Noche de las Gardenias: la masacre a LGBT en una discoteca peruana

El 31 de mayo de 1989 un contingente armado del MRTA ingresó a la discoteca Las Gardenias, en la ciudad de Tarapoto (departamento de San Martín), en la selva del Perú, sacó a ocho gays y trans de su interior y lxs mató a balazos en la calle.

31 de mayo de 2019

Por Verónica Ferrari 

Entre los años 1980 y 2000 el Perú se encontraba sumergido en una guerra civil que años después sería llamada conflicto armado interno por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Un saldo de casi 70 mil personas muertas y desaparecidas fue el producto del enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y los grupos subversivos Sendero Luminoso, y en menor medida, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Entre esos muertos había ciudadanos LGTBI afectados por la sinrazón de un enfrentamiento que también cobraría sus vidas en la búsqueda de crear una sociedad nueva, una sociedad sin desigualdad ni pobreza, pero también sin homosexuales.

El 31 de mayo de 1989 esa amenaza se haría realidad. Un contingente armado del MRTA ingresó a la discoteca Las Gardenias, en la ciudad de Tarapoto (departamento de San Martín), en la selva del Perú, sacó a ocho gays y trans de su interior y lxs mató a balazos en la calle. Días después, en su órgano oficioso de comunicación, el periódico Cambio, asumirían su autoría bajo la consigna de limpiar la sociedad, una política de exterminio en donde no se pensaba tolerar más la existencia de las lacras sociales (lgtbi, delincuentes, soplones, prostitutas, drogadictos) que corrompían a la juventud en esta democracia nueva y popular que impondrían.

La Noche de las Gardenias

Las ocho personas asesinadas en Tarapoto fueron César Marcelino Carvajal, Max Pérez Velásquez, Luis Mogollón, Alberto Chong Rojas, Rafael Gonzales, Carlos Piedra, Raúl Chumbe Rodríguez y Jhony Achuy. El caso se conoce como “La Noche de las Gardenias” y ha sido incluido en el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003) y en la exposición permanente del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (2013).

Frente a un Estado que olvida a algunos de sus muertos, las organizaciones civiles tomarían esta tarea y la harían suya. El 2003, el Movimiento Homosexual de Lima presentó el “Retablo de la Memoria TLGB” en donde consignaban más de 100 nombres de los asesinados por el odio desde 1989 hasta el 2003, en un largo trabajo de recuperación de la memoria. Fue gracias a esta labor que el equipo de redacción del informe final la Comisión de la Verdad incluiría el caso Las Gardenias, siendo la primera vez en la historia que una Comisión de este tipo incluye la persecución sistemática de personas LGTBI en un conflicto civil.

Quipu de la Memoria 

El 2004, la articulación de organizaciones lgtbi decide crear el “Día Nacional de Lucha Contra la Violencia y los Crímenes de Odio Hacia Lesbianas, Trans, Gays y Bisexuales”, y se presenta el Quipu de la Memoria, en donde se iban consignando los nombres de todos aquellos que habían sido víctimas de la violencia por su orientación sexual y su identidad de género. También se realizaba una Romería en las noches, en donde se cargaban ataúdes y se recorría la ciudad. Desde el 2014, el día se conmemora en el Campo de Marte frente a la escultura “El ojo que llora”, hecha en recuerdo de todas las víctimas de la guerra entre los grupos subversivos y el Estado.

En junio del 2018, el Ministerio de Justicia realizó un acto de reconocimiento simbólico a la población LGTBI de Tarapoto. Se colocó una placa conmemorativa con un mensaje del Gobierno hacia la comunidad: “En memoria de las víctimas de terrorismo a causa de su orientación sexual durante el periodo de violencia comprendido de 1980 al 2000 de las comunidades del distrito de Tarapoto, por quienes renovamos el compromiso de dignificar sus memorias para sanar las heridas y alcanzar la reconciliación nacional”.

Los grupos terroristas fueron vencidos, pero la homofobia y la transfobia aún no. La búsqueda de justicia y reparación continúa para la población LGTBI peruana que ve continuamente cómo todos los proyectos de ley que presentan para proteger sus vidas son archivados. El hogar y la escuela se convierten en el primer lugar en donde se vive el sentimiento de exclusión, silencio y violencia hacia sus vidas. Un sentimiento que perdura y que afecta a diferentes niveles a las personas LGTBI, impactando en su autoestima e incluso causando su muerte, por mano propia o por mano ajena. Para que no se repita, ellos y ellas siguen resistiendo.

31 de mayo de 2019

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