Una mujer trans fue asesinada de 7 disparos por sicarios en Perú

Las organizaciones travestis y trans denuncian que se cobran cupos a las trabajadoras sexuales y que si no se cumplen son asesinadas.

LIMA, Perú. El ‘cobro de cupos’ es una modalidad de extorsión que se expande cada vez más en Lima y sus periferias.

En los primeros meses del año se registraron crímenes contra mujeres cisgénero que ejercen el trabajo sexual en el Centro de Lima. Ahora las mafias organizadas están expandiendo su terror a otros puntos de la capital peruana, y cobraron la primera víctima trans, Patricia Mazzini Manco, quien fue asesinada el 15 de marzo de siete balazos por parte de dos sicarios. 

El hecho ocurrió a la altura del kilómetro 36.5 de la antigua Panamericana Sur, en Lurín, a la salida de Lima, lugar que es conocido por albergar a trabajadoras sexuales en horas de la noche. A la escena del crimen llegaron integrantes de la Policía del Departamento de Investigación Criminal de Lurín.

Con los datos consignados, testimonios de testigos y videos de las cámaras de seguridad de los negocios aledaños, el caso recayó en manos de la fiscal adjunta, doctora Lizbeth Gómez, del 2° Despacho de la Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Lima Sur.

“Nosotros tomamos conocimiento del caso y hemos recogido toda la información que nos han proporcionado los agentes policiales de la Depincri de Lurín. Sabemos de las circunstancias en las que se suscitaron los hechos y conocemos la identidad de la víctima, por ello, el expediente fue abierto con el nombre de Patricia Mazzini, que era como ella se identificaba, según los testigos”, refirió la representante de la Fiscalía a Agencia Presentes.

La investigación

De acuerdo a lo que indicaron desde la fiscalía, actuaron lo más pronto posible para determinar los culpables del crimen.

“Precisamente con toda la información recabada, el caso lo hemos derivado a la División de Investigación de Homicidios de la Policía de Lima (sede central), para que, con todos los datos proporcionados, ellos puedan continuar con la investigación y darle justicia a la familia de Patricia”, destacó la fiscal Gómez.

Por su parte, los familiares de la mujer trans están a la espera de las diligencias correspondientes.

“Recién el martes (29 de marzo) nos han brindado el resultado de la necropsia con el cual podemos empezar a hacerle el seguimiento al caso. En verdad queremos justicia, no queremos que el caso de nuestra hermana quede así”, manifestó entre sollozos Melissa Mazzini, hermana de la víctima.

La fiscalía trabajó con celeridad la primera etapa de la investigación.

Trabajadoras sexuales trans en la mira de extorsionadores

Las trabajadoras sexuales solían pagar a proxenetas por un tema de protección y cuidado, a pesar que el proxenetismo es un delito en el Perú, pero ellas normalizaron la ‘seguridad’ brindada a cambio de dinero.

Sin embargo, esa figura ha cambiado y actualmente las mafias de extorsionadores les cobran cupo por el derecho a pararse a ofrecer sus servicios. Los cupos oscilan entre los 200 soles ($54 USD) y 300 soles ($80 USD) semanales por chica.

“Me da impotencia saber que a las chicas les cobran, si ni siquiera las cuidan. La vez pasada vino uno y me dijo que, si no le pagaba, me iba a meter un plomazo. Por eso, estoy dispuesta a hacer algo, a grabarlos. Es más, hasta estoy dispuesta a dar mi nombre y mis apellidos para interponer una denuncia legal y meterlos presos”, revela valientemente la trabajadora sexual de iniciales R.K. del distrito de Villa El Salvador, ubicado también al sur de Lima.

“Que haya trabajo trabajo sexual en Lurín me llamó la atención, antes no había. Quizás ahora por el tema del verano, haya más afluencia de público por su cercanía a las playas. Porque en Lima Sur, San Juan de Miraflores es el distrito que concentra el trabajo sexual de esta parte de la ciudad”, advierte Gabriela Mariño, activista trans de la Asociación Ángel Azul.

Además, explica cómo el miedo y la corrupción hacen que ellas terminen accediendo a las amenazas de estos delincuentes.

“Si bien el cobro de cupos a trabajadoras sexuales no es reciente, ahora se ha acrecentado más por los migrantes extranjeros que han llegado. Actualmente la comunidad que ejercemos el trabajo sexual, estamos migrando y rotamos de un distrito a otro, o de una región a otra, por el miedo a represalias, porque cuando denunciamos y damos nuestros nombres, luego los mismos policías se los dan a los extorsionadores. Por eso, muchas tenemos miedo de denunciar y accedemos a pagar cupos”, puntualiza Gaby.

Durante las últimas semanas, la Municipalidad de Lima ha liderado operativos contra la prostitución en las calles del Centro de Lima, sin embargo, esto solo ha causado la indignación de la población trans, ya que señalan que se deberían enfocar los esfuerzos en atrapar a las mafias de cobro de cupo que tanto terror infunden entre las trabajadoras sexuales. 

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