Justicia por Caí: una mujer trans de 33 años fue asesinada a golpes en Misiones y marcharon para pedir no quede impune

Claudia Gabriela Gómez, Caí, era una mujer trans de 33 años. La encontraron inconsciente tras haber sufrido un golpe mortal. Su vida refleja la cadena de violencias estructurales que sufren las personas trans.

13 de abril de 2026
Maby Sosa
Edición: María Eugenia Ludueña

BUENOS AIRES, Argentina. El 8 de abril murió Claudia Gabriela Gómez, “Caí”, una mujer trans de 33 años que vivía en Puerto Iguazú, provincia de Misiones. Caí estaba internada en el hospital SAMIC desde el 2 de abril, cuando dos vecinas la encontraron inconsciente en la calle, en un sendero del Parque Municipal El Eucaliptal, sobre la avenida Libertad. Tenía rastros de golpes que la autopsia confirmó como traumatismo encefalocraneano, producto de un golpe que le fracturó la base del cráneo.

En diálogo con Agencia Presentes, Nazarena Fleitas, referente en Misiones de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA), relató que Caí llegó de Paraguay a Posadas cuando era adolescente, y que desde 2022 se instaló en Puerto Iguazú. 

El crimen de Caí, para Darío Rojas, director de Diversidad y Géneros de Puerto Iguazú, muestra un “retroceso social muy doloroso”, dijo a Presentes. 

Hasta ahora hay tres personas detenidas por el hecho, dos adultas y un menor. Se llegó a ellas tras la recolección de testimonios y rastrillajes en la zona donde fue hallada la víctima. 

El ataque, de acuerdo a lo que se informó a Presentes desde la investigación policial, “se habría producido presuntamente en un contexto relacionado al intento de sustraer elementos a la víctima, línea que continúa siendo analizada en el marco de la investigación.” 

La causa se investiga como homicidio agravado por odio a la identidad de género: un transfemicidio. Está a cargo del Juzgado de Instrucción Nro. 3.

Sexilios: de Paraguay a Misiones

Claudia Gabriela Gómez había nacido en Encarnación (Paraguay). Según relata Nazarena Fleitas, llegó a Posadas a los 11 años, cuando huyó de su casa familiar tras la muerte de su madre. Nazarena cuenta que se conocieron en cuando Caí trabajaba en una panadería del barrio San Lorenzo que era de unos parientes lejanos.

La  historia de Caí muestra el derrotero de vulnerabilidades de las vidas trans . Del trabajo precario, al trabajo sexual y al consumo problemático en ese contexto. Para Nazarena, esto es una consecuencia de la expulsión familiar y de la falta de protección estatal que empezó en Paraguay. “Ella llegó a Misiones buscando algo mejor, como la mayoría de las compañeras que llegan a nuestro país, buscando la contención que el suyo les niega. Su historia es la de una mujer trans migrante atravesada por violencias estructurales que comenzaron mucho antes de su muerte.” 

De Posadas, Caí se fue a vivir a Puerto Iguazú en 2022. Se instaló en una casita, en Fortín Mbororé, en los predios de la comunidad mbya guaraní. Su vida, destaca Fleites, transcurría en condiciones extremadamente precarias. 

Recuerda que fueron muchos los intentos por sacar a Caí de la situación de consumo en la que estaba. “No tener una familia que ayude o acompañe hace que sea todo mucho más complicado”, se lamenta. 

En los últimos días, Fleitas intentó comunicarse con la familia biológica de Caí. Con algunos datos, supieron que tiene un hermano en Paraguay y dos en Argentina. Lograron comunicarse con una de ellas, quien les aportó datos legales pero no quiso tener más contacto. Esta falta de datos, dice Nazarena, trajo previo a la muerte de Caí, una cadena de problemas, “ Que la compañera fuera una migrante sin ningún tipo de documento dificultó mucho el acceso a las ayudas en su momento”. 

 “Este hecho exige mirar algo más profundo porque no son casos aislados. Las historias como la de Caí empiezan en la desigualdad, en la falta de acceso real a derechos, en sus propios países que no llegan a tiempo y en sociedades que expulsan”. 

Tanto para Rojas como para Fleitas, el contexto del crimen se vincula además con el consumo problemático. En los últimos años, la zona fronteriza de Misiones sufre la propagación del consumo de “pedra”, una droga similar al paco. Ambxs cuentan que Caí ya había sufrido golpes en la misma situación de consumo. 

Fleitas se contactó con el cacique de la comunidad mbya guaraní luego de que se difundiera que los sospechosos son parte de esa comunidad. El hombre le manifestó su preocupación por el consumo problemático que existe en la zona. “En la comunidad mbya guarani hay varias compañeras trans y LGBT. Muchas con consumo, aunque no tan problemático, me parece vital comenzar a hablar de esto y hacer capacitaciones al respecto”, dijo a Presentes

Un retroceso social

“Quién no la quería a Caí”, dice a Presentes Darío Rojas. “Teníamos una relación muy hermosa, era una chica muy buena, muy querida”, agrega. Se lamenta no haber conseguido sacarla de la situación de consumo. “Me da mucha impotencia porque hemos hecho muchos intentos, no tenía por qué terminar así”, agrega. “Este crimen es un motor para fortalecernos como comunidad LGBT. Estamos viviendo momentos muy duros en este país con la violencia”. 

Para Rojas, también embajador de turismo LGBT en Puerto Iguazú, este episodio demuestra cuánto falta profundizar el trabajo en los territorios, entrar en las zonas y trabajar más en la prevención de drogas y violencias. “Nuestra sociedad no es así. Argentina era vanguardista en temas de inclusión y esto habla de un gran retroceso”. 

La despedida de Caí

Tras la negativa de la familia de Caí de trasladarse hasta Misiones para gestionar la despedida de Caí, la dirección de Diversidad de Puerto Iguazú, a través de Rojas, se hizo cargo de los trámites y de la organización. “Nadie merece ese trato, por eso nosotros quisimos un buen sepelio, un digno sepelio como ella merece”. 

Otra vez el odio, la violencia y la indiferencia se llevan la vida de una compañera. Otra vez una identidad trans es silenciada. No podemos naturalizarlo, no podemos mirar para otro lado. Cada crimen de odio duele, atraviesa y nos recuerda que aún falta mucho para vivir en una sociedad con igualdad real. Exigimos una investigación seria, rápida y con perspectiva de género y diversidad. Exigimos que este hecho no quede impune. Exigimos justicia por Caí”, dijeron desde ATTA el sábado 11 cuando se realizó el sepelio. Esa misma tarde, organizaciones LGBT realizaron una manifestación en la Plaza San Martín de Puerto Iguazú para pedir justicia por ella.

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