Lady Drag: arte subversivo contra el autoritarismo en El Salvador

Se ha convertido en un símbolo de las protestas contra el gobierno de Nayib Bukele. A pesar de las intimidaciones desde el oficialismo, Lady Drag pretende seguir señalando con el drag queen las fallas del presidente y del Congreso.

28 de octubre de 2021
Stanley Luna

Lady Drag ha sido uno de los personajes más simbólicos en las protestas masivas contra el gobierno de Nayib Bukele. Desde impregnar en su pecho una “B” tachada para manifestar su rechazo a la circulación del bitcoin como moneda legal en El Salvador, hasta marchar para los 200 años del Bicentenario de Independencia por las calles de la capital salvadoreña portando, como capa, la bandera azul y blanco del país, de siete metros de largo.

“Insisto, y sigo haciéndole el llamado a estas nuevas generaciones cobardes, que todo quieren solucionarlo con un post, haciendo publicaciones en redes sociales, en Facebook, en Twitter, en Instagram. No lo vamos a lograr así, necesitamos tomarnos las calles”, invitó, ante cámara de periodistas, a la población, el pasado 7 de septiembre. Fue en el centro de San Salvador, la ciudad capital.

Lady Drag vestía grandes plataformas, una peluca voluminosa, una capa rosa, un abanico, la B tachada en su pecho y un letrero que decía: “Estamos ante una generación cobarde”.

Su mensaje hizo eco que, pasados los días y hasta el momento, es la cara de la lucha disidente contra el autoritarismo que vive El Salvador.

Ese día en que todes conocieron a Lady Drag, en el país centroamericano comenzó la circulación del bitcoin como moneda legal. Y cientos de salvadoreñxs salieron a las calles para manifestarse en contra de esta decisión que fue tomada en el Congreso sin un estudio a fondo sobre su viabilidad.

Lady Drag, quien hasta entonces era un personaje que solía habituar en otros espacios que no eran la calle, rompió su silencio. Se impuso ante un país para demostrar que la figura del drag queen también es un instrumento de denuncia social.

Crisis política

El Salvador vive una crisis política. Tras febrero de 2019, que Bukele ganó la presidencia, en mayo de este año, su partido Nuevas Ideas también ganó la mayoría de diputaciones en la Asamblea Legislativa.

Lxs diputadxs afines al gobierno han acordado, de mayo a la fecha, una serie de medidas arbitraria. Entre ellas: engavetar, sin justificación, propuestas de leyes trabajadas desde la sociedad social, como la Ley de Identidad de Género; y su primera decisión como funcionarixs fue la destitución del Tribunal Constitucional.

También aprobaron un decreto para hacer jubilar a juecxs mayores de 60 años de edad o que tenían 30 años ejerciendo su función, y el Ejecutivo elabora una reforma constitucional que permite la reelección presidencial. A todo esto, se suma la aprobación del bitcoin como moneda legal.

La marcha del 7 de septiembre fue la primera de tres marchas contra el gobierno de Bukele. La del 15 de septiembre y las del pasado 17 de octubre juntó a miles de salvadoreñxs.

¿Pero quién es Lady Drag?

Lady Drag es un personaje creado por el actor y bailarín Marvin Pleitez. Él, en 2005, cuando estudiaba teatro en la Universidad de El Salvador, la única universidad pública, y se había peleado con la danza contemporánea, también frecuentaba discotecas y era fan de los shows de transformistas. Así comenzó a gustarle la idea de ser un drag queen, cuenta a Agencia Presentes.

Un día, un grupo de amigos le convenció para participar en un concurso de belleza que no requería un personaje muy femenino en la discoteca Scape, una discoteca para personas LGBI en San Salvador. El concurso lo ganó Lady Evance Versace Garuch, un personaje que Pleitez creó y que fue antecesor de Lady Drag.

“Fue desestructurar la imagen de esa reina de belleza, con coronas, con moños, con vestidos de gala”, recuerda el artista. Esto también fue el inicio de varios shows en los que incorporó el humor con la crítica social.

Sin embargo, en 2009, antes de viajar a especializarse en dirección escénica al Instituto Superior de Artes Escénicas, en Cuba, uno de los maestros de teatro le cuestionó si quería ser recordado como un actor o como una travesti. Y por esta crítica transodiante, él decidió deshacerse de su personaje.

La discriminación hacia las personas LGBTIQ+ en El Salvador, que no está regulada en la legislación, ocurre todos los días y el ámbito laboral no es la excepción.

En 2011, Pleitez ya había vuelto a El Salvador y audicionó para Los Torres, una serie transmitida en el Canal 33 y producida de forma independiente. Fue seleccionado para protagonizar a un chico heterosexual y apareció en algunos episodios, pero fue despedido por su orientación sexual.

El día de su despido, relata, la producción lo esperó en una oficina con la carta de despido y también le mostró fotografías de su personaje en Scape. Pleitez denunció el caso en instancias como el Ministerio de Trabajo y en la Procuraduría General para la Defensa de los Derechos Humanos. Logró así que Los Torres fuera retirada del canal y no tuviera una segunda temporada, como estaba planeado.

Un personaje controversial

Lady Drag nació en 2019 y se ha vuelto controversial. Sus shows, dice Pleitez, mantienen la crítica social. En mayo de este año, en Living, otra discoteca para disidencias sexuales de la capital salvadoreña, fue contratado para un show dedicado a lesbianas y, en el escenario, se convirtió en Nayib Bukele: vistió un pantalón y una chamarra negros, y una gorra, que hacían alusión al atuendo que usa el presidente cuando realiza visitas de campo, y se colocó una nariz de payaso. Mientras, de fondo, sonaba Usted, de Mónica Naranjo, una canción que critica al poder.

Pleitez acepta que antes simpatizó por Bukele, pero hoy siente la responsabilidad de criticarle, porque las decisiones que está tomando “afectan a los pobres”. Pero, en país conversador como El Salvador, quienes encaran al poder desde las disidencias sexuales también se enfrentan a discursos violentos.

Minutos después de la marcha del 7 septiembre, el alcalde de la capital Mario Durán, siguiendo la narrativa oficialista de criminalizar las protestas, publicó en Twitter fotografías para quejarse de que lxs manifestantes habían ensuciado y manchado las calles, y entre las fotos del personal de la alcaldía barriendo, el funcionario publicó una fotografía de Lady Drag, que nada tenía que ver con el mensaje.

Una marcha histórica con presencia drag queen

Pleitez es consciente que son pocos los drags queen salvadoreños que toman una postura contra las actuales acciones del gobierno. Para la marcha del 15 de septiembre, el día que El Salvador cumplió 200 años de Independencia, Lady Drag vistió de negro y con la extensa bandera de El Salvador con manchas rojas. Invitó a otros colegas, pero ninguno se animó a ir. Incluso, señala, hay colegas suyos o personas de las disidencias sexuales que se han limitado a hacerle críticas a su personaje a partir de las dos marchas a las que ha asistido.

Esta marcha fue mucho más masiva que la del 7 de septiembre. En los últimos 14 años no había ocurrido algo similar, organizada contra un gobierno de turno. El pasado domingo también hubo otra manifestación masiva que contó con la presencia de la población LGBTIQ+, feministas, movimiento drag queen, jueces, estudiantes y otros sectores sociales inconformes con el trabajo de Bukele y sus diputadxs.

La movilización del 17 de octubre estuvo asediada por policías y militares. Hubo puntos del país en donde la policía detuvo a los autobuses con manifestantxs que se dirigían a la capital a protestar y decomisó las llaves a los conductores.

A partir de la organización social que comienza en El Salvador, lxs diputaxs oficialistas aprobaron el miércoles un decreto que prohíbe las concentraciones masivas y que da facultad de encarcelar y multar por miles de dólares a quien organice marchas.

Casos como el de Lady Drag pueden hacer efectos dominó en otras personas, señala el Néstor Urquilla, activista LGBTIQ+ y miembro de la Asociación de Afrodescendientes Organizados.

“Me parece que es parte del despertar que la humanidad, que la población LGBTI, va tendiendo”, agrega Urquilla, ya que trae a cuenta que, desde 1930 (cuando inició la dictadura militar), lxs salvadoreñxs tienen instalado un pensamiento anticomunista y las disidencias sexuales no escapan a ello.

«Una herramienta para alertar»

En la marcha del 15 de septiembre también participaron otras dos drag queens, Alexa Evangelista y Adodoll. Ambas ya se habían presentado en otros espacios, pero ese día tuvieron mayor visibilidad, dice Adonay Herrera, actor y activista creador de Adodoll.

Alexa vistió camuflada y portó un letrero que decía “Reclutada, pero no derrotada”, haciendo una cruda crítica a la convocatoria de reclutamiento de jóvenes para la Fuerza Armada, abierta por el gobierno. Adodoll vistió de negro y portó cintas amarrillas usadas en las escenas de crímenes y un letrero que decía “La dick ‘ta dura”.

De acuerdo Herrera, en los últimos tres años en El Salvador la figura de la drag queen ha incorporado en sus shows más componente político y prevé que más artistas queer se irán sumando al movimiento, sobre todo en un país que está acostumbrado al silencio.

“El drag, en sí mismo, es una herramienta para poder dar un llamado, para alertar. Políticamente funciona para eso, porque es subversivo, es resiliente, fuera de la heteronorma. Es muy complejo”, dice.

Desde esta subversión, Lady Drag advierte: “Voy a señalar con nombre y apellido, independientemente de que esté en juego mi seguro o esté en juego mi vida, porque ahorita la situación en este país está súper crítica, pero como movimiento drag queen en El Salvador, creo que a penas empezamos”.

El 17 de octubre ella salió otra vez como un símbolo de la resistencia y la disidencia en el país centroamericano.

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