
El gobierno calificó el informe de la ONU como «tendencioso», «parcial» y “carente de rigor jurídico», argumentando que las desapariciones forzadas cometidas por autoridades federales han «desaparecido» desde 2018, año en que el partido político de la presidenta y modelo de nación entró al poder con el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
«La respuesta del Estado es una narrativa de negación. Dicen que ya no hay desaparición forzada, pero nosotras las seguimos viviendo en cada retén, en cada omisión de las fiscalías que no nos reciben. Lo vivimos en cada amenaza que recibimos. Cada vez que no toman nuestras denuncias, que no investigan y mucho menos investigan a sus propios agentes que también están vinculados en este horror que vivimos», denuncian madres buscadoras.
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