Aumento y récord de crímenes de odio en Argentina: uno cada 38 horas

El 2025 marcó un récord en violencias hacia personas LGBT en Argentina, según el informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio.

19 de marzo de 2026
Agustina Ramos
Edición: María Eugenia Ludueña

El 2025 marcó un punto de inflexión en lo que respecta a la violencia contra personas del colectivo LGBTIQ+ en Argentina. A lo largo del año ocurrieron al menos 227 crímenes de odio basados en la orientación sexual o en la identidad de género, lo que implica un aumento del 62 por ciento con respecto al año anterior. Se trata de la cifra más alta que registró el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio desde que comenzó a funcionar hace diez años: un crimen cada 38 horas. 

Batalla cultural, discursos de odio y violencias

El informe que se dio a conocer hace unos días señala que los perpetradores fueron en su mayoría personal de las fuerzas de seguridad y desconocidos que actuaron en la vía pública. La modalidad más utilizada en los ataques fueron los golpes. El contexto: un Estado que se retiró de su rol de proteger y garantizar derechos, y eligió al colectivo LGBTIQ+ y a los feminismos como blancos de ataque de su “batalla cultural”.

“En pocos años, prácticamente se duplicaron los crímenes de odio en nuestro país. Es evidente que tiene que ver con cómo se han profundizado e instalado los discursos de odio y la violencia desde el gobierno nacional en nuestra sociedad”, compartió la activista lesbiana y presidenta de la Federación Argentina LGBT (integrante del Observatorio), María Rachid. 

Violencias en 2026

En los primeros meses de 2026 ya tuvieron lugar una serie de agresiones contra la diversidad sexual. 

El periodista y columnista en Futurock, Lucas Román, denunció haber sufrido una golpiza por parte de un hombre a plena luz del día en el barrio porteño de Almagro. “No está superado esto de ser trolo”, expresó Román sobre el hecho. 

Leonardo Javier Veterale, el comediante conocido como La Barby, también denunció haber recibido agresiones a la salida de la radio donde trabaja como columnista en La Negra Pop

La noche del 25 de enero fue atacada en su domicilio Sharlotte Plaza, presidenta del Colectivo LGBTIQ+ Mariposa Multicolor de Calilegua, quien sufrió heridas que pusieron en riesgo su vida. 

Los últimos días los medios dieron a conocer la noticia del asesinato del docente Walter Daniel Aguirre (55 años), en el barrio porteño de Caballito, como el ataque de un presunto “viudo negro”. Nada dijeron sobre la posibilidad de que se trate de un crimen de odio, pese a contar con características propias de uno. Aguirre ingresó a su departamento, de noche, junto a un joven. Fue encontrado por uno de sus empleados al día siguiente, solo, asesinado y maniatado. De momento, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 58, a cargo de Jorge Emilio Fernández, no quiso brindar información a la prensa. La FALGBT se puso a disposición de la fiscalía y le acercó su reciente Informe de Crímenes de Odio LGBT+. 

Más violencia institucional 

La violencia ejercida por fuerzas de seguridad se multiplicó de manera alarmante: de 17 casos registrados en 2024 a 64 casos en 2025. 

El año pasado, entre el 18 y el 26 de noviembre (ocho días), policías de las provincias de Salta, Córdoba y Buenos Aires intervinieron en las muertes de tres personas LGBT+. Además, organizaciones sociales denunciaron que el 14 de abril durante la madrugada, personal del Servicio Penitenciario Bonaerense irrumpió de manera violenta en el Pabellón 9 (pabellón de diversidad) de la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica, agrediendo a más de 45 personas LGBT+. Y en Córdoba, ocho guardiacárceles de la Cárcel de Bouwer fueron detenidas por la denuncia de una golpiza a un interno trans.

El mayor porcentaje de los crímenes del 2025 (32%) ocurrieron precisamente en comisarías y establecimientos penales.

“Las fuerzas de seguridad y los servicios penitenciarios operan, en numerosos casos, como agentes directos de producción de daño, convirtiendo al Estado —que debería garantizar derechos— en perpetrador de violencias extremas contra personas LGBT+, particularmente contra la población trans”, analiza el informe.

Otro dato llamativo es que un porcentaje alto (43%) de los perpetradores de las violencias contra el colectivo LGBT+ no conocía a las víctimas. “Hoy hay una minoría que se siente legitimada y con la impunidad de expresar su odio con violencia concreta”, compartió la activista Rachid. 

Quiénes son las víctimas

-La mayor proporción de víctimas de crímenes de odio registradas en el informe 2025 corresponde a mujeres trans y travestis, quienes concentran el 62,5% de los casos (142). 

-En segundo lugar se encuentran los varones gays, que representan el 22% (50). 

-En una proporción menor, pero significativamente más alta que el año anterior, se registran los varones trans (18 casos, frente a 5 en el 2024). 

-Le siguen las lesbianas (13) y las personas no binarias (4).

El año pasado comenzó con el discurso del presidente Javier Milei frente a la comunidad internacional en el Foro Económico Davos, donde atacó y desinformó sobre la comunidad LGBTIQ+. Las semanas posteriores ocurrió una seguidilla de ataques a lesbianas visibles. Entre ellas se encontraban Agui y Vane. Un hombre que las venía acosando, Orlando Alcides Lutz Fogar, materializó su amenaza y prendió fuego la casa en la que vivían junto a su hija. 

“No sé cómo vamos a hacer para reparar el daño que han hecho en nuestra sociedad, pero vamos a seguir intentando luchar porque lo que nos pasó no vuelva a suceder. Que no piensen los violentos que son impunes y que no hay justicia”, dijo a Presentes Agui, quien perdió su casa y afronta grandes gastos para salir adelante, lo que le ocasionó deudas. 

En marzo de este año, la fiscalía interviniente solicitó la elevación a juicio oral de la causa que investiga el hecho. Se desarrollará en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de La Plata. Aún no tiene fecha. 

Del total de crímenes de odio registrados en 2025, el 64,8% (147 casos) corresponden a lesiones al derecho a la integridad física, es decir violencia física que no terminó en muerte. Se trata de un aumento del 101% con respecto al 2024.

El 35% restante (80 casos) fueron lesiones al derecho a la vida, donde las víctimas murieron. Hubo 16 asesinatos (10 mujeres trans, 5 varones gays y una lesbiana), 53 muertes por violencia estructural y once suicidios. 

Qué es un crimen de odio

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ entiende a los crímenes de odio como agresiones voluntarias que buscan el daño o la muerte de la víctima motivadas por el rechazo, desprecio, odio y/o discriminación hacia el colectivo al que pertenecen. Además, contemplan a las lesiones de derechos por omisiones debidas a la ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural. 

“Los crímenes de odio se caracterizan por ser cometidos con una descomunal rabia, con

prácticas de extrema violencia y, en los casos de asesinato, con un nivel de ensañamiento que demuestra que arrancarles la vida a las víctimas no resulta suficiente, sino que además sus cuerpos quedan destrozados”, detalla el último informe.

En este sentido, la modalidad empleada más frecuente de los crímenes fueron los golpes, que concentran casi el 40% de los casos (90 hechos).

En los últimos dos años, además, se dio un incremento del registro de las lesiones autoinfligidas. En 2025 fueron al menos 26 casos. “Estas situaciones se inscriben en trayectorias vitales atravesadas por discriminación, precarización de las condiciones de vida y desprotección estatal”, advierte el informe.

Uno de los aspectos más alarmantes es la situación que atraviesan las juventudes travestis y trans a partir del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 62/2025. Con él, el Poder Ejecutivo modificó la Ley de Identidad de Género al restringir el acceso a tratamientos de afirmación de género para personas menores de dieciocho años.

“La falta de acceso al trabajo, a la salud y a redes de contención institucional constituye un factor central para comprender el aumento de las violencias registradas en 2025”, indica el informe. 

Del total de las lesiones al derecho a la vida registradas durante 2025, el 66% (53 casos) corresponde a muertes por violencia estructural. Es decir, aquellas en las que la vulneración sistemática e histórica de derechos generó las condiciones materiales de precariedad que desembocaron en esas muertes evitables, la mayoría de mujeres trans o travestis. 

“La violencia por odio hacia las personas LGBT+ se ha intensificado de manera directa en un contexto de regresión de derechos, debilitamiento institucional y legitimación estatal del discurso discriminatorio”, concluye el informe.

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