Cuáles son los aportes del activismo VIH+ a la ciencia en América latina
El vínculo entre los activismos y la ciencia es vital en este contexto global de retrocesos. Activistas de México, Argentina, Chile y Colombia cuentan sus experiencias.

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Los activismos VIH+ han sido un puente necesario entre la ciencia, las instituciones y las poblaciones afectadas a lo largo de los años. Muchas veces son el motor que dinamiza investigaciones científicas que buscan dar con mejores tratamientos. Otras, funcionan como agentes que democratizan información útil y confiable a quienes la necesitan. La relación ciencia-activismos es crucial, aseguran activistas de la región, para materializar demandas pendientes: el acceso universal a la medicación y a una salud integral, mejorar la calidad de vida de las personas y alcanzar la cura.
En un contexto en el que crecen los recortes de respuesta al VIH y sida en el mundo, al tiempo que 9,2 millones de personas aún no acceden a su tratamiento, ¿qué vínculos y estrategias se pueden dar entre los activismos y la ciencia para mejorar este panorama?
Presentes conversó con activistas de cinco países de la región para conocer cuáles son sus demandas, qué esperan de la ciencia y cómo se ha dado el vínculo entre militancia VIH+ e investigación científica a lo largo de la historia.
El brutal recorte al Plan Presidencial de Estados Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR), sumado a distintas amenazas locales en otros países provocaron reducciones abruptas en la asistencia internacional para el VIH en 2025. Esto trajo, a su vez, una crisis de su financiación, en particular en países de medianos y bajos ingresos.
Según las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la financiación externa para la salud podría reducirse entre un 30 y un 40% en 2025, en comparación con 2023.
México
Para Misael Muñoz Calderón, trabajador comunitario en VIH y miembro de la Asamblea Consultiva del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, ser una persona activista en este contexto mundial y local es complicado.
“Las políticas implementadas en nuestro país en 2019, sumadas a las políticas de (Donald) Trump han creado una escasez de recursos para proyectos sociales y con ello la precarización de nuestro trabajo que, si bien es necesario, es poco remunerado y en muchos casos motivo de persecuciones y cuestionamientos”, comparte.
En respuesta a este panorama, Misael espera que “la ciencia se ponga al servicio de las necesidades de las personas, no al servicio de intereses académicos, políticos o mercantiles”. Y reconoce el valor que han tenido los activismos para la academia al ser “el contacto con las poblaciones” y los “enlaces de instituciones y academia con las realidades de las poblaciones que estudian”.
“En el mejor de los casos este trabajo coordinado (entre activistas y profesionales de la ciencia) se traduce en datos que sirven para sustentar estrategias de impacto en las vidas de las poblaciones, procesos humanos y amigables que no extraen experiencias si no que cambian realidades”, concluye.
Argentina
En Argentina, donde inicia el tercer año de gestión del gobierno de ultraderecha de Javier Milei, el Presupuesto 2026 prevé una reducción del 38% en la compra de insumos para dar respuesta al VIH, que en su mayoría son de adquisición internacional. Se planifica atender a unas 71.500 personas con VIH, cuando en 2024 se atendieron 79.170. Además se dio un recorte en la distribución de 23 millones de preservativos y de producción de materiales educativos preventivos.
Gachy Awad, una mujer de 60 años de la Patagonia argentina, activista por los derechos de las personas con VIH e integrante de ICW Argentina, coincide en que “no es fácil ser una persona activista”, a lo que se suma “ser mujer y visible en un contexto muy adverso”.
“Tener que ser la voz de todas esas personas que no pueden hablar, que están acalladas, es un doble compromiso: no defraudar a esas personas que se animan a contarte lo que les pasa y, a su vez, hacer que esas voces realmente sean escuchadas por lo tomadores de decisión”, dice.
Un tema urgente que le transmiten diferentes personas que viven con VIH hoy es “la demora en el otorgamiento de las pensiones ya que muchas personas no tienen trabajo, solamente hacen changas”. La Ley de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, ITS y Tuberculosis (N° 27.675), aprobada en 2022 en Argentina, creó las pensiones no contributivas de carácter vitalicio para situaciones de vulnerabilidad social. “Cuando se hizo realidad esto, en tres meses la persona podía acceder. Hoy estamos hablando de personas que llevan más de un año de demora”.
Gachy desea, a futuro, que se pueda mejorar la calidad de vida de las personas viviendo con VIH. “El tratamiento antirretroviral hace que las personas vivamos más años. Pero cómo vivimos, cuál es nuestra calidad de vida, qué pasa con las personas que tenemos más de 50 años: son todas cuestiones que hablan de nuestras vivencias y de lo que sentimos. Nuestras voces son fundamentales a la hora de poder aportar a la investigación científica para mejorar nuestra calidad de vida”.
“Espero que se pueda conseguir una cura, que es lo máximo, y no tener que estar dependiendo todos los días de una pastilla para poder estar bien. También espero que puedan mejorar los tratamientos actuales y que sean accesibles para todas las personas”, agrega.
Paraguay
Matías Mendieta Duarte es un joven activista en derechos humanos, paraguayo, migrante y licenciado en Antropología. Trabaja en temas de juventudes, género, VIH y disidencias sexuales en América Latina. Hace nueve años que vive con VIH.
“Enterarme de que vivía con el virus en un contexto como el paraguayo fue desafiante y hasta violento por el precario sistema de salud enfocado en la atención de personas que viven con VIH. Ahí entendí que debía migrar buscando mi derecho de acceso a una salud pública, gratuita y de calidad”, comparte a Presentes.
“Nuestra región alguna vez contó con países como Argentina y Chile que fueron vanguardias en materia de educación, y que hoy debido a sus gobiernos de ultraderecha han tenido regresiones históricas y muy graves. Brasil siempre fue muy avanzado en la materia y en el caso de Paraguay históricamente se han negado sistemáticamente los derechos de poblaciones vulnerabilizadas”, agrega, sobre el panorama regional.
Para Matías, la urgencia hoy en torno al VIH “es la educación y por consiguiente la sensibilización”. A lo largo de los años ha visto una distancia entre los espacios sociales construidos y tejidos por les activistas y los espacios científicos, cada uno con lenguajes diferentes. En este sentido espera que exista una “democratización de los insumos generados por la ciencia respecto al VIH ya que esto ayudaría a que exista una respuesta a mayor escala y así conseguir la cura”.
“Los activismos redireccionan los avances científicos a posteriores políticas públicas acordes a los contextos”, resalta Mendieta Duarte.
Chile
La diseñadora, artista visual e investigadora chilena, Lu J. Núñez Saavedra, agrega que los activismos aportan una “perspectiva mucho más humana, cálida y aterrizada sobre las cosas que deben ser consideradas” por la ciencia.
Lu también también integra Jóvenes y Estudiantes que viven con VIH (JEVIH), y trabaja como coordinadora de Marketing del Buró de América Latina y el Caribe para AHF (AIDS Healthcare Foundation). Para ella, la militancia muchas veces es un ejercicio cansador.
“Pareciera que se confía demasiado en que un grupo reducido de personas pueda dar solución a todas las problemáticas. Y en realidad tenemos más bien una tarea complementaria a la que dice tener el Estado respecto a las responsabilidades que tiene para cuidar a la Nación y las personas. Se nos termina dando un montón de responsabilidad, pero tampoco se reconoce esa labor como tal”, sostiene.
A través de su experiencia y la de las personas que conoce, Lu advierte como urgencias respecto al VIH alcanzar la cura y una salud comunitaria de orden universal. “La salud, en general, sigue siendo un tema que lamentablemente nunca se considera como un derecho que todas las personas merecemos. No debe contemplar solo nuestro estado serológico de VIH. Hay que pensar también en la salud mental y física asociada a distintas cosas que nos permitan estar bien. Ya sea deporte, alimentación”.
Finalmente, de la ciencia espera “que nunca se olviden de las personas”. “Tienen un rol profundamente político y un lugar para poder cambiar las cosas que creo es muy importante. Pero creo que aún está en un rol muy neutral. Me gustaría pedirles que tuvieran un rol mucho más activo”.
Colombia
Miguel Ángel López, cofundador de la Corporación Más que Tres Letras de Colombia, parte del concepto de desigualdad para pensar en el VIH.
“El activismo es un proyecto hermoso que le da mucho sentido a mis días. Pero también muy frustrante porque hay cosas que uno no puede solucionar. Además, depende mucho de la parte de Colombia en la que vivas y los privilegios que tengas. Es muy diferente lograr que me escuchen y ganar espacios siendo un hombre blanco que vive en la capital, en comparación con personas en otras situaciones”, asegura.
Con respecto a su país, grafica: “Los últimos años en Colombia han sido difíciles. El gobierno progresista que tenemos intentó hacer una reforma a la salud que no fue bien recibida y generó más problemas que antes no teníamos. Ahorita hay personas que no están recibiendo sus tratamientos, hay quienes son amenazadas de muerte por tener VIH y son exiliadas de sus pueblos. El VIH en la población indígena tampoco ha tenido una respuesta diferencial”.
En ese contexto, los activismos realizan su aporte desde una perspectiva social y comunitaria. “No basta con crear un inyectable de VIH de larga duración si no se vuelve una realidad en las sociedades. Y eso lo hacemos los activismos”, dice.
Para él, el VIH es un “gran ejemplo de las desigualdades en el mundo”.
Según datos de ONUSIDA, en 2024, 630 mil personas murieron por causas relacionadas con el sida. De ellas, el 61 % estaban en África subsahariana.
¡El SIDA NO ha terminado!
— Naciones Unidas (@ONU_es) December 1, 2025
➡️ Más de 40 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo
➡️ 10 millones de personas están esperando tratamiento contra el VIH
➡️ 1,3 millones de personas adquirieron el VIH en 2024
¡Esto puede y debe cambiar!
En este #DíaMundialDelSIDA, los… pic.twitter.com/URRTFtB1ti
“No estoy esperando o pidiendo la cura a gritos. Creo que hoy en día ya tenemos muy buenas herramientas y si tuviésemos acceso a ellas sin tanta desigualdad, la situación sería diferente. Yo creo que la ciencia tiene que empezar a ayudarnos a hacer incidencia social, política y no jugar tanto en el sistema capitalista. Es importante que dejemos de tener avances científicos que no estén al alcance de las personas que lo necesitan”, concluye.
Este proyecto cuenta con el apoyo de la IAS (International AIDS Society) a través de los Community Project Grants, en el marco de los preparativos rumbo a la Conferencia AIDS 2026.
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