Elecciones en Paraguay: qué exigen las mujeres indígenas a los candidatos

Las necesidades de los pueblos indígenas no suelen aparecer en las campañas políticas, tampoco se escuchan sus reclamos. Presentes conversó con las lideresas Daniela Benitez y María Luisa Duarte.

5 de abril de 2023
Concepción Oviedo
Edición: Ana Fornaro

El próximo 30 de abril son las elecciones generales en el Paraguay. Se eligen autoridades para los cargos de presidencia, para el Parlamento y gobernaciones por los próximos cinco años desde el 15 de agosto. Las necesidades de los pueblos indígenas no suelen aparecer en las campañas, tampoco se escuchan sus reclamos y reivindicaciones. Para eso Presentes conversó con dos lideresas: María Luisa Duarte,  indígena del Pueblo Aché, antropóloga y madre de seis niños – que actualmente forma parte de la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (ANIVID) -; y Daniela Benitez, del Pueblo Nivaclé, es artesana y madre de seis hijos. En las elecciones generales del 2018 se había candidateado como senadora. No logró los votos necesarios para ocupar un lugar pero sí fue importante para visibilizar a las mujeres indígenas en la participación política. Actualmente forma parte de MIPY(Mujeres Indígenas del Paraguay.

Ambas resaltaron el acceso a tierra como demanda principal. En el país hay  7 millones de habitantes según datos oficiales, de los cuales 122 mil personas son indígenas, quienes pertenecen a 19 pueblos, distribuidos en más de 600 comunidades. Pero el el 85 % de la tierra está manos del 2 % de la población. 

Daniela Benitez del Pueblo Nivaclé es artesana y madre de seis hijos

El derecho a la tierra

A pesar de representar a un bajo porcentaje de la población y de que sus derechos sean anteriores al Estado paraguayo,  existen comunidades indígenas sin tierras. Esta siituación se ha dado porque los sucesivos gobiernos de Paraguay privilegian a empresarios dedicados al agronegocio en la Región Oriental y en la Región Occidental -Chaco paraguayo- para la ganadería y la exportación de carbón.

“Podemos hablar en términos generales, La pobreza en algunos lugares se profundizó ahora, vamos hacia la extrema pobreza en algunas comunidades y eso es una llamada de atención para el Estado paraguayo y para nosotras y nosotros dirigentes, hay que pelear y luchar, proponer soluciones de fondo”, comienza explicando Maria Luisa. 

Por su parte Daniela reflexiona sobre los compromisos asumidos por el Estado paraguayo ante instancias internacionales. Resalta que sigue sin cumplir con su responsabilidad. “Ante esta situación de pobreza total, creo que hay una riqueza que debe ser recuperada para el autodesarrollo de las mujeres indígenas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenibles que se elaboraron en la Asamblea de Naciones Unidas ODS abarcan todo. Si vamos a esperar la voluntad de las autoridades no vamos a llegar nunca. Paraguay se comprometió a darle sostenibilidad y en eso tenemos que basarnos para lograr el objetivo de cómo instalar dentro de los programas de las instituciones públicas ya sea departamental y central”.

Ambas coinciden en que la solución de fondo es asegurar la tierra para las comunidades. De esa forma se podría asegurar derechos humanos y ambientales. 

Educación y precios justos

Otro tema urgente que recalcan es el de políticas públicas en el ámbito educativo y la creación de mercado y precio justo para la producción de alimentos sanos. También reclaman acceso a oportunidades laborales, a una vivienda digna, entre otros derechos. 

Maria Luisa recordó que el 12 de octubre del 2022 se presentó por segunda vez a las instituciones del Estado paraguayo un plan de trabajo con 34 puntos de demandas para una vida digna a los 19 pueblos indígenas. Entre ellos, el acceso a tierras es el punto central (cese de desalojos forzosos, el respeto de las tierras ancestrales, el aumento de presupuesto para comprar de tierras, etc).  Sin embargo, han pasado casi seis meses y hasta la fecha el gobierno actual no ha tenido voluntad política para continuar con la mesa de trabajo con la que se había comprometido. 

“Como coordinadora general de la ANIVID, vimos la falta de voluntad política porque nosotros ya hicimos todo el esfuerzo.  Ellos no ponen voluntad política. Buscamos mucho posterior a octubre, buscamos sentarnos y dialogar con ellos sobre los 34  puntos. Nosotros priorizamos 10 puntos para empezar, y ni aún con eso pudimos lograr una conversación. Seguiremos buscando que se sienten a dialogar con nosotros”

Y agrega: “La tierra nos sostiene, la prioridad y la fuerza es la tierra. Para nosotras y es fundamental para sembrar, sacar tu producto, comer alimento sano de tu propia chacra. Así una se siente bien, se siente realizada. La educación, la formación, capacitación y desarrollo universitario de las comunidades, eso también es un derecho humano. Todos tenemos derecho a estudiar la carrera que te guste, aunque seas campesina o indígena pobre, tenés ese derecho y eso debe garantizar el Estado”, afirma María Luisa  y concluye manifestando “la calidad de vida que deseamos, no merecemos y tenemos el derecho humano, es un derecho humano garantizado por la Constitución Nacional de la República garantizar bienestar a la población y a la familia”.

“Las mujeres podemos despertar”

El rol de la mujer indígena en los quinientos años de resistencia a las invasiones europeas ha sido fundamental. A Maria Luisa y Daniela se les ilumina la cara al hablar de  sus ancestras, quienes han luchado por pasar la cultura de generación en generación.  Resaltan que sobre que las mujeres siempre hacen todo pensando en lo colectivo, parte de la cosmovisión indígena.

Son ellas quienes a diario deben enfrentar el racismo, la discriminación y violencias en lo social, económico, cultural, estructural y gubernamental. En eso Maria Luisa interpela con una pregunta. ¿Cuántas mujeres han muerto en trabajos de parto porque no hay rutas o caminos?  

Cuando hay desalojo quien resiste es la mujer. Entonces tenemos desde la mal llamada “Conquista”, la invasión europea, las mujeres han resistido, han sobrevivido y han sobrellevado el mestizaje por razones forzosas. Porque ellas fueron poseídas forzosamente y han formado hogares, han transmitido de una manera callada digamos su propia cultura y hoy en día es la cultura paraguaya”. 

Y agrega: “Hoy día nosotras en la marcha demostramos que seguimos en lucha, cuántas mujeres caminaron con sus hijos aupando. Las lideresas seguimos creyendo, proponiendo y luchando. Damos esperanza de que esta situación sé puede revertir y es posible revertir, no es imposible. Toda esa historia hay que revisar para saber de dónde venimos, y tener esa fuerza.”

Daniela, pensando en las mujeres indígenas del Chaco paraguayo y en las dificultades que deben afrontar todos los días, finaliza: Las mujeres podemos despertar.  La mujer indígena en Paraguay es una luchadora. Hay una gran esperanza en el día de mañana. Es la que soluciona y piensa para todas y por todos. Es quien sueña  en recuperar la dignidad y aprender de lo que se pueda aprender para el bien”. 

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