Sara Hebe: “Me cansé de opinar, no quiero repetirme”

Un recorrido por la trayectoria de la artista argentina: desde las calles y el hip hop contestatario hasta la madurez más intimista de un nuevo disco que se editará en febrero de 2022.

3 de noviembre de 2021
Alex Zani
Sebastián Cáceres

Sara Hebe limpia la casa, ordena mientras habla. Acaba de llegar de Bolivia después de varios meses de encierro y de cierre de teatros, centros culturales y fronteras. Estuvo de gira presentando su último single, «México», en el que habla de las dificultades de moverse entre países debido a las medidas tomadas para controlar el avance de la pandemia. “Ahora estuve en Cochabamba, Santa Cruz, La Paz y Sucre. Fue muy bueno volver a encontrarme con la gente, pero también fue cansador. En Bolivia, las mujeres siguen luchando por el aborto libre y son hostigadas. No estuve en la manifestación pero estuve en la calle y me contaron que un grupo de la iglesia les tiró nafta a las manifestantes. Cuesta volver a trabajar y a poner tanta energía después de haber estado tanto tiempo encerrada”, cuenta mientras ceba unos mates. Parece imposible imaginarla quieta. 

Ni los peores meses de la pandemia la inmovilizaron. Si no se encontraba produciendo o escribiendo, andaba ayudando a las chicas de Casa Roja, la sede de AMMAR, con quienes realizó el video de la canción CHIRI. “Ellas la estaban pasando muy mal por el hostigamiento de la policía, todo el tiempo controladas, sin poder laburar, los hoteles cerrados, así que se organizaron de una manera maravillosa”. Y Sara estuvo ahí, haciendo lo que sabe: canciones y videos. “La pandemia me dejó sin palabras, como a todo el mundo. En el ámbito de la ciencia no supieron qué mierda pasaba, en el ámbito de la política no supieron qué mierda hacer y gestionaron esta guerra como pudieron, y en mi expresión se va a ver reflejado así. Hoy, mis canciones tienen menos letra, me limito a hablar de cuestiones mucho más chiquitas, vitales y cotidianas, porque a nivel macro me quedé enmudecida”. 

Así logra zanjar una discusión, la que abrieron algunxs de sus seguidorxs acerca de “la vieja Sara”, una Sara más radical y contestataria, y “la nueva Sara”, una Sara que pareciera haberse vuelto un poco soft. “Bardean, ahora todo es estar en las redes y opinar. Piensan que no es ético ganar dinero, reclaman que me vendí, que me maquillo, que hago reggaetón. Me chupa un huevo. Sería malísimo si siguiera igual que hace diez años. Estoy en otro momento, estoy cansada de opinar y no quiero repetirme a mí misma. Cambié la estética de mis canciones, de mi imagen, de mi lírica, pero a mí me ven en todos lados. Si hay una lucha o una movilización que pueda acompañar, intento estar siempre, y mis canciones viejas se mantienen vivas cuando las canto en escenarios”. 

“El capitalismo está en su mejor momento”

Su trayectoria es indiscutible. Sara Hebe nació el Día de la Independencia, un 9 de julio de 1983, en la ciudad de Trelew (Chubut). En su casa estuvo presente el gusto por la poesía, heredado de su abuela y después de su madre. Pasó por el rap, el hip hop, el reggaetón, la cumbia y ahora, la electrónica. Sus letras fueron carteles en las marchas feministas, su voz fue masivamente popularizada a través de la banda de sonido de la serie televisiva El marginal. Su historia estuvo marcada por los sucesos de una Patagonia rebelde. Fue a un colegio público que le inculcó la pasión por la lectura y en donde conoció por primera vez a dos figuras fundamentales para su formación, Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. “Escucharlas te conmueve o no te conmueve. A mí me conmovió, me cambió la cabeza, me hizo pararme desde un lugar nuevo y desde ahí me puse a escribir, actuar, trabajar. Posicionada en ese lugar del sistema productivo e ideológico”. 

En 2001, entre crisis y manifestaciones, llegó a Buenos Aires para estudiar abogacía. Ese recorrido no duraría mucho. “Por ese entonces todo era lío en la calle, pero yo estaba en otra, en mi crisis personal. Recién terminaba la secundaria. Buenos Aires era muy grande, me daba miedo, no la entendía. Mis primeras canciones llegaron sin esperar nada y sin pretensiones. Me dejé llevar por la conmoción y la intuición de lo que veía a mi alrededor. Escribí lo que ya estaba escrito en la calle, en las movilizaciones, en los años de lucha”. Pero aunque se empeña en remarcar que estuvo “siempre sola y en la suya”, de cara a ese mundo nuevo que le tocaba conocer, en la capital se las ingenió para meterse en espacios que le enseñaron y le contagiaron el espíritu de lucha social y político. 

“Eso fue gracias al teatro popular, que fue lo primero que hice al llegar. También por ver a mi mamá, una mujer luchadora que tuvo que pelear en su laburo, que iba a las marchas con sus amigas, y por mi escuela que nos enseñó el pensamiento crítico. Entonces llegaron las canciones y después sí, con estas canciones empecé a acompañar con el cuerpo y estando presente en los territorios de lucha y de movilizaciones en donde estaba sucediendo algo que era necesario acompañar”. Para Sara, en Argentina y en Latinoamérica en general, siempre pareciera que está a punto de explotar algo. “La historia es de saqueo, de opresión, la situación es de crisis. El capitalismo siempre sigue mejorándose y ahora está en su mejor momento”. 

“La homofobia y hostigamiento a personas LGBT+ siguen existiendo”

Cuando comenzó a hacer canciones, allá por 2007 y de manera autodidacta, creando melodías y letras sobre ritmos que encontraba en Internet, el panorama era otro. Los escenarios y el detrás de escena de la música eran territorios casi exclusivos de la masculinidad cisheterosexual. “Tuve que andar como una hormiga, laburando para ir metiéndome en los espacios de esos varones e inventando otros espacios nuevos. Pero tampoco empecé en 1920 cuando no había ningún camino recorrido. Tenemos grandes referencias de mujeres, como Actitud María Marta, por ejemplo”.

El año 2015 llegó con un estallido feminista al grito de Ni Una Menos. Ese grito tendría sus ecos, más tarde, en otros países de Latinoamérica, Europa y Asia. “Con la movilización convocada por el colectivo Ni Una Menos  comenzó un proceso de explicitación y comunicación masiva del feminismo. Hubo una apertura que no se podía evitar y que tiene que ver con el trabajo de tantos años de las compañeras travestis, trans, de todos los colectivos de disidencias y de tantos años de lucha no quedaba otra que reglamentar, por ejemplo, los cupos. No podían seguir haciéndose los pelotudos”. 

Pero aunque se haya instalado el debate, aunque el panorama actual es completamente diferente al que existía diez años atrás, Sara reconoce que aún quedan muchas cuestiones por saldar. “La homofobia sigue existiendo, el hostigamiento a personas LGBT+ continúa. Por un lado vemos los avances de las leyes, los festivales llenos de mujeres, pero por otro lado no sé, todo eso sigue sucediendo”.

Una nueva escena emergente

L-Gante, Nathy Peluso, Trueno, Wos. Sara admite que le gustaría hacer colaboraciones con todxs ellxs, pero que “no le dan pelota”. “Son estrellas y tienen con qué. En ese sentido, creo que mejoró la humanidad”. Sara se ríe. También sabe que hoy se produce música como antes no se producía, con más camino recorrido y más recursos, y que eso es el resultado de la investigación y el trabajo de productorxs admirables. “Están en un nivel tan alto de inserción en el mercado y en el sistema de marcas que no sé hasta qué punto hay independencia para moverse, accionar o decir. Pero a nivel artístico soy admiradora, me parece genial lo que hacen”.

Con la promesa de que en febrero llegará su nuevo disco, Sara nos adelanta algunas participaciones. “Va a ser un disco muy bailable, electrónico, con letras relajadas. Hay cierta oscuridad y situaciones apocalípticas a nivel ecológico, reflejando todo lo que está pasando hoy, que pareciera que se termina el mundo, como siempre. Hay colaboraciones con Sassy Girl, una reggaetonera super piola, la Sassy. Y un feat con Ana Tijoux, una grosa que admiro muchísimo. Esa es una canción-guiño a todo lo que es el mainstream y la industria, sobre cómo vivimos la música desde que Spotify se volvió magnate y todes tenemos que ir ahí viendo en qué radar estamos, cuando estábamos luchando contra las etiquetas y ahora tenemos que definirnos para ver dónde te acomoda Spotify. El capitalismo mejoró y nuestra existencia está marcada por las reglas del mercado más que nunca”. 

Al título del disco no lo adelanta, prefiere guardárselo hasta que salga. 

3 de noviembre de 2021
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