Joven trans de 16 años quiso usar el baño en una fiesta y la atacaron hasta dejarla inconsciente

Una adolescente fue agredida a golpes cuando quiso usar el baño en una fiesta en Fray Luis Beltrán (Santa Fe).

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Por Soledad Mizerniuk y Victoria Rodríguez, desde Santa Fe

A es una adolescente trans de 16 años. El fin de semana, en una fiesta en Fray Luis Beltrán (Santa Fe), fue atacada por un grupo de jóvenes que no querían que fuera al baño de mujeres. “Vos meá afuera en el árbol”, le dijeron y después la golpearon y patearon hasta dejarla inconsciente. “Mi hija está viva de milagro, si una patada se la daban dos centímetros más abajo la mataban, me lo dijo el médico”, cuenta a Presentes, Sol D’Alessandro, su mamá. Su familia asegura que A tuvo que dejar la escuela porque sufría acoso de sus compañerxs.

Fray Luis Beltrán es una ciudad de unos 16.000 habitantes a 150 kilómetros de Santa Fe capital. Es chica y la mayoría de sus habitantes se conocen. Es habitual que la gente de localidades cercanas cruce para participar de algún evento. A y su familia viven en Puerto San Martín, las dos ciudades están casi pegadas. El fin de semana, la adolescente fue con un grupo de amigos a una fiesta de egresados que se organizó en una casa de Fray Luis Beltrán.

La noche pasó tranquila hasta que ella tuvo que ir al baño. Cuando se acercó al que estaba dispuesto para las mujeres, un grupo de varones y mujeres cis la encaró y le quiso impedir que entre. “Uno de los chicos le dijo que era hombre y tenía pito”, cuenta la mamá de A. La adolescente respondió que ella iba a ir a donde quisiera, que a él no le tenía que importar qué tenía o qué no. “Ahí las chicas le empezaron a decir «Vos nos tenés envidia porque tenemos concha y vos no»”, agrega Sol y cuenta que su hija entró al baño diciéndoles que no envidiaba a nadie, que ella era feliz como era.

Cuando salió de la fiesta, el grupo la empezó a golpear. Ella se quiso alejar pero la detuvieron y la tiraron al piso, contó. Mientras estaba ahí tendida, otro grupo arengaba a los abusadores y sus amigos intentaban sacarla pero no podían. A dijo que recuerda haber escuchado, mientras trataba de cubrirse de los golpes, que alguien dijo “Peguenle, total es hombre”.

La policía la trasladó al hospital Granaderos a Caballo, donde constataron traumatismos en todo el cuerpo. El caso está en juzgado de menores. Los sindicados por la agresión son menores de edad. La fiscalía no interviene, informaron fuentes judiciales a Presentes.

Las secuelas

Hoy A tiene varias secuelas del ataque y no sólo en el cuerpo. Tiene muchos golpes en la cabeza, en los brazos y las piernas. “La sacó baratísima. Tuvo algunos mareos pero el médico dice que va a evolucionar bien”, explica Sol. Y agrega: “Emocionalmente está aterrada. No quiere salir más”.

El lunes por la noche viajó junto a su mamá a Rosario para hacer la denuncia contra las personas que pudo reconocer durante el ataque. Se presentaron en el Centro Territorial de Denuncias ubicado Rondeau al 700. Ahora esperan que la Justicia actúe y pueda sancionar a los responsables para que A tenga algún tipo de compensación. “Yo creo que a esa gente le falta amor”, analiza Sol y lamenta que ni las familias, ni lxs jóvenes se contactaron con ellas para disculparse por lo ocurrido. Aunque sí reconoce que en estos días tuvo una gran cantidad de muestras de apoyo de todos lados del país.

“No le deseo a nadie lo que nos pasó. A ella que sufrió el ataque y a nosotros porque nos afecta a todos. Como mamá que te llame a la madrugada la policía porque tu hija está inconsciente, es algo que no me voy a olvidar nunca”, dice Sol. Asegura que seguirán apoyando a A como lo hicieron desde los 11 años cuando ella les contó cómo se sentía y comenzó su transición. Ahora, además del acompañamiento emocional, la incentivan a hacer cursos, por ejemplo de estilista, que es lo que quiere ser cuando crezca. Y sobre todo, a poder retomar la secundaria en una Eempa (Escuela de Enseñanza Media para Adultos) cuando tenga edad para hacerlo.

María Claudia Naranjo es presidenta de la asociación Inclusives y Diverses, ella acompañó a A y su familia en la búsqueda de ayuda. “Tenemos una sensación amarga por lo que pasó. Estamos satisfechas por la repercusión favorable que tuvo el caso”, explica a Presentes.

Además dijo que espera que las medidas que tome la Justicia sirvan para dejar un precedente sobre este tipo de violencias. En ese sentido, dijo que desde el colectivo de las disidencias trabajan en el acompañamiento de niñeces trans en la región y que los resultados vienen siendo alentadores.

“En general la adolescencia está pasando por momentos muy difíciles en esta sociedad. Y en nuestro colectivo eso se vive de manera doble por todo lo sabemos que la mayoría sufre. Ni hablar en los pueblos más alejados de las metrópolis, donde es terrible construirte a tu manera de sentir. Por eso la mayoría de las personas trans y travestis terminan yéndose a las grandes ciudades solas y, a veces, lo hacen las familias enteras porque no solo sufre la niñez trans sino toda la familia”, analiza Naranjo.

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