David Aruquipa, un cuerpo político de la historia LGBT en Bolivia

El activista ideó el primer archivo LGBT de Bolivia. Junto a su compañero en 2020 fueron la primera pareja LGBT que se casó en ese país.

David Aruquipa es un activista con una constelación de títulos y hechos que forman parte indispensable del activismo LGBT+ y de Derechos Humanos en Bolivia. Fue desde director general de Patrimonio Cultural en el Ministerio de Educación en 2006 hasta jefe de la Unidad Nacional de Gestión Cultural de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia en la actualidad.

Todo lo que hace está atravesado por la gestión cultural y la búsqueda de ampliar derechos. Su cuerpo es un hecho político: su desde presencia en los carnavales hasta cuando en 2020 se convirtió, junto a su compañero Guido, en la primera pareja LGBT+ en casarse en el país.

“Fue una decisión política”, dice David a Agencia Presentes sobre casarse en un lugar donde hasta entonces no había registro de uniones del mismo sexo. La misma Carta Magna del país, en su artículo 63, define al matrimonio como la unión entre “hombre y mujer”. Pero, “el artículo 14 de esta misma Constitución Política del Estado se plantea que está prohibida toda forma de discriminación por orientación sexual e identidad de género, entonces hay una contradicción interna”, explica. Reconstruye todos los recursos que usaron en este proceso de años, paciencia y constancia.

David y Guido ceremonia Unión Civil.
Foto: Magdalena Tola

Una boda ganada por el activismo

Otro elemento fundamental fue la Opinión Consultiva número 24 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que plantea que los estados deben generar los mecanismos para otorgar este derecho, que no puede haber discriminación.

Era 2020 y ese diciembre luego de más de dos años de reclamos lograron el permiso departamental. Recién ahí comenzaron a visibilizar una gestión de años, para que la presión internacional ayude a que el Tribunal Constitucional ratifique el casamiento: “Ha sido muy importante porque se ha logrado utilizar un recurso internacional a una ausencia en nuestra Constitución Política del Estado que es la carta de máxima legislación”, explica David.

Como todo logro histórico esto marcó no un final sino el inicio de una manera diferente de litigar. Las parejas que le siguieron tuvieron que atravesar dificultades, pero con este avance como referencia lograron que se las reconociera. En 2021 no se registró ninguna unión.

A partir de 2022 comenzaron a tomarse en cuenta y con las modificaciones legislativas del año pasado las parejas LGBT+ pueden acercarse al registro y concretar su unión. El caso de David y Guido marcó un nuevo horizonte y entró en la historia de Bolivia. Esto ya es parte de otra de las pasiones del activista: los archivos.

El beso como una molotov

¿Cuál es el momento fundante del movimiento LGBT+ boliviano? No hay una fecha específica, pero existe un hecho político que marcó un proceso de resistencia en una época de dictadura y opresión: el beso de Barbarella.

En 1974 durante las festividades de El Gran Poder una travesti, Barbarella, se acercó al general dictador Hugo Bánzer y le dio un beso.

David define lo sucedido como “una bandera política”. Y continúa: “nos plantea esa necesidad de resistencia y de interpelación al poder al poder político. Es una lucha y una visibilidad del ser diferente, de la diversidad de colores y de nuestra existencia”.

Las identidades cuir sabemos que muchas veces un beso puede más que una molotov. Y de esa unión de labios se detonó una prohibición a las identidades trans y demás diversidades a participar en las festividades. Lejos de ser un veto que entristezca fue otro más de esas censuras que tejen fuerza, estrategia e historia en los colectivos. Las identidades travestis y trans habían llegado a los festejos transgrediendo costumbres.

Coronación de Barbarella y redada policial, mayo de 1971 -Revista-Sucesos
Danna Galan, Ñaupa Chola, Gran Poder 2012.
Foto Tony Suarez-Archivo Q’iwa
Danna Galan -Líderes vacunos, Gran Poder 2012.
Foto Tony Suarez-Archivo Q’iwa
Familia Galán, Palacio de Gobierno, 2012
Foto: Archivo Q’iwa
Familia Galán, intervención pública 2004.
Foto: Eric Bauer – Archivo Q’iwa

Una historia sin mirada patriarcal

Mientras históricamente el personaje de “la china morena” era interpretado por varones cis ataviados con máscaras y ropajes que cubrían toda su piel, ellas llegaron a cara maquillada y escote, con piel y orgullo. Esto lo sabemos por las voces de quienes ahí estuvieron y por el trabajo recopilatorio de David publicado en el libro La China morena, memoria histórica a travesti.

“Visibilizar esto para mí ha sido altamente estratégico. Me permitía contar la historia de un movimiento social, discutir de igual a igual con otros movimientos sociales que habían sufrido ciertas discriminaciones (indígenas, personas con discapacidad, etc.). Entonces ya no éramos los que no teníamos historia, pasamos a ser un movimiento social más”, cuenta y ancla la importancia del archivo y su difusión.

“La historia ha sido escrita con una mirada patriarcal y machista donde todo lo diverso ha sido excluido.  Han quemado archivos, historias de nuestras compañeras y hasta casas para que estas evidencias sean públicas. Hemos logrado recolectar un archivo de más de 500 fotografías de los años 30, 40, 50 hasta los 80”, y así crearon el Archivo Q’iwa que reúne además cartas, periódicos y las voces de las sobrevivientes.

Guardar el pasado, sostener el presente

En David la idea de archivo es un concepto vivo y en movimiento. Tanto es así que hace más de 20 años pone su cuerpo para desafiar las tradiciones patriarcales y resignificarlas dando vida al “Waphuri Galán”.

Pero, ¿qué es un Waphuri?, en la tradición de las festividades bolivianas este es un personaje hipermasculino, falocéntrico, que guía a los hilanderos. La reversión que se propone desde los colectivos LGBT+ es otra de esas transgresiones que muy lejos de ser algo visual se encarna en las tradiciones populares para dar visibilidad, orgullo y narrativas dónde lo cuir es parte de nuestra historia (pasada, presente y futura).

“El Waphuri Galán es este personaje Marica que más bien transgrede esa figura del personaje Waphuri tradicional para convertirlo en afeminado, con movimientos mucho más sensuales. Planteando justamente esa resistencia y esa visibilidad de la diversidad en la fiesta y hasta quitándole el poder al tradicional para convertirse en uno mucho más cercano al pueblo”, y es que es el mismo pueblo el que lo elige y abraza. En una sociedad LGBTodiante y con todas las quejas que esta representación trajo desde los sectores de las derechas, es la gente la que elige y sostiene el Whapuri Galán.

Escuchar el recorrido de David Aruquipa es presenciar la historia viva del movimiento LGBT+ en Bolivia. en su acción, en su labor con los archivos, en su tejer con pasión de personaje hilandero cuir las visiones internacionales con la tradición propia. David sabe que falta mucho por seguir haciendo y que todo eso seguirá construyendo comunidad, y archivos.

La foto de portada es de Magdalena Tola, cedida a través del entrevistado.

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