Transodio: la atacaron con ácido, fue a un hospital y le negaron atención médica

En el centro de la ciudad de Guadalajara (Jalisco), Zoé, mujer trans de 26 años, fue atacada con ácido. Esto le provocó quemaduras de primer y segundo grado en rostro y pecho. En urgencias no quisieron atenderla.

La noche del 19 de octubre en el centro de la ciudad de Guadalajara (estado de Jalisco), a Zoé, mujer trans de 26 años, la atacó un hombre lanzándole ácido que le provocó quemaduras de primer y segundo grado en rostro y pecho. La organización Unión Diversa de Jalisco (UDJ) lo calificó como “un ataque en tentativa de feminicidio”. Y denunció que un hospital privado, ubicado a seis minutos de donde Zoé fue atacada, le negó la atención médica de emergencia. 

De acuerdo a la Fiscalía Estatal, Zoé estaba acompañada de una amiga cuando “se les acercó un sujeto con quien iniciaron una conversación. Tras unos momentos, la persona, la cual portaba cubrebocas, se retiró unos metros y regresó hasta donde estaban las mujeres lanzándole a la víctima el líquido en diversas partes de su cuerpo”. La prensa local informó que según testigos, el hombre que atacó a Zoé era conocido de ella.

En México no se tenía registro de un ataque con ácido contra una mujer trans. En el país no hay cifras oficiales que den cuenta de este tipo de violencia contra las mujeres. Sin embargo, de acuerdo a un reportaje de El País, la Fundación Cármen Sánchez ha recopilado de 2001 a la fecha, por medio de recortes de prensa y testimonios, al menos 27 ataques de los cuales hay treinta víctimas. Y en uno solo de estos casos hay una persona sentenciada. La fundación asegura que el número podría ser más alto porque hay casos que no se denuncian y que no se hacen públicos.

Niegan atención médica en hospital privado

Fascinación Jimenez, activista e integrante de UDJ, explicó que el Hospital de la Santísima Trinidad que se ubica a menos de diez minutos de donde sucedió el ataque le negó a Zoé la atención médica de emergencia “por no traer identificación”. Jiménez agregó que, al tratarse de un hospital de corte religioso, quizás por eso decidieron no brindarle tal atención. 

Presentes intentó comunicarse con el hospital que señalan, negó la atención médica a Zoé, pero no tuvo suerte. 

Tras la negación de servicio, Zoé fue trasladada en una ambulancia a la Cruz Verde Delgadilllo Araujo. Allí fue atendida por quemaduras de primer y segundo grado en su rostro y pecho. La Fiscalía informó que de acuerdo con los reportes médicos “su vida no está en riesgo” y ya fue dada de alta. 

Iniciarán investigación por negar asistencia

Sobre la posible negación del servicio médico, el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) iniciará un proceso de investigación conforme a la Ley Estatal para Promover la Igualdad, Prevenir y Eliminar la Discriminación (LEPIPED) y La Ley de Salud del Estado de Jalisco. Además, se presentó una queja en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), para que, si se confirma la discriminación y negación del servicio médico a una mujer trans, se aplique una sanción.

La Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género 2018 (ENDOSIG) da cuenta que una cuarta parte de las mujeres trans que respondieron enfrentaron situaciones de discriminación en los entornos médicos. Esas experiencias son diversas: desde negación de los servicios; humillaciones, actitudes violentas durante la atención hasta no querer establecer contacto físico para la auscultación. 

“No es un hecho aislado”

Andres Treviño, director de Dirección de Diversidad Sexual de la Subsecretaría de Derechos Humanos del gobierno de Jalisco, dijo que diferentes dependencias gubernamentales se están articulando para responder a esta violencia en contra de Zoé. 

De acuerdo a Treviño, la Fiscalía de Derechos Humanos acompañó a la víctima, abrió una carpeta de investigación de oficio. Y trabaja bajo los protocolos especializados dirigidos a mujeres, mujeres trans y personas de la diversidad sexual.

Además, comentó que la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (SISEMH) y la dependencia que dirige, se mantienen articuladas para brindar el acompañamiento psicológico y jurídico a Zoé y a las posibles víctimas derivadas del ataque.

“Nos es muy preocupante que esta clase de violencias sucedan en el estado y queremos compartir que no es un hecho aislado. Esto forma parte de un contexto estructural de discriminación y violencia hacia las personas de la diversidad sexual, específicamente las personas y mujeres trans. Como sociedad es importante establecer un parámetro de tolerancia cero a estas violencias”, informó Treviño. 

“Agresiones que pretenden marcar de por vida”

En México no se conocía un ataque con ácido contra una mujer trans sino hasta ahora. Se trata de una forma de violencia de género considerada por la ONU como “devastadora”. 

El CONAPRED explica que estos ataques son cometidos sobre todo por personas que conocían a la víctima y las considera “agresiones con una altísima carga simbólica Pretenden marcar de por vida. Dejar en el rostro desfigurado y en el cuerpo de la víctima la estampa de su crimen, de sus celos, de su odio”.

En América Latina no hay datos sobre cuántas mujeres trans o personas LGBT han sido víctimas de este tipo de violencia. Sin embargo, el informe publicado por la CIDH en 2015, Violencia contra personas LGBTI en América da cuenta que de los 55 ataques (letales y no letales) registrados de 2013 a 2014 contra mujeres lesbianas, se incluyen ataques con ácido. 

A nivel mundial, los registros que hay de esta forma de ataques contra mujeres trans es que suceden sobre todo en países de Oriente Medio. Recientemente se reportó que en menos de dos meses, dos mujeres trans fueron atacadas con ácido en Karachi (Pakistán), una de ellas perdió la vida como consecuencia del ataque con ácido.

De acuerdo a la Fundación Carmen Sánchez, este tipo de violencia contra las mujeres cisgénero ha ido al alza. De las 27 agresiones registradas, en el primer semestre de 2021 ha habido cuatro ataques con ácido: dos en Coahuila, una en Veracruz y otra en Puebla. De acuerdo a la revista Este País, este dato representa un aumento superior al 30% del registro correspondiente a 2020.

En México, los ataques con ácido no están considerados como un delito en el Código Penal Federal, pero existen leyes a nivel local en al menos siete estados: Ciudad de México; Estado de México, Oaxaca; Aguascalientes; Baja California Sur; Hidalgo y San Luis Potosí, que incluyen el castigo a ataques con ácido o sustancias corrosivas contra las mujeres.

En el reportaje de El País, las activistas y sobrevivientes apuntan que es necesaria “la homologación de las penas en todo el país, si es que no se puede acreditar un intento de feminicidio, y que los ataques con ácido se clasifiquen como delitos autónomos”. Esto último porque al denunciar en los Ministerios Públicos, los ataques de ácido son catalogados en el delito de lesiones simples. 

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