Sin feminismos no hay futuro: Mujeres y diversidades unieron luchas en marcha 8M
La potencia de los transfeminismos volvió a tomar las calles y a demostrar su poder de convocatoria y transformación, en especial en las nuevas generaciones. Esto es lo que vimos y escuchamos en la multitudinaria marcha en la Ciudad de Buenos Aires.

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CIUDAD DE BUENOS AIRES, Argentina. La potencia del movimiento transfeminista volvió a tomar las calles para protestar contra el fascismo y racismo del gobierno. Miles de mujeres y diversidades multiplicaron sus voces del Congreso a la Plaza de Mayo, donde se leyó un documento redactado tras un mes de asambleas feministas y acaloradas discusiones. “Bajo todos los gobiernos, fue la lucha y movilización en las calles la que nos permitió defender y conseguir derechos”, leyó Liliana Daunes en el cierre, frente a la Casa Rosada.
“Sin feminismo no hay futuro” escribió alguien en una valla que separa esa sede del gobierno de la Plaza de Mayo. Esa idea sintetiza la inmensa movilización por el 8 de marzo, Día de las Mujeres Trabajadoras, que se realizó ayer en varios puntos del país. La multitud que colmó la avenida de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires reflejó la diversidad de sectores que confluyen en el movimiento transfeminista argentino.
Fue una marcha heterogénea en reclamos y generaciones. Después del mediodía, las calles alrededor del Congreso comenzaron a poblarse de mujeres, en su mayoría, y diversidades. La consigna principal: “unir las luchas”.


Feminismos, ¿para qué?


Tatiana Quispe, del pueblo quechua aymara, comunicadora de Telesisa, “LGBT y villera”, marchó con otras mujeres de naciones indígenas, junto a la música de los sikus. “El feminismo es lo que hoy se está dando en este tiempo y espacio, transformaciones en lo social y en lo cultural, la lucha y la resistencia. Ser feminista hoy no tiene mucho que ver con una definición o concepto, sino con lo que uno hace de lo que piensa y desde lo que es el sentir, para transformar este mundo tan patriarcal, tan colonial y tan racista”.
Estela Díaz, la ministra de Mujeres y Diversidades de la provincia de Buenos Aires, también habló del feminismo como un movimiento trascendente para todas las vidas. “Hoy más que nunca el feminismo es una voz de resistencia a la extrema derecha, un imperativo ético y político. Porque plantea la igualdad, la justicia, la inclusión de quienes están más excluidos de esta sociedad. En un tiempo de desamparo, de crueldad, de abandono, del plan de descarte de la humanidad entera, el feminismo plantea otra ética y un modelo que también incluye a los varones. Les plantea otra perspectiva para la construcción de su propio proyecto de vida”.
En la Columna Mostri, Ese Montenegro, expresó: “Hay que seguir diciéndonos feministas. Porque el fascismo avanza, y solo hay dos tipos de género, fascista o antifascista. El feminismo es antifascista por definición.”
Feminismos en las voces más jóvenes


Decenas de chicas corrían entre risas por una de las calles laterales de la Avenida de Mayo. “Vengo desde que tengo 10 años con mi mamá. Ahora con mis amigas”, decía Sofía en una columna de estudiantes secundarias que buscaban llegar a la plaza evitando las calles repletas.
Diez años después del primer Paro Internacional Feminista y del Ni Una Menos; ocho después de la “marea verde” en pleno macrismo, los feminismos siguen siendo una fuerza viva y con fuerte poder de convocatoria y transformación para las nuevas generaciones. La marcha del 8M tuvo una gran participación de adolescentes.
“Vengo con mi familia. Un poco es nuestra fiesta pero también es el momento para que no nos quiten nuestros derechos”, expresó Florencia de 16 años. A su lado, su prima decía. “Desde que tengo 8 años venimos con mi mamá y ahora se sumaron mi tía y mi prima. Éste es nuestro lugar”, agregó Paula.
Uma, de 13 años, vino desde Pilar y marchó con sus amigas, envuelta con una bandera de la diversidad. “Soy bisexual y feminista. Marcho porque cada 32 horas hay un femicidio. Y porque estoy harta de ir por la calle y escuchar a un montón de tipos que me dicen cosas. Si sos chabón no vivís con ese miedo de que te violen”.
Resistencia y furia travesti
Macarena Cornejo, coordinadora del área formación de la Mocha Celis, y Dixie Valentine y, también trabajadora de la Mocha y artista, marcharon en la columna del Bachillerato Popular el mismo día que la escuela inició las clases. “Caminamos juntas, enlazadas con todos, porque entendemos que es la única manera de resistir forjando lazos. Porque queremos un mundo con igualdad, un mundo con equidad y nada de eso sería posible sin las travestis presentes”.
Daniela Ruiz, actriz, docente de teatro, activista travesti e integrante de Identidad Marrón nos decía: “Marcho porque soy transfeminista, antirracista, antifascista y porque creo en la reivindicación política de las identidades travestis trans. Marcho por todas nuestras hermanas para decir, «Basta de travesticidio, basta de transfemicidios y transhomicidios. Marcho porque soy sorora y creo en seguir luchando contra este sistema patriarcal, por eso estoy acá, por eso soy visible y creo en la furia travesti”
Florencia Guimaraes, activista travesti, llegó desde La Matanza. “Marchamos contra las políticas de hambre, ajuste, saqueo, represión y exterminio del gobierno de Milei. Seguimos exigiendo justicia por nuestras compañeras desaparecidas y por las que cayeron en redes de trata.También como matanceras, queremos saber qué es lo que sucedió con el narcofeminicidio prostituyente de Brenda Lara y Morena, por quienes seguimos exigiendo justicia. Estamos acá las travestis, como siempre, hermanadas. Por más que en muchos lugares se hable del Día de “la mujer” como algo reduccionista, acá estamos las cis, las trans, travestis, feminidades y diversidades poniendo el cuerpo en la calle, como nos enseñaron nuestras compañeras Lohana Berkins y Diana Sacayan”.
Patricia Rivas, activista travesti, de Las Históricas -que marcharon pidiendo, entre otras cosas, la reparación histórica para trans y travestis adultas mayores- decía: “Las mujeres tenemos derechos, las cis y las mujeres trans. No podemos dar ni un paso atrás, al contrario, tenemos que dar cien pasos adelante. No podemos permitir que un gobierno facista nos haga retroceder. Porque tuvieron que morir un montón de niñas y mujeres en una fábrica incendiada para que no tengamos que seguir bajo el yugo de los hombres. Y porque tienen que entender que las mujeres trans somos mujeres”
“Recuperar la empatía”
Ailín, trabajadora social, marchó con su hija y su sobrina. Destacó la importancia de ver a tantas jóvenes. “Las juventudes están perdiendo la identidad y el sentido de lo que significa la empatía, el ponerse en el lugar del otro y la lucha de las minorías. Son bajadas de línea, que nos ponen como modas. En las redes lo único que se fomenta es el odio por las minorías y el odio con el derecho de las mujeres. Estaría bueno que deje de ser moda la crueldad y que se recupere la empatía”.
Mariana, de la Agrupación de doulas expresó. “Estamos marchando por la profunda crisis que estamos atravesando en todos los sentidos, en los territorios, en los territorios cuerpo, en los territorios geográficos y con las políticas de desmantelamiento de los derechos de trabajadoras y trabajadores”. La agrupación que integra acompaña a mujeres y disidencias con posibilidades de gestar, parir y abortar. “Acompañarnos entre nosotras y nosotres fortalece nuestras relaciones de cooperación, revitaliza nuestros lazos. También denunciamos la violencia médico-gineco-obstétrica’ y la falta de mecanismos de denuncia efectivos. Estamos a merced de la corporación médica hegemónica. Nuestra denuncia también es una denuncia por violencia sexual, estructural, sistemática, institucional”.
Mabel Collman integra la Asociación Civil de Familiares de Detenidos. “Me sumo a la marcha porque el 90% dlas mujeres son el verdadero pilar que sostiene la cárcel. Si hoy las cárceles no estallan por los aires, es porque hay mujeres sosteniendo en muchas y diversas formas. La cárcel no es eso que vemos en estas ficciones como En el barro o El marginal. En la cárcel también hay resistencia y hay esperanza”, expresó, y agregó, “me encanta que haya mujeres por distintos motivos, que nos hermanemos. Eso, me parece, es lo que va a derrocar este gobierno.”
La jornada en la Plaza del Congreso comenzó en la mañana con la instalación de Atravesados por los femicidios. Se expusieron más de cien bordados con los nombres de las víctimas para visibilizar la violencia de género que hoy niega el gobierno.


Verdurazo de las trabajadoras del campo
La jornada del 8M incluyó la acción de las trabajadoras de la tierra quienes realizaron un “Verdurazo y choclazo” en la Plaza de la Constitución. En la mañana del lunes, repartieron 2000 kilos de verduras a los vecinos y vecinas que se acercaron a retirar sus bolsones.
“Las mujeres trabajadoras del campo hemos perdido muchos derechos y aún así seguimos luchando para traer alimentos a la ciudad. Hacemos este verdurazo para visibilizar a las compañeras del sector que trabajan entre 12 y 13 horas”, dijo Carolina Rodríguez referente de Mujeres de la tierra.
“Venimos en representación de las demás trabajadoras de la tierra, a veces nos sentimos muy abandonadas. Parece que nuestra voz no tiene validez”, expresó otra de las mujeres campesinas que participaron del verdurazo.
Denunciaron que se están vendiendo muchas tierras y resulta cada vez más difícil vivir en el campo y producir el alimento para alimentar al país. Así lo expresaron las trabajadoras que ayer se sumaron a marchar.
Otro hito transfeminista
La multitudinaria marcha del 8M (que se realizó el 9M) fue otro mojón en la historia de las mujeres y diversidades organizadas. Que el transfeminismo sindical haya tomado las riendas para la jornada que conmemora el Día de las Mujeres trabajadoras, fue relevante. La movilización se tejió “no sin tensiones”, reconoció Leonor Cruz de la CTA Autónoma, en la conferencia de prensa del viernes. También expresó que se trata de una construcción que lleva años.
El resultado de las asambleas no sólo se vio en las calles. Se vio también en un documento extenso que en tres puntos abarcó las reivindicaciones y reclamos del campo popular: “Unir las luchas contra el saqueo y la crueldad de Milei y todos sus cómplices”, “Contra las reformas que precarizan la vida” y “Internacionalismo feminista frente a la guerra y el saqueo”. En él también estuvo presente la memoria de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los 50 años del golpe cívico-militar y el pedido de “Memoria, Verdad y Justicia”.


Desde uno de los balcones de avenida de Mayo, Nelly Minyervsky, Dora Barrancos, Marta Alanís -entre otras integrantes del grupo de “históricas” de la Campaña por el derecho al aborto-, celebraban el paso de las columnas hacia la plaza. Fue una de las escenas más significativas de la marcha y un símbolo de que las alianzas se construyen en los feminismos.
Esta nota es parte de nuestra alianza colaborativa con Tiempo Argentina y se publica en ambos medios a la vez.
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