Poliamor, identidad y capitalismo: una charla entre Brigitte Vasallo y Violeta Alegre

En el marco del ciclo “Otros mundos posibles” organizado por Presentes, la activista travesti Violeta Alegre conversó en vivo con la escritora catalana Brigitte Vasallo para buscar algunas alternativas a estas preguntas.

26 de septiembre de 2020

Por Alejandra Zani

¿Por qué nos cuestan tanto los vínculos? ¿Qué significa para nosotrxs estar deconstruides si eso no es algo que nos vaya a servir comunitariamente? ¿Hay otros mundos posibles más allá de la monogamia cisheteronormada? En el marco del ciclo “Otros mundos posibles” organizado por Presentes, la activista travesti Violeta Alegre conversó en vivo con la escritora catalana Brigitte Vasallo para buscar algunas alternativas a estas preguntas. 

“La propuesta autorreferencial del yo deconstruido como esa especie de activismo del ser buena gente a mí me aburre”. Así abrió la charla Brigitte Vasallo, quien recientemente presentó en México su libro ‘Pensamiento monógamo, terror poliamoroso’, donde analiza el sistema monógamo y cómo la alternativa planteada, el poliamor, puede ser más de lo mismo si solo nos interesa el número de personas involucradas en la relación. “Me apetecen propuestas más aterrizadas, que tengan en disputa a personas diferentes, donde haya gente que me caiga mal, pero con objetivos comunes estratégicos, temporales y concretos”

Según la escritora catalana, tanto la monogamia como el poliamor pueden ser prácticas capitalistas o anticapitalistas. Lo importante es la dinámica de las relaciones, no la cantidad de gente implicada. “Si generamos verdaderas redes sociales y afectivas, nuevos modos de querernos y relacionarnos más allá del vínculo familiar, más allá de la pareja y la sangre, estaríamos mucho más protegidas contra el capitalismo destructor”. Una propuesta posible: desjerarquizar al amor monogámico del lugar que se le da respecto al resto de los afectos. 


“Las categorías LGBTI también limitan nuestros deseos”

Por su parte, Violeta Alegre remarcó que pensar en términos de jerarquía vincular sigue siendo difícil para las personas trans y travestis que todavía no están insertas en una agenda emocional y afectiva. “Nuestros vínculos están muy mercantilizados y comercializados en determinados contextos. Desde lo personal y colectivo, me parece que estamos rompiendo con algunas estructuras de nuestros propios deseos, abriendo un campo cultural que nos permite relacionarnos con otres sin pensarnos desde la regulación, desde una pedagogía de la sexualidad que nos muestran constantemente”. 

Para la activista travesti, es fundamental preguntarse por la posibilidad de incluir a las identidades trans y travestis en una agenda afectiva que deje de nombrarlas como identidades criminalizadas, patologizadas y comercializadas. “En este sentido, pienso que las categorías LGBTI también regulan o limitan nuestros deseos, aunque son categorías en constante mutación, porque las maricas se vinculan con otras maricas, las travestis nos vinculamos con travestis, ¿cómo podemos ampliar el horizonte erótico afectivo siendo disidencias del sistema heterocis?”. 

Monogamia y capitalismo afectivo 

A lo largo de la charla, Vasallo remarcó la importancia retomar la teoría poscolonial de Gayatri Spivak, quien propone la noción de “identidades estratégicas” en contraposición a las identidades esenciales, aquellas que deben cumplir un conjunto de aspectos garantizados, universales y generales para ser narradas y visibles dentro de un sistema. 

“Si a las identidades las usamos para articularnos, para vincularnos, para nombrarnos a nosotras mismas, me interesa que sean estratégicas y no esenciales porque es cuando las hacemos esenciales en donde quedamos atrapadas y no podemos movernos. Dentro de las siglas LGBTI hay vivencias múltiples, móviles y que no pueden ser reducidas al capitalismo gay homonormativo”. 

Por otra parte, la escritora agregó que cuando se habla de la relación entre capitalismo y monogamia, muchas veces se termina cayendo en el discurso que propone a la exclusividad sexual como la posesión de los cuerpos. Pero aclaró que la cosa es mucho más compleja. “Hay un punto en donde el modo en que generamos la identidad cerrada o la identidad grupal de las parejas tiene que ver con la identidad propuesta por los Estados Nación y con el discurso de defensa a esa identidad. Con la pandemia lo hemos visto muy claramente. Los gobiernos hablan del bienestar de los españoles, de los portugueses, ¿qué pasa, por ejemplo, con el bienestar de los argentinos que están en España? Ni siquiera entran en el discurso”. 

También para la activista travesti argentina la monogamia actúa como un (cis)tema que tiene necesariamente ciertas prácticas monógamas y cisheteronormativas ya configuradas que exceden los vínculos individuales. “Aquí hay que pensar en la extranjería, en la noción de invasión. En ese discurso, nosotras trans y las travestis siempre ocupamos el lugar de la amenaza. Si reducimos la monogamia a un vínculo individual con une otre nos quedamos cortes”. Para Alegre, una alternativa válida para romper con ese (cis)tema es generar nuevas redes de solidaridad y afectividad. “Bienvenida la entrada a las amistades eróticas y a poder generar desde ahí nuevos horizontes”.

Resistencias vinculares en época de pandemia

“La solución que tomaron los gobiernos de encerrarnos, aunque entiendo que se desprenden de una acción desde la urgencia, permitió visibilizar los supuestos normalizadores y naturalizadores de un esquema vital definido detrás de la decisión de confinarnos. Estos supuestos parten de que todo el mundo tiene una casa y de que se puede quedar en esa casa felizmente”, continuó Vasallo.

“Ahora, esto no contempla a la infinidad de personas que quedan por fuera de esa casuística, como las familias transnacionales o las trabajadoras informales. Lo que viene detrás de las medidas es la idea de que el lugar de la familia es el lugar de la seguridad. Para las disidentes, que tenemos experiencia de expulsión de la familia, esa una idea que nos queda muy lejos”. 

Para la catalana, este discurso trajo aparejado una vieja disputa de larga data acerca de las vidas que merecen o no vivir y ser salvadas. “El sistema organiza la realidad en base a intereses que no necesariamente tienen que ver con nuestro bienestar. Las vivencias y las vidas que no se proponen como centro del sistema quedan en el margen, trabajadoras sexuales, personas trans, personas con neurodiversidad, personas cuyos cuerpos no son los deseados para la reproducción. Eso es lo que hay que tener en cuenta todo el tiempo y es lo que hay que criticar para poder salirnos de sus marcos regulatorios”. 

En una línea similar, Violeta Alegre aclaró que, en Argentina, la pandemia visibilizó las desigualdades que afectan a las personas trans y travesti y la situación de precariedad en la que viven, ya que muchas solo cuentan con acceso informal a la vivienda y al trabajo. “En nuestro país, muchas trans y travestis son trabajadoras sexuales y tuvimos que armar redes para suplir los lugares de contención económica y afectiva que el Estado no logra suplir. Lo que ese (cis)tema hizo con nosotras es un genocidio. Pero como dice Marlene, seguimos estando porque seguimos naciendo”.

26 de septiembre de 2020

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